¿Renunciará el alcalde de La Dorada?
LA PALABRA EMPEÑADA

Por: John Sajje
La palabra, viene del latín parábola y en atención a la verdad, esta, la parábola, es una narración breve que encierran una educación moral y religiosa, revelando una verdad espiritual de forma comparativa. Incluso, la palabra forma parte de las categorías léxicas que al combinarse entre sí da lugar a nuevas palabras, para nuestro caso a frases que empeñadas, generan respuestas.
En La razón populista, el filósofo Ernesto Laclud considera que la sociedad está organizada materialmente por el lenguaje, que es la materialidad y la condición primera del vínculo social. Pero el lenguaje está construido de tal modo, que si bien configura la realidad (no hay realidad prediscursiva) no puede nombrar la totalidad de la realidad. A eso que el lenguaje no puede nombrar lo llamamos lo “real”. Es un agujero en la realidad que sólo puede ser contorneado por un Límite: el populismo”
El problema, es cuando esa palabra recae sobre supuestos ‘identitarios’, bien sean de oportunidad o de efectos propagandísticos y solo refleja anomalía política, exceso retórico, recurso demagógico o la apelación a los sentimientos espurios de la comunidad.
La palabra se puede convertir en un tiro en un pie! E incluso, a veces, la chanza es el colchón viscoelástico que amortigua las caídas de quienes juegan con la palabra sin entender que la lengua es un azote…
Pues no falta quien haga que la mentira orbite en el discurso en su cotidianeidad y no le sonroje… El problema es que la fuerza de gravedad, de la palabra, atraiga y le consuma el poco o mucho crédito que tenga el personaje que la profiere.
Podría decir que, todo es muy difícil antes de ser sencillo; cuando existe algo que une- aunque parezca inverosímil- a Julián Assange, fundador y presidente de WikiLeaks; Nicolás Maduro Presidente de la República Bolivariana de Venezuela y Diego Pineda, Alcalde de La Dorada – Caldas. Ese lazo es: la palabra empeñada. Tres casos una sola palabra:
- Condicionar la conmutación de la pena a la exsoldado Chelsea Manning, quien fue condenada a 35 años de prisión por filtrar un número récord de documentos secretos a WikiLeaks mientras era analista de inteligencia militar- anunciada por Barack Obama- a una posible entrega; dejó al periodista muy mal parado. Vale recordar que Assange dijo a través de la cuenta de Wikileaks en Twitter que permitiría ser enviado a EEUU para enfrentar ante la ley las acusaciones de difusión de la información clasificada… Después del anuncio del Presidente Obama, En el aire quedó una pregunta: ¿Cumplirá Assange su promesa de dejarse extraditar tras la liberación de Manning?
- Con no menos desparpajo el mandatario venezolano; Nicolás Maduro, dijo el 4 de enero del 2015 que: “la única forma que yo utilizará las facultades presidenciales que me otorga la Constitución para liberarlo (a Leopoldo López), sería para montarlo en un avión que vaya allá y me entreguen a Oscar López Rivera, pelo a pelo, hombre a hombre, es la única forma”. Esa propuesta de intercambio entre el independentista puertorriqueño y el preso político, Leopoldo López, deja una pregunta: Cumplirá Maduro y liberará a Leopoldo López.
- Un poco más caótico y no menos vocinglero, el alcalde ribereño – quizás más acalorado que insolado- juró que “si al primero de enero el 2017, la Escuela Juan Pablo II – un monumento a la corrupción que se construye desde el 2007- no estaba en funcionamiento él renunciaría a la alcaldía. Todos creían que el octavo alcalde -que tiene la construcción- se la jugaría toda para rescatar los casi 9 mil millones que lleva la obra. En el puerto sobre el Rio grande de La Magdalena, muchos, con aire macarrónico, se preguntan: Pasado enero, cumplirá su palabra el alcalde y renuncia?
Ya no existen hombres como los de antes, dice una anciana acercándose a la iglesia: ”Antes los hombres honraban la palabra empeñada”. El problema es que al montepío, de la memoria de los pueblos, más que empeño, siguen llegando recuerdos de compraventa. ¡ La parábola la deducen ustedes!