12 de agosto de 2022
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La sombra del expresidente

8 de noviembre de 2010
8 de noviembre de 2010

Por: Albeiro Valencia Llano

albeiroÁlvaro Uribe regresó al país y, por supuesto, sigue siendo noticia pues es el verdadero líder del uribismo y porque le da trabajo desprenderse del poder. Su larga sombra persigue al presidente Santos quien no se puede desligar de su influencia, ni de sus voceros ideológicos, ni de los ex funcionarios huérfanos del gobierno. Sin embargo el Presidente no quiere terminar la luna de miel, ni desea la confrontación, porque necesita que sus congresistas apoyen los proyectos. Por ello le da contentillo a Uribe, lo compara con el Libertador Bolívar y envió una carta a Georgetown para defenderlo de las críticas hechas por varias ONG estadounidenses.

Es complicada la transición porque la administración quiere apoyarse en los pilares del gobierno anterior, en la política económica y en la seguridad democrática. Pero hay cambios que molestan a Uribe y a los uribistas “purasangre”: las relaciones con los países vecinos, la normalización institucional, la Ley General de Tierras y La Ley de Víctimas. Hay un serio cambio en el estilo de gobierno, aunque continúa el mismo andamiaje neoliberal.

La presidencia alterna

La sombra del ex presidente se alargó con su regreso al país, y desde que asistió, el 29 de septiembre, al homenaje  que le hicieron al ex ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, organizado por los alfiles del uribismo. El encuentro tuvo especial significado por las características de cónclave y porque fue una tribuna para anunciar la estrategia política de Álvaro Uribe: participará en la campaña del próximo año, hará talleres para indagar sobre las necesidades de cada región, su imagen aparecerá en afiches y su voz se escuchará en las emisoras locales. Algunos afirman que se lanzará a conquistar la alcaldía de Bogotá, aprovechando la hecatombe producida por los presuntos actos de corrupción.

El regreso del ex presidente, y  su participación en la vida nacional, se anuncia con bombos y platillos en la portada de la revista Semana (octubre 4), donde se muestra a Uribe montando su caballo y con un impactante titular: “Regresa Uribe”, “La decisión de Uribe de liderar el Partido de la U le va a dar dolores de cabeza a Juan Manuel Santos”. Dicho y hecho. Hubo audiencias y besamanos: pidió cita el presidente del Congreso, Armando Benedetti, quien manifestó con mucho énfasis: “El ex presidente Uribe se va a convertir en un oráculo”.

Lo más grave fue la visita que hizo el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, uno de sus más reconocidos opositores. Todos sabemos que el ex presidente tiene serias diferencias con la Ley de Víctimas y la de Restitución de Tierras. ¿Qué quería Juan Camilo Restrepo? No sabemos cómo fue la visita pero preocupa que buscara la bendición de los proyectos. Estos aspectos hacen pensar en una presidencia alterna, en un poder paralelo.

La difícil transición

Aunque todavía no se escuchan cantos de guerra la administración avanza venciendo grandes obstáculos; algunos hechos ayudan a limpiar el camino: la “Operación Sodoma” en la que cayó bombardeado Jorge Briceño, el “Mono Jojoy”, pues hubo euforia nacional por el sangriento espectáculo. La muerte del jefe guerrillero disparó al Presidente en las encuestas. Las sanciones de la Procuraduría, como consecuencia de las chuzadas del DAS, también contribuyen porque  el agua sucia le cae a la administración anterior. Los sucesos hacen parte del escandaloso episodio de espionaje e interceptación ilegal de teléfonos, producido por el organismo de seguridad. Entre los sancionados están María del Pilar Hurtado, Jorge Noguera, Andrés Peñate y Bernardo Moreno, ex secretario general de Palacio. Otro episodio es el pliego de cargos que la Procuraduría le formuló al ex ministro, Andrés Felipe Arias, por el caso de Agro Ingreso Seguro. A lo anterior se le podrían sumar las declaraciones de “El Tuso” Sierra, quien aportó un nuevo ingrediente para aclarar la alianza que se produjo entre la mafia, paramilitares, políticos y autoridades.

El 8 de octubre El Espectador publicó un extenso artículo titulado Las confesiones de un narcotraficante. El ventilador de “El Tuso” Sierra. El texto revela la declaración que le entregó a una fiscal de Justicia y Paz, el extraditado paramilitar Juan Carlos Sierra, en su cárcel de Virginia, Estados Unidos, el pasado 20 de septiembre. “El Tuso” desató una tormenta porque salpicó a políticos, ex diplomáticos y a muchas autoridades de Antioquia. Entre los nombres implicados figuran Luis Ignacio Guzmán, ex ministro plenipotenciario en Madrid, quien reconoció que por recomendación de Mario Uribe, fue a recoger al aeropuerto de Barajas a su hermano Víctor Horacio Uribe y “a un sujeto muy feíto” que resultó ser “El Tuso” Sierra. Afirmó que en España le hizo un abono a Mario Uribe por la compra de una finca en Andes (Antioquia), que tenía un valor de $1.600 millones. También salpicó al general (r) Luis Alberto Moore y al parlamentario andino Óscar Arboleda.

El ventilador de “El Tuso” Sierra destacó al ex senador Mario Uribe, primo del ex presidente. Mereció carátula en la revista Semana, del 18 de octubre, con foto y un llamativo titular: “Álvaro Uribe me dejó solo”. En la entrevista a Semana dijo: “La pelea con la Corte no fue por mí. Álvaro Uribe sólo pelea por sus intereses y por él”. Todo esto lo plantea Mario Uribe a pocas semanas de que la Corte Suprema de Justicia le dicte sentencia por parapolítica.

Hay otros hechos que “podrían favorecer el “despegue” del gobierno de Santos y el divorcio de la administración anterior; por ejemplo la inclusión de Guillermo León Valencia Cossio, ex director de fiscalías de Medellín y hermano del ex ministro del Interior, Fabio Valencia, en la temible lista Clinton. Otro caso es la distitución e inhabilidad por 12 años al ex ministro del Interior y de Justicia, Sabas Pretelt, por parte de la Procuraduría. Según el fallo el alto ex funcionario utilizó su cargo para ofrecer prebendas al ex representante Teodolindo Avendaño.

Sobre este tema algunos consideran que el ex presidente Uribe se quiere convertir en un poder alterno, para “intimidar a la justicia” que está actuando contra varios de los ex funcionarios de su administración. Este es otro de los aspectos que dificulta el entendimiento con el uribismo.

Por último está el proceso que se le seguirá al ex presidente en la Comisión de Acusaciones de la Cámara, por su posible participación en las “chuzadas”. Sin embargo no tendría por qué preocuparse pues el presidente, vicepresidente y secretario de la comisión son uribistas.

Será difícil gobernar mientras no culmine la “luna de miel” con la administración anterior. Lo más grave es que Santos necesita el apoyo de la bancada uribista, en el Congreso, para que le aprueben los proyectos.