17 de mayo de 2021
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Haber-habemos; exento-libre; celebrativos

18 de agosto de 2010
18 de agosto de 2010

La traducción de la muy conocida expresión “habemus Papam” (“tenemos Papa”) podría ser “habemos Papa”, porque el verbo ‘haber’, hasta hace relativamente poco tiempo, como el latino del que procede, ‘habere’, fue transitivo (con la acepción de ‘tener’), a saber, admitía complemento directo, como en una de las bienaventuranzas: “Bienaventurados los que ‘han’ (tienen) hambre y sed de justicia”. Con su naturaleza de transitivo lo usa Cervantes en esta muestra: “…porque viendo que no podía haber a Lotario, o fingiendo que no podía…” (I-XXXIV), en la que ‘haber’ significa ‘alcanzar’ (intrínsecamente, ‘tener’). Actualmente, su función principal es la de ‘verbo auxiliar’, indispensable en la formación de los tiempos compuestos de los verbos: “He aprendido, habrás visto, hubieron almorzado”, etc. Es también ‘verbo impersonal’ en expresiones como “hubo una calamidad” y “hay festejos”; “hay que hacerlo”, “habrá que decirlo”, etc. En la frase “él tiene que habérselas conmigo”, quiere decir que el mencionado tiene que “entenderse conmigo”, en lo que se refiere al ‘procedimiento’ que fuere. En literatura, son frecuentes las expresiones “has de saber” (tienes que saber), “hemos de ver que…” (tenemos que ver), etc. Pero, no puedo seguir adentrándome en ejemplos, porque sería de nunca acabar, y, así, me sería imposible responderle al señor Helio López Soto, quien desea saber si el uso de ‘habemos’ es correcto o no. En la conjugación del presente de indicativo de ‘haber’, son contracciones las siguientes: “Yo he, tú has. él ha (hay); nosotros hemos (…), ellos han”. Sin embargo, cuando Emilio Martínez Amador habla de este asunto, dice que la primera persona del plural ‘hemos’ se encuentra con ‘habemos’, que aún lo dice la gente del pueblo. Y Roberto Restrepo, en sus “Apuntaciones idiomáticas”, conjuga así: “Presente: he, has, ha o hay, hemos o habemos, habéis y han”. De la misma manera lo conjuga la Gramática Castellana de Bello y Cuervo. No obstante, la “Nueva gramática de la lengua española” omite dicha inflexión en la conjugación de ‘haber’, y, prácticamente, la ignora en sus explicaciones. Podemos concluir, entonces, señor López, que esta inflexión verbal, aunque castiza, es ya ente del pasado. Cuando alguien dice “habemos cincuenta” (que todavía se oye), porque se trata de un verbo transitivo, se está expresando equivocadamente. Debe decir: “Somos cincuenta” o “hay aquí cincuenta personas”. Nadie conjuga, por ejemplo, “habemos cantado” sino “hemos cantado”. Y, para decir, “tenemos yuca para el almuerzo”, no lo hacemos de este modo: “habemos yuca…”. Tampoco “habemos papa”.**

El verbo ‘eximir’ significa exclusivamente “Librar, desembarazar de cargas, obligaciones, cuidados, culpas, etc.”, pero no de accidentes. Razón por la cual al redactor de sucesos le fallaron los clarinetes cuando redactó el accidente de un bus escolar, pues así se expresó: “…manifestaron que nadie está exento de un caso de estos” (LA PATRIA, Sucesos, VIII-4-10). El término más apropiado en esta coyuntura es ‘libre’: “Nadie está libre de un accidente como éste”. ‘Exento’ es el participio irregular de ‘eximir’ (‘eximido’ es el regular), y se emplea en frases como “él está exento del pago de predial”, “está exento de cualquier obligación”, etc. Y si usted, don Cecilio, se ocupa del análisis de estos dos sustantivos, verá que la diferencia es muy grande entre una obligación y un accidente: éste no depende de la  voluntad de quien lo sufre; en cambio, una obligación, aunque sea de algún modo preceptiva, es un acto voluntario, y se puede evadir de muchas maneras. Si no lo cree, pregúnteselo a congresistas, concejales, diputados, etcétera. Y es éste, créamelo, un kilométrico etcétera.**

El sufijo –ivo-a, que puede estar precedido de ‘ese’ (s) o ‘te’ (t), sirve especialmente para formar adjetivos calificativos de verbos, por ejemplo, ‘expresivo-a’ (de ‘expresar’), ‘prohibitivo-a’ (de ‘prohibir’), o de sustantivos, verbigracia, ‘deportivo’ (de ‘deporte’) y ‘abrasivo’ (de ‘abrasión’). Por esto, la palabra ‘celebrativo’, e hilando muy delgadito, no debe considerarse incorrecta como adjetivo, aunque no esté asentada en los diccionarios. El señor José Fernando Veloza escuchó al reportero Iván Serrano, quien, desde Bogotá y con motivo de la conmemoración de estos doscientos años de independencia, dijo: “Preparan los celebrativos” (VII-19-10). “Preparan los festejos, las celebraciones o las ceremonias”, debió decir el comunicador, para no sustantivar un adjetivo en mala hora inventado. Nosotros tenemos un adjetivo que usamos más como sustantivo (en plural usualmente), y así está bendecido por la Academia de la Lengua: ‘preparativos’ (los), por ejemplo, “los preparativos para la ceremonia de transmisión de mando”. Como adjetivo (poco usado), significa ‘preparatorio’, verbigracia, “las conversaciones preparativas de una importante decisión”. Hay otros parecidos, por ejemplo, ‘objetivo’, ‘operativo’ y ‘ejecutivo’, pero éstos son otros cinco pesos. Dije antes que el adjetivo ‘celebrativo’ había sido en mala hora inventado, porque en cualquier circunstancia hay un punto del cual no se debe seguir. Para no caer en excesos, gramaticales en este caso, como decir ‘festejativo’, ‘agasajativo’, ‘homenajeativo’, etc. Además, los vocablos correctos y adecuados ya fueron inventados. Y, por supuesto, muy bien inventados.