3 de octubre de 2022
Directores
Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez
Ximena Giraldo Quintero

Perpetuarse; Mono Jojoy; estos-éstos; traspié; preposiciones

14 de octubre de 2010
14 de octubre de 2010

Los padres se perpetúan en sus hijos; lo creadores, en sus obras; los criminales, en sus delitos; y los dictadores y dictadorzuelos tratan de hacerlo en el poder. Este verbo, ‘perpetuar-se’, procede del latino ‘perpetuare’, procedente, a su vez, del adjetivo ‘perpes-pérpetis’, que significa ‘ininterrumpido, continuo, perpetuo’. El castellano, según la definición de El Diccionario, toma sólo las acepciones de ‘perdurable’ y ‘permanente’. En efecto, así lo define: “Perpetuo. Que dura y permanece par siempre. // 2. Dicho de ciertos cargos, ya se obtengan por herencia, ya por elección, vitalicios (que duran hasta el fin de la vida)”. Y de ‘perpetuar’ dice: “Hacer perpetuo o perdurable algo. Se usa también como pronominal”.  Asentado todo esto, se puede afirmar que la siguiente oración del editorialista de LA PATRIA es incoherente, porque le señala un límite al sueño de Chávez (como él mismo se nombra) de ‘perpetuarse’ en el poder. Así se expresó: “…posible consolidación del régimen chavista, que aspira a perpetuarse por lo menos por diez años más…” (IX-26-10). Todos sabemos que el señor Hugo Chávez Frías quiere que su permanencia como amo y señor del poder ejecutivo venezolano sea vitalicia, y que hará hasta lo inalcanzable para volver realidad esta pesadilla.**

En uno de sus escritos, Daniel Samper Pizano menciona al ‘Mono Jojoy’ de esta manera: “…y ahora aumenta con la baja del más cruel y abominado de todos: ‘el mono Jojoy’ ”. (El Tiempo, IX-26-10). Esta misma fuente, en el editorial del mismo día, escribe: “…la noticia de la muerte del siniestro ‘mono Jojoy’ ”. Otros columnistas reconocidos (Jorge Orlando Melo, Abdón Espinosa Valderrama, León Valencia, entre ellos) escriben ese apodo (‘alias’, para los criminales) de la misma manera. No obstante, en “Domingo a Domingo”, el mismo periódico titula: “En operación Sodoma fue abatido el ‘Mono Jojoy”.  ¿Entonces? A quienes escriben ‘mono’, así, con minúscula inicial, hay que recordarles que ahí el vocablo ‘mono’ no es ni sustantivo (“Nombre genérico con que se designa a cualquiera de los animales del suborden de los Simios”), ni adjetivo (“Dícese de la persona rubia o del color de su cabello, por alusión al color del pelo de ciertos cuadrumanos que en Colombia conocemos como monos”), sino un apodo o mote, que El Diccionario define de esta guisa: “Nombre que suele darse a una persona, tomado de sus defectos personales o de alguna otra circunstancia”. Debe escribirse, pues, con mayúsculas iniciales (‘Mono Jojoy’), como se escriben los alias de otros enemigos del país, por ejemplo, el ‘Negro Acacio’, ‘Tirofijo’, ‘Sangrenegra’, ‘Desquite’, ‘Chispas’, el ‘Zancudo’, la ‘Negra’, etc. Al forajido de las Farc se le decía así, no porque fuera un simio, sino porque dizque era ‘mono’, según el folclor colombiano.**

El señor Alejandro Rincón Moreno, estudiante de Comunicación Social y Periodismo, de la Universidad de Manizales, comenta, en la edición electrónica de LA PATRIA (IX-29-10), que cometí un error de ortografía al ponerle tilde a ‘éstos’ en la siguiente frase: “…califican de ‘homicidas’ a los soldados o policías que abaten criminales, y llaman ‘acciones políticas’ a los asesinatos que éstos cometen”. La razón que aduce es el supuesto carácter de neutro del pronombre demostrativo, y en ‘esto’ tiene razón el estudiante, porque a los pronombres demostrativos neutros (esto, eso, aquello) no se les pone la tilde, porque son sólo pronombres (nunca hacen las veces de adjetivos, por lo que no hay lugar a confusión). Pero -y ahí, como decía Cantinflas, está el detalle-, en la oración glosada, ‘éstos’ es pronombre plural masculino, puesto que reemplaza a ‘criminales’, sustantivo masculino plural en este caso. En la locución “estos criminales” no lleva tilde, porque ahí, don Alejandro, ‘estos’ es un adjetivo demostrativo. Y ‘esto’ es la pura verdad.**

En la sala de redacción de LA PATRIA tiene que haber unos obstáculos en los que muchos tropiezan. Uno de ellos es, precisamente, ‘traspié’ (tropezón, resbalón; descuido, despiste, equivocación, etc.), pues están convencidos de que su singular es ‘traspiés’. Para la muestra, este botón: “Este es el segundo traspiés sufrido por el régimen chavista en doce años…” (Editorial, entradilla y texto, LA PATRIA, IX-30.10). “Este es el segundo traspié…”, señor, porque usted y yo y todos decimos ‘el pie’, ‘los pies’, no ‘el pies’. El Tiempo, ¡ya ve!,  sí lo hizo bien: “Tampoco es alentador el nuevo traspié que sufre la democracia de la región” (Editorial, X-1-10)**

Las preposiciones introducen los complementos de la oración (“a, ante, bajo, cabe, etc., ¿recuerda?). Pero no se pueden usar indistintamente: Cada una está regida por su complemento (que puede ser sustantivo o verbo). Por ejemplo, ‘lucha’ y ‘luchar’ rigen la preposición ‘contra’; ‘absolución’ y ‘absolver’, en cambio, piden la preposición ‘de’. El redactor de Primer Plano, de LA PATRIA, garrapateó: “La absolución contra el ex presidente del Congreso es la primera que emite la Corte Suprema de Justicia en un caso de ‘parapolítica’ ” (LA PATRIA, Primer Plano, IX-30-10). “La absolución del ex presidente…”, señor. Es sólo una quisquilla, pero de suma importancia.