28 de febrero de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Algunos recuerdos en los 40 años de alternativa de Enrique Calvo «El Cali»

20 de octubre de 2014
20 de octubre de 2014

 

Se presentaban jóvenes de todo el país y de Cali llegó un jovenzuelo alto, delgado y con fama de buen novillero de la mano del banderillero José Tulio Revolledo, de nombre Enrique Calvo. La expectativa fue mucha y los que asistimos con la curiosidad de verlo actuar nos fuimos para la casa un poco desilusionados en su presentación por la mansedumbre y poca casta de los novillos de don Nicasio Cuellar.

Enrique emprendió viaje a Venezuela y luego a España para continuar su preparación para hacerse posteriormente matador de toros. Durante los años de 1973 y 1974 fue novillero puntero en España con José Ortega Cano y su compatriota Jorge Herrera. Su alternativa se dio en la plaza de toros de Aranjuez, la del célebre concierto de Joaquín Rodrigo, premonitorio del clasicismo que desarrollaría durante toda su vida de torero. La ganadería de Los Guateles y su padrino Sebastián “Palomo” Linares y el testigo Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea” y una oreja como premio a su actuación.

Su presentación en Colombia se llevó a cabo en la Santamaría en diciembre de 1974 en una feria que creo organizaba Joselillo de Colombia. Allí fue su primera apoteosis con un sonoro triunfo ante un toro de Gutiérrez confirmando su alternativa en dicha plaza con Santiago Martín “El Viti” de padrino y testigo Jaime González “El Puno”. Toda la concurrencia entendió que estábamos ante una gran figura del toreo y por ello vino la destitución del presidente de la corrida al negarle las dos orejas a El Cali.

Recuerdo su presentación en su tierra natal Cali, con el toro “Calimeño” de la ganadería de don Abraham Dominguez Vásquez. En dicha temporada fue el triunfador y su primer trofeo del Señor de los Cristales. Luego Manizales donde fue triunfador conquistando la famosa réplica de la catedral de dicha ciudad y el trofeo el voceador de La Patria el cual obtuvo en varias oportunidades. En Medellín triunfó rotundamente alternando con  Palomo Linares y Angel Teruel para ganar el trofeo oficial de esa temporada. En la feria de Cartagena obtuvo el trofeo de la peña el Clarín. Ciudades como Armenia, Popayán, Palmira, Sincelejo lo vieron triunfar y en Chinácota, Norte de Santander fue cogido por un toro que le partió su rodilla derecha.
Fueron famosos los mano a mano con Jorge Herrera y en uno de ellos en la plaza de Bogotá el lleno fue impresionante y por supuesto la boletería agotada. La afición recuerda esa corrida como una de las memorables que se dieron en dicha ciudad. Recorrió todo el país taurino en compañía de sus amigos y rivales toreros como Pepe Cáceres, Joselillo, Vásquez II, El Puno, Jairo Antonio, Herrera, Cesar Rincón y tantos otros que sería difícil enumerar.

En España se le recuerda por su calidad torera y en Las Ventas de Madrid en su última presentación tenía asegurado el triunfo pero un fallo con la espada de quién fue considerado uno de los mejores estoqueadores de su generación, se lo impidió.
Me haría interminable si quisiera seguir con todos estos recuentos de su vida torera, pero mi objetivo en esta efemérides que sus amigos como son la familia Cruz en cabeza de la doctora María Isabel más conocida cariñosamente como “Chavita” la fiel seguidora de Enrique, le tributan en casa del “Coco Molina, es el de destacar los principales triunfos en Colombia y a su vez excusarme por no haber podido acompañarlos en razón de encontrarme fuera del país atendiendo compromisos familiares.
Su tauromaquia fue de lo más puro entre los clásicos y su sello e impronta la dejó en la escuela taurina de Cali donde transmitió sus conocimientos a un grupo de toreros que hoy en día agradecen sus enseñanzas.

Mi amistad con Enrique se remonta al año se su alternativa a través de nuestro común amigo e incondicional seguidor de los toreros colombianos y especialmente de “El Cali” como lo fue Arturo Gómez Hoyos “El Marinillo”. Desde ese momento y hasta el día de hoy ha sido inquebrantable. Múltiples anécdotas tenemos en común pero no puedo dejar pasar sin contarles una con su hija Mónica quien le sirvió las espadas en una actuación de Enrique por la provincia colombiana. Al fallecimiento de su fiel mozo de espadas, Antonio Cruz “Metralla”, Mónica y yo acompañamos al Maestro en una presentación en una plaza portátil y como a ella su padre le había contado el derrumbe de la plaza de Honda en el año 1989 en la cual yo también lo acompañé, en cualquier momento por algún leve movimiento, le dijo: “papá esto se va a caer y yo aquí no me quedo” y salió despavorida. Enrique la miró con una sonrisa, tomó la muleta y la espada y al esportón las dos orejas y en la noche a la cena a comentar lo sucedido.

Miami, 21 de Octubre de 2014