El show de la salud
Este “iceberg”, como lo calificó el propio presidente Santos, va a resultar parecido a ese otro robo continuado tan famoso en los estrados judiciales, el de Foncolpuertos, que costó la vida inclusive a una senadora –Martha Catalina Daniels-, ordenada por su propia hermana, Sandra Daniels.
La denuncia del gobierno en encumbrada rueda de prensa presidida por el propio Jefe de Estado, rodeado de su ministro de la Protección Social y las matriarcas de la Contraloría y la Fiscalía, no deja de tener su tufillo de cortina de humo, pues, se deduce sin mucho esfuerzo mental que el robo viene de años atrás y que, al menos en los últimos meses, la aplanadora legislativa del gobierno intentó archivar el debate contra las EPS que venía pidiendo el senador Robledo, apoyado en estudios muy serios suscritos por la Universidad Nacional y la Federación Médica Colombiana.
¿Cuánto vale el robo a la salud? Mucha plata… Pero, tal como lo expresa el propio dirigente del Polo… “al final, probablemente se fritarán unos cuantos peces chicos o grandes, dejando intacto el sistema privatizador de la Ley 100”.
Y ese es el quid del asunto: la privatización de la salud, amén de mercantilizar tan esencial servicio público, convirtiendo a los enfermos en “clientes” y a los hospitales y clínicas en “empresas”, ha provocado más muertes que todas las víctimas juntas de la guerrilla, los paramilitares y los narcotraficantes: sin ninguna duda. Es, por demás, una estadística imposible de establecer pero fácil de demostrar a través de los ejemplos de muchas personas que han muerto por falta de atención médica en un puesto de salud, un hospital o una clínica o, también, en su propia cama esperando el milagro de una atención médica que no llega o de un remedio que no se consigue…
“Fritar”, como dice el senador Robledo unos cuantos peces, y dejar vigente la ley 100, sería como tapar un cáncer con esparadrapo.
Si los colombianos fuéramos conscientes de este crimen, no tanto lo del robo como el crimen en sí mismo de dejar morir a los pobres que enferman por falta de atención pública y de recursos para costearse una atención privada, debiéramos exigir de inmediato una reforma a la salud que empezara por derogar esa nefasta Ley 100 de cuya génesis, mejor ni recordarnos…
Si no es así, lo del momento es solo un macabro show que, tras una excelente divulgación, quizás recomendada por ese genio del impacto mediático, J.J. Rendón, comienza en firme esta tarde a las seis.
Quedan todos invitados…