28 de octubre de 2021
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Pídale oro al cajero.

8 de noviembre de 2010
8 de noviembre de 2010

El tema ha avanzado hasta tal punto que en la actualidad los cajeros automáticos están ofreciendo el más preciado de los metales: oro.
"Pedid y se os dará", rezan las sagradas escrituras. Así es en los ATM en Europa, ya se pueden efectuar transacciones para recibir oro del mejor quilate. Precisamente, las noticias internacionales dan cuenta que en el aeropuerto de Fráncfort, el tercero de Europa en número de pasajeros, los viajeros, más temerosos de la inflación que del avión, pueden probar desde meses atrás un prototipo de esta máquina y aprovechar así del tiempo de espera para comprar algunos gramos del metal precioso y llevarlo a sus casas o lugares de trabajo.
Por supuesto que "La reacción de los viajeros asiáticos ha sido fantástica", se entusiasma el inventor del concepto y directivo de la empresa de comercio de oro TG-Gold-Sper-Markt, Thomas Geissler. "Había un tipo que estaba encantado por poder llevar un trozo de oro a su esposa", añade este emprendedor, que prevé instalar unos 500 distribuidores de oro por todos los aeropuertos de Europa, así como en las joyerías y tiendas de lujo de Alemania, Austria y Suiza.
En estas máquinas, bautizadas como 'Gold to Go', el oro se propone en hojas de uno a 10 gramos, o bien en forma de monedas australianas o canadienses. El principal argumento de venta es el precio: el vendedor ofrece, inicialmente, una tarifa un 20% inferior a la practicada por los bancos alemanes. El inventor se embolsa un margen "razonable". Desde luego que  las tarifas marcadas por la máquina son continuamente ajustadas a la cotización mundial, gracias a un programa específico creado para la ocasión.
Así las cosas, el viajero debe desembolsar una cantidad superior hoy a los  30 euros por un gramo de oro o mayor a 300 euros por 10 gramos, según el curso actual de la cotización.
Geisslar no esconde que con esta idea quiere aprovecharse del interés tradicional de los alemanes por este metal precioso, considerado como un valor refugio en tiempos de turbulencias financieras. Ciertamente, tras la hiperinflación de los años 1920 y los estragos de las dos guerras mundiales, los alemanes buscan más que ninguna otra cosa la estabilidad de sus ahorros. "Los alemanes tienen miedo de la inflación. Temen perderlo todo, por tercera vez en un siglo. Con dos veces ¡basta!", explica Geisslar.
Según Niel Neader, del gabinete de expertos británico GFMS, esta atracción por el oro se explica también por una "desconfianza hacia los bancos" manifestada por los europeos después del estallido de la crisis financiera el pasado año y las ventas de oro en Europa alcanzaron un nivel extraordinario  en 2009. Para evitar que los distribuidores puedan ser utilizados por viajeros poco escrupulosos que quisieran así lavar fácilmente su dinero sucio, Geissler ha previsto equiparlos con cámaras de vigilancia. Y algunas máquinas sólo aceptan tarjetas de crédito. En cuanto al riesgo de robo, éste no será mayor que el de cualquier distribuidor automático de billetes y los aparatos contendrán como máximo el equivalente a 50.000 euros de oro.
Durante las pruebas, el distribuidor causó sorpresa de muchos curiosos y "ciertos banqueros no creían lo que veían sus ojos", sonríe Geissler. "La gente ya se está acostumbrando a encontrarse con un distribuidor automático de oro", argumenta su inventor.
Ahora bien, mientras esto sucede en Europa, el principal hotel de Abu Dhabi entró a competir por el glamour en los Emiratos Árabes con una máquina dispensadora de oro. El dispositivo en el Palacio Emiratos registra la cotización diaria del oro y ofrece pequeños lingotes de hasta 10 gramos o monedas con diseños personalizados.

Es la idea de un empresario alemán, Thomas Geissler, quien empezó a poner a prueba las máquinas en su país en 2009. El debut en Abu Dhabi es considerado como la primera incursión internacional de la marca "Oro al paso" de Geissler.

Geissler dijo que escogió Abu Dhabi debido al ambiente de lujo y a los tradicionales vínculos de la región con el comercio del oro.

El proceso de venta ha sido maravilloso, toda vez que el oro alcanzó semanas anteriores una cotización récord cercana a los 1.400 dólares la onza.