19 de octubre de 2021
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De cómo nació «Cien años de soledad»

28 de octubre de 2010
28 de octubre de 2010

Sin embargo, la primera vez que sintió el pálpito de escribir la novela fue en ese ya histórico viaje que el domingo 19 de febrero de 1950 emprendió con su madre hasta Aracataca para vender la casa de los abuelos.

García Márquez estaba en la Librería Mundo de Barranquilla, hablando con el sabio Catalán Ramón Vinyes sobre un artículo publicado en su columna "La Jirafa", que firmaba con el seudónimo de Séptimus en el diario El Heraldo. Sorpresivamente, apareció allí su madre, Luisa Santiaga Márquez Iguarán. Después de un saludo afectuoso le dijo que tenía que acompañarla hasta Aracataca. Al día siguiente se embarcaron en una lancha que era una "imitación rudimentaria de los buques de Nueva Orleans". En la población de Ciénaga tomaron el tren que los llevaría hasta el pueblo de su infancia. Allí, en Aracataca, se encontró con el tema que años después desarrollaría en "Cien años de soledad". 

¿En qué momento nace la novela? Gabriel García Márquez empezó a escribir "Cien años de soledad" en julio de 1965. Pero el tema lo tenía obsesionado desde cuando empezó a publicar sus cuentos en el Magazin Dominical de El Espectador, por allá en 1947. Sin embargo, es en ese viaje que realiza con su madre a Aracataca cuando siente la iluminación literaria. Imbuido en la lectura de "Luz de agosto", la novela de William Faulkner, descubrió que en su pueblo habían pasado cosas parecidas a las que narraba el escritor norteamericano. Haber conocido el Condado de Yorknapatawpha a través de sus libros lo marcó como escritor.

Desde ese mismo momento García Márquez empezó a imaginar ese mundo maravilloso de Macondo. Solo que no encontraba el ritmo para narrar los hechos que su abuelo Nicolás Ricardo Márquez le había contado. Una aproximación al tema la inició en esos años con un proyecto literario titulado "La Casa". Pero el hecho de que su amigo Alvaro Cepeda Samudio estuviera trabajando en un libro sobre la masacre de las bananeras lo hizo desistir de la idea. Sin embargo, continuó escribiendo. Y en "La Hojarasca", publicada en 1955, dio a conocer sus preocupaciones temáticas. En sus páginas abordó el tema de la masacre de las bananeras y, tangencialmente, el de Macondo.

¿De dónde salió el nombre de Macondo? Gabriel García Márquez dice que lo vio escrito en una tablilla a la entrada de una hacienda que antes había sido de la compañía bananera. Lo descubrió desde la ventanilla del tren cuando se dirigía a Aracataca acompañando a su madre ese 19 de febrero de 1950. Fue cuando se le vino a la mente ponerle ese nombre al espacio geográfico de esa novela que desde entonces empezó a darle vueltas en la cabeza. El escritor no sabía que era el nombre de un árbol de tronco redondo que alcanzaba hasta cuarenta metros de altura, descubierto por Humboldt en 1801 en los alrededores de Turbaco.

 Tampoco sabía que era el nombre que le daban a una tribu milenaria en Tanganika. Fue el mismo nombre que José Arcadio Buendía escuchó en un sueño cuando al preguntar cómo se llamaba la ciudad a dónde había llegado le contestaron: "Macondo". El mismo nombre que apareció por primera vez en el cuento "Un día después del sábado", publicado el  8 de agosto de 1954 en el Magazin Dominical de El Espectador.  Allí el personaje principal llega de visita a un pueblo innombrado; al buscar un hotel dónde hospedarse encuentra en "una calle abrazada por el metálico sol de agosto" una vivienda que hace las veces de hotel. Al mirar la rústica tablilla que está pegada a la puerta alcanza a leer: "Hotel Macondo".