Los derechos constitucionales
Por: Enrique Calvo “El Cali”
Desde aquella tarde que me llevó mi madre a los Toros (46) años ya, no he sentido en sus entrañas la violencia y la maldad que barrunto existe en el resto de actividades del hombre moderno. Ahora desde los estrados judiciales, donde vivo a diario la verdadera violencia por falta de oportunidades de la mayor parte de la juventud, quedo completamente convencido que nuestra violencia no proviene de mi Fiesta Brava por muy “brava” que diga llamarse. La violencia que se vive en la sociedad actual, infiero, deviene de la falta de unidad en la familia, de la globalización, del sistema que conlleva a que la Juventud y algunos mayores vivan desquiciados por el desenfreno tecnológico, la desigualdad y el futuro incierto provocado por el mismo hombre, no por la violencia que dicen los llamados antitaurinos provoca nuestra tradición cultural.
En mi violenta Colombia que se prepara a terminar con el conflicto armado más antiguo del continente, se pretende terminar con dicha “barbarie” llevando a los verdaderos violentos al Congreso, medio país no lo entiende pero llegarán, lo extraño o mejor lo normal es que las protestas en nada se parecen a las de la “barbarie animalista” Por otra parte la corrupción de la clase política y dirigente alcanza los 50 billones de pesos, una cantidad que pertenece a la salud, la educación y la infraestructura para el bienestar de todos pasa desapercibida pues nadie sale a protestar con la vehemencia de los antitaurinos de la Plaza Santamaría. Se me ocurre que dichos jóvenes son utilizados por los políticos populistas que están tan de moda tanto de la izquierda como de la derecha en la lucha de votos por el poder.
Detrás de esta violencia del hombre por el hombre también hay una industria que crece desbordada. La del cuidado de las mascotas que los medios elevan a la categoría de humanos con los mismos derechos del ser racional. Como no hay familia, es el perro y el gato el mejor amigo del hombre. Quiero aclarar que no tengo nada contra ellos, por el contrario, les debo respeto, pero cada cual en su sitio. También se dice aunque no me consta que existen ONGs que sostienen a los “bárbaros antis”. No parece que sepan éstos antis que en el mundo mueren diariamente millones de animales que van al consumo humano y seguramente incluido el “buche” de los mismos violentos. Algunos mueren en condiciones extremas y realmente cruel, pero no se observa a los “energúmenos animalistas” protestando por ninguna parte, al igual que no se pronuncian ante la muerte de cientos de niños que a lo ancho y largo del país mueren por la ignominia y abandono del Estado.
Los antis esbozan otro argumento baladí, aquel de que la Fiesta es de la “oligarquía” De ser cierto entiendo su inconformidad, pero es otra farsa de resentimiento social. Lo que he vivido desde mis comienzos por los pueblos polvorientos de los años 70, ya en Ecuador, México, España, Francia, Venezuela y mi pueblo es muy distinto. En los pueblos de la llanura Cundiboyacence, del Tolima, o de la Costa, llena de campesinos ancestrales, no se pierden una” corrida de catre”. Sin olvidar la Manizales del alma en donde los Toros son el centro de la Feria. La feria de Cali se inició con los Toros como evento principal, pero, el desplazamiento de miles de afrodescendientes ha cambiado el concepto cultural de la ciudad. Recordémosle al del M19 que La Santamaría quedó en manos del Distrito por el espíritu altruista de su constructor. Para el resentido de Petro y otros más de la derecha les molesta que sea empresario de la Santamaría su principal opositor político aprovechando cualquier excusa para el ataque vil y rastrero.
La mayoría de las personas que andan alrededor de la Fiesta me enseñaron el respeto a mis mayores y al prójimo, a tener disciplina para afrontar los momentos difíciles, a ser una persona honrada y dispuesta a ayudar al necesitado. Esta virtud de la Fiesta no la he aprendido yo sólo, es un común denominador de la mayor parte de los toreros que en su mayoría somos del pueblo como lo son muchos de sus seguidores.
Espero que los Magistrados de la Honorable Corte Constitucional tengan en cuenta que en Francia y en España se respeta el derecho de las minorías, el derecho al libre desarrollo de la personalidad, el derecho de reunión, el derecho al trabajo, el derecho a la recreación, la protección a los trabajadores agrarios, el acceso a la cultura, al patrimonio cultural y otros que también se encuentran en nuestro ordenamiento Constitucional y que por lo tanto luego de una exhaustiva confrontación y técnica interpretativa propia de los principios constitucionales como la ponderación, la proporcionalidad y la razonabilidad les dio píe a declarar como en su momento lo han hecho anteriormente nuestra Corte el derecho de continuar asistiendo al más sublime y efímero de las bellas artes, la ”FIESTA DE LOS TOROS”.
