27 de julio de 2026

Los 25 años de los 10 ‘puentes’ Emiliani

15 de septiembre de 2015
15 de septiembre de 2015

el campanario

Acaba de cumplir un cuarto de siglo presente en nuestro calendario la famosa ’Ley Emiliani’  (promulgada con el número 51 en 1983) que trasladó la mayoría de los días festivos al lunes siguiente.

El padre de la iniciativa  importada de Italia –que en los tiempos de su trámite suscitó candentes debates— fue el senador conservador cartagenero Raimundo Emiliani Román, con el entusiasta apoyo del sector turístico del país, llamado “la industria sin chimeneas”.(Anotemos que fue padre de la Patria, sin despeinarse, durante 28 años).

El doctor Raimundo promovió y sacó adelante la Ley 51 de 1983, conocida como la Ley Emiliani, por la cual se reconocía que en Colombia existían 18 días feriados entre civiles y de carácter religioso. De estos 18, 10 quedaron al amparo de esta Ley que los trasladaba al lunes siguiente, y los 8 restantes, se consideraron inamovibles por su interés nacional.

En una postrera exaltación al principal día de descanso, el siempre engominado ex ministro bolivarense eligió un domingo para morirse en Bogotá, a los 91 años, a muchos kilómetros de su natal Corralito de Piedra. En la misma ciudad, tan ligada a nuestra historia patria, reposan las cenizas de su tía más famosa, doña Soledad Román, la esposa de don Rafael Núñez Moledo, a quien el corrosivo panfletario José María Vargas Vila apodaba “el presidente esfinge”.

El hombre más bien peinado del Congreso siempre se distinguió por la firmeza de sus convicciones, su preparación intelectual, su capacidad oratoria y su sentido de lealtad que avala el siguiente episodio:

El 13 de junio de 1953, con motivo de la caída del régimen del presidente Laureano Gómez, cuando el depuesto mandatario se encontraba en Nueva York, camino del exilio, en España, le escribió un lacónico telegrama que decía: “Sobre general naufragio, solo flota su bandera”. Siete palabras que llenaron de emoción al “Hombre tempestad”.

Emiliani formó parte del estado mayor del lauro-alvarismo en compañía de Alfredo Araujo, Hugo Escobar, Rodrigo Marín, Felio Andrade, Roberto Gerlein, Miguel Escobar, Gabriel Melo y Carlos Holguín, entre otros jefes conservadores.

Cuando fue Ministro de Trabajo de la Junta Militar que derrocó al general Rojas promovió la creación del SENA, en llave con su director histórico, Rodolfo Martinez Tono, otro ilustre cartagenero. También estableció las Cajas de Compensación y el Subsidio Familiar, con el apoyo de los paisas afincados en la ANDI. Este conjunto de logros demuestra que la recreación social no fue la única preocupación que tuvo a lo largo de su carrera en el sector público.

Su segundo ministerio fue el de Justicia, en los tiempos de los gabinetes milimétricos del entonces presidente Valencia.

Igualmente, le quedó tiempo para pasearse por la alta nómina diplomática mediante el desempeño de las embajadas de Suiza, el Vaticano, Uruguay, Brasil, Cuba y la ONU. Y para escribir siete libros, entre ellos “Laureano, el grande”,  “Estragos de la razón” y “Los derechos humanos en la Constitución”. Antes de retirarse de la política, fue miembro de la Asamblea Nacional Constituyente, en 1991, y presidió el consejo directivo de la Universidad Sergio Arboleda, que fundó con Alvaro Gómez y Rodrigo Noguera.

Tolón Tilín

Siempre peinado a la gomina, desde sus mocedades en Cartagena, la heróica, sus mejores amigos le tenían reservado este epitafio: ”Aquí yace Raimundo Emiliani Román, el único colombiano que jamás se despeinó”.