3 de marzo de 2021
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Viterbo, una singular fundación

19 de mayo de 2011
19 de mayo de 2011

Por: Albeiro Valencia Llano

albeiroLa fundación del llamado “Paraíso de Caldas” es un caso especial en el proceso de colonización, pues se salió de la tradición y de la norma. Casi todos los pueblos caldenses se fundaron espontáneamente, por iniciativa de los colonos; otras aldeas sufrieron los ataques de los latifundistas, que alegaban ser propietarios del terreno. Además, los colonos hacían fundaciones pensando sólo en sitios para mercadear y asistir a los oficios religiosos, pero no creían que sus tímidos villorrios se podrían transformar en pueblos. En cambio en Viterbo el ambiente para la fundación había creado un clima de franca armonía entre propietarios del terreno y fundadores y, desde el principio, pensaron en levantar un pueblo con todas las especificaciones de ley.

Hacia 1910 había condiciones para realizar una fundación en el Valle del río Risaralda, exactamente en el Valle de Apía, donde tuvo sus dominios, hacia 1540, el joven cacique Tucarma. Las razones son las siguientes:

•    Después de 1870 se había animado un tramo del Camino Real de Occidente, la parte que serpenteaba en las últimas estribaciones de la Cordillera Occidental y que unía las provincias de Cauca y Antioquia. Lo anterior debido a que la colonización estaba avanzando hacia el occidente del Camino Real y se estaban fundando Mistrató, Belén de Umbría, Apía, Santuario y Balboa.

•    Al mismo tiempo se colonizaba la Serranía de Belacázar y fueron naciendo nuevos pueblos: Risaralda, San José y Belalcázar. Los campesinos rescataron el viejo camino de indios que unía a Ansermaviejo con La Virginia y que pasaba por el espinazo de la Serranía, llamada también Serranía de La Soledad.

•    De este modo, cuando finalizaba el siglo XIX, los colonos habían avanzado por la Cordillera Occidental y por la Serranía de Belalcázar, pero faltaba el Valle del río Risaralda. Un pedacito del valle estaba ocupado, en la confluencia del río Risaralda en el Cauca, colonizado por antiguos esclavos y por afrodescendientes que habían huido de las guerras civiles para fundar este enclave, bautizado con el nombre de Sopinga. En este punto surgió La Virginia, a principios del siglo XX, en medio de un difícil conflicto social, entre los colonos blancos y la población negra.

•    Hacia 1910 numerosos empresarios de Manizales, Riosucio, Supía, Pereira y de otras regiones, venían organizando haciendas ganaderas en diferentes puntos del Valle del Risaralda; mientras tanto en las laderas se cultivaba café y productos agrícolas. Al mismo tiempo las vías de comunicación ayudaban a desembotellar el norte del Valle del Cauca, el sur de Antioquia y Caldas. Había llegado la hora de Viterbo.

La fundación

En 1905 se creó oficialmente el departamento de Caldas pero no se había terminado de “armar” el mapa, o la “mariposa verde”. Aquí jugaron un papel decisivo los empresarios Justiniano Londoño, Francisco Jaramillo Ochoa y Carlos Pinzón, quienes estaban pensando en incorporarle nuevos territorios hacia el río Magdalena y en dirección del Chocó. Estos tres personajes tenían haciendas y negocios en el Valle del Risaralda y venían manifestando la necesidad de una nueva población en el corazón del valle, en un cruce de caminos, para que estimulara el desarrollo del puerto fluvial de Sopinga, conocido como La Bodega y bautizado, después, con el nombre de La Virginia.

Pero tuvieron la ayuda de monseñor  Gregorio Nacianceno Hoyos, obispo de Manizales, quien había visitado la hacienda Portobelo en 1907, invitado por Francisco Jaramillo Ochoa; el empresario le habló de la necesidad de fundar una nueva población, para garantizar el desarrollo económico y social de la región. Monseñor aceptó la propuesta, idea que compartía también el párroco de Apía, Nazario Restrepo Botero; este sacerdote conocía toda la zona pues prestaba oficios religiosos en dos fondas ubicadas en el Camino de Pobolcas, en los parajes de El Socorro y La Merced, cercanos al sitio donde se fundaría Viterbo. El padre Nazario se apersonó de la obra y, en compañía de los empresarios Jesús Constaín, José María Velásquez y Federico Delgado, dueños de las haciendas Samaria, La Cecilia y Guayabito, socializaron el proyecto entre los vecinos.

Don Jesús Constaín estaba muy entusiasmado con la idea, pues había llegado a la región hacia 1890 y desde entonces estaba dedicado a la colonización de un inmenso fundo, para organizar potreros y desarrollar la ganadería. Al respecto anotó en carta enviada al padre Nazario que“Si las vías de comunicación constituyen el termómetro para verificar el progreso de los pueblos,  pues desde luego sin temor de aventurar concepto prometo a Viterbo próspero porvenir, toda vez que está situado en el gran crucero entre los departamentos del Valle, Caldas y Antioquia, no menos con la región del Chocó; y como a ello, se agregó que dispone de un suelo ubérribo para la agricultura la cual con la navegación constituirán las bases de su industria y comercio, creemos que pocas poblaciones podrán competir dentro de poco con su desarrollo y avance que irán en progresión directo de su edad… señalaré previamente un bosque, a reserva de contribuir por separado para los trabajos del templo en cuyo sentido creo que todos los hacendados contribuyan con $5.000 para los trabajos iniciales” .

Y el proyecto avanzó. El 21 de febrero de 1911 se hizo una reunión en la hacienda Santa Cecilia, se nombró Junta Pobladora y seleccionaron el lugar para la fundación, en una meseta que no se inundaba, propiedad de los señores José María Velásquez y Jesús Constaín. Ambos propietarios cedieron los terrenos necesarios para la empresa y contaron con los servicios profesionales del ingeniero Ramón Antonio Hoyos, quien seleccionó el terreno y se encargó del trazado de la plaza y de las calles, con el espacio suficiente para que todos entendieran que se estaba fundando un pueblo con visión de futuro. Pasado algún tiempo la gente recitaba los siguientes versos:

“Viterbo tiene la plaza
más grande que conocí,
pasando de un lado a otro,
una noche me perdí”.

El día 19 de abril se hizo la fundación oficial, la Junta nombró como Juez Poblador al señor Gregorio Marín. Se repartieron los solares e inmediatamente los favorecidos empezaron a levantar sus ranchos. De este modo se fundó la hermosa población de Viterbo, empresa que nació por iniciativa de los hacendados y con apoyo de la Iglesia. El nuevo pueblo estimuló la colonización del Valle del Risaralda y puso en comunicación a Caldas, con Antioquia y norte del valle.