El escándalo de las contrataciones
Las acusaciones de unos y otros, que con nombres propios señalan a quienes pidieron una participación de un porcentaje de dinero a los licitantes de diferentes obras, como garantía de que salían favorecidos en el negocio, evidencia que los rumores de la llamada “Feria de Contratos” no estaban tan lejos de la realidad.
Ahora lo que falta es que quienes detonaron la alarma con un informe de denuncias sobre el manejo de la contratación en el Distrito Capital, presenten ante las autoridades correspondientes que investigarán esas conductas, los respectivos soportes de sus acusaciones.
Lo más curioso es que quienes denunciaron ante la opinión pública las presuntas irregularidades, Gustavo Petro y el concejal Carlos Vicente de Roux, hacen parte de las filas del mismo partido político en el que milita el alcalde de Bogotá Samuel Moreno.
Parece un contrasentido que sean sus mismos compañeros de partido (Polo Democrático) los denunciantes, pero algo habrá en el trasfondo de todo esto para que se haya asumido esa actitud.
El colega Ricardo Galán en una de sus notas escribió que a su manera de ver las cosas, la situación era muy similar a la de una burbuja que crece y crece y que en el momento de explotar generaría un caos de todo orden.
Yo voy un poco más allá. Yo compararía la situación con la de una caldera de vapor o una olla a la que le faltan muy pocas libras para que explote con consecuencias impredecibles en todos los órdenes.
Y quienes serían los afectados ?. Pues nosotros los ciudadanos, pues se trata de nuestro dinero el que está en juego. Esos miles de millones de pesos en litigio por adelanto en el pago de obras, es dinero que ha salido de nuestras obligaciones fiscales con el Distrito Capital.
Como muy seguramente luego de la tragedia el gobierno del Distrito entrará en una crisis económica sin precedentes que afectará a todos los sectores, ya se inventarán nuevos impuestos para cubrir el “hueco fiscal” que dejará este episodio.
Dentro del cúmulo de acusaciones contra el sistema de adjudicación y contratación del Distrito con particulares para la ejecución de obras, apareció el nombre del senador Iván Moreno Rojas, hermano del Alcalde, quien sería, al decir de los denunciantes, uno de los consejeros directos del gobierno de Bogotá, para la adjudicación de contratos.
Queda pues en manos de los entes investigadores la respuesta a todas las denuncias, que de ser ciertas generarían un caos en lo político (Concejo de Bogotá) y en lo económico, sin antecedentes.
Lo peor de todo es que mientras se adelanta el debate sobre este penoso hecho, la ciudad enfrenta un caos de movilidad como nunca antes se había experimentado, ya que existen al menos unos 500 frentes de trabajo en la vía pública que mantienen obstruida una gran parte de la red vial.
Vistas las circunstancias y el entorno que gira alrededor de la delicada situación, no queda una alternativa diferente a decir la verdad.
Si las denuncias del ex candidato a la presidencia Gustavo Petro tienen asidero, debemos estar preparados para lo peor dentro de la administración capitalina y el sistema de contratación deberá modificarse en todas sus partes.
Para finalizar, no hay que perder de vista que muchas de las empresas a las que se les han adjudicado contratos en Bogotá, tienen participación parcial o total en otros contratos concedidos por el gobierno en el orden nacional. Esto traería consecuencias insospechadas para la recién salida administración del ex presidente Alvaro Uribe Vélez.