27 de noviembre de 2021
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Olvido de sinónimos, antaño, pudrir-podrir

26 de enero de 2012
26 de enero de 2012


efraim osorio

“Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo” y “batir el hierro cuando está al rojo” son refranes que tienen el mismo significado del que reza “a la ocasión la pintan calva”, que quiere decir que hay que aprovechar las oportunidades sin dilación, porque quizás no se vuelvan a presentar. Es lo que hago hoy  con el cibermensaje enviado por al señora Edith Angélica Bustos Crèmieux, no sólo para darme un inmerecido reposo, sino también porque viene de perlas para el comentario que haré sobre el escrito de Fuad Gonzalo Chacón. La ex profesora de la Universidad  de Manizales dice: “Le cuento que nuestros periodistas, locutores, redactores de noticias y similares se olvidaron de que en español tenemos sinónimos. Aquí escucho RCN Noticias (…) Sintonizo en la misma emisora las noticias de Risaralda, cuya directora es Liliana Torres. Pues bien: esta periodista no conoce otro término que “afectado”, con su femenino y sus plurales. Están afectados el acueducto, las viviendas, las personas, la comunidad, la población, los habitantes, las familias, las veredas, las vías, los adultos, los vehículos, los niños, las casas… Todo lo anterior lo recopilé durante un breve noticiero de 5 minutos. ¿Qué se hicieron nuestros sinónimos? ¿Se borraron de sus mentes y del vocabulario palabras como damnificados, perjudicados, dañados, averiados, deteriorados, destruidos, por citar algunos, y todos los giros y combinaciones de palabras que podrían expresar el concepto? ¿Qué va a pasar con nuestro idioma, uno de los más ricos del mundo? Usted no se imagina las barbaridades que corrijo en las producciones de especialistas, maestros, doctores, con estudios hasta de dos y tres posdoctorados; gente que habla 3 y 4 idiomas, pero que no saben pensar en cada uno de ellos y por lo tanto no saben traducir. ¿Qué tal que en su momento hubiéramos hecho traducciones literales del latín al español? En fin, aceptemos que nosotros y otros de más de 45 años aún sabemos escribir con corrección en nuestra lengua materna, pero que tratar de corregir a los “•nuevos escritores” es pelea de toche con guayaba madura” (5/1/2012). ***

El susodicho columnista, Fuad Chacón, es joven, según la fotografía que acompaña su escrito, publicado en LA PATRIA el 5 de enero de 2012. ¿Cabrá él en la categoría de esos “nuevos escritores” de que habla la versada y muy bien informada profesora? Únicamente él tiene la respuesta. Yo me atrevo a responder afirmativamente, porque, a pesar de que su redacción es muy aceptable, hay errores en ese documento, que, desafortunadamente, le quitan valor literario.  Los siguientes son algunos ejemplos: “Este episodio místico del Macondo que en antaño creara García Márquez…” (“Este episodio mítico que antaño creó García Márquez”, porque de ‘místico’ nada tiene, porque no se dice ‘en antaño’ sino ‘antaño’, y porque el verbo debe expresarse en indicativo, no en subjuntivo: GGM lo creó, lo escribió y lo publicó); “…tenemos que tomar conciencia que esto no es sólo tema de un suspiro cada fin de año…” (“tenemos que tomar conciencia de que esto no es…”, puesto que ‘tomar conciencia’ pide la preposición ‘de’, por ejemplo, “tomar conciencia de nuestras flaquezas”); “…blindando a la nación  frente a futuros inviernos…” (“blindando a la nación contra futuros inviernos”, pues el verbo ‘blindar’ rige la preposición ‘contra’); “…puntos críticos que requieren de toda la diligencia de nuestros recursivos ingenieros” (“que requieren toda la diligencia”, porque el verbo ‘requerir’ no pide ninguna preposición). Estos errores, la verdad sea dicha, son comunes, pero ello no es excusa para no evitarlos, lo que se consigue únicamente con el estudio esmerado de la gramática, la lectura de buenos escritores, la práctica constante, y borrador, mucho borrador. No hay otro método, de aquí mi machucadura. ***
El verbo ‘pudrir’ es singular, muy singular, pues admite la forma de infinitivo ‘podrir`, pero su conjugación, con la sola excepción del participio pasado, sólo puede hacerse con la raíz ‘pudr-’, en la que se cambia la ‘o’ por ‘u’, prácticamente su única irregularidad.  Esto leí en un pie de foto del “periódico de casa”: “…mientras la población moría de hambre a causa del invierno, los alimentos para su ayuda se podrían en una bodega de la ciudad” (8/1/2012). “Se pudrían”, señor. `Podría, podrías, podría, podríamos, podríais, podrían’ son hoy únicamente inflexiones verbales de ‘poder’ (potencial simple), y los son exclusivamente para evitar confusiones como la del pie de foto glosado. El verbo ‘pudrir’ viene del latino ‘putrére’ (estar podrido; y, en sentido figurado, estar quebrantado, hecho una ruina por los años, los achaques de la vejez, etc.). Con la excepción del participio pasado, ‘podrido’ (‘pudrido’, rarísima vez usado, aunque se acepte ‘repudrido’, de ‘repudrir’ –“consumirse mucho interiormente, de callar o disimular un sentimiento o pesar”), la conjugación de este verbo se hace según la raíz ‘pudr-‘, como se dijo antes. Algunos sustantivos y adjetivos siguen la raíz ‘podr-’, por ejemplo, ‘podredumbre, podrido-a, podredura, podrecimiento, podrición y podridero’; otros, la raíz ‘pudr-’, como ‘pudrición y pudrimiento’; y otros que conservan la raíz latina, ‘putr-’,  verbigracia, ‘putrefacción, putrefactivo-a, putrefacto-a, putrescencia, putrescente, putridez, putrescible, pútrido-a’. Como digo, este verbo ‘pudrir’ es singular, muy singular.