Grito por Arenas Betancourt
OTRAPARTE
Por Óscar Domínguez G. (*)

A veces es de buen agüero que lo boten a uno. Belisario Betancur y Rodrigo Arenas Betancourt, comparten feliz echada: El rector magnífico del seminario de Yarumal, Aníbal Muñoz Duque, expulsó a BB por asaltar la cocina y hacer versos cojos contra su profesor de latín. A Arenas, por tallar vírgenes en madera.
Independizado de la teología, Arenas esculpiría en Medellín (1944) una Eva desnuda que escandalizó a la parroquia. Esta vez padeció destitución fulminante del cargo de docente. Fue tal el despiporre que sus amigos hicieron vaca y lo enguacalaron para México.
Belisario, Otto Morales Benítez y otros, garrapateaban columnas para El Colombiano. El producido llegaba al escuálido bolsillo de Arenas.
Cualquier día, el Maestro les notificó a sus mecenas plumíferos: "No manden más plata". Levantaba para la yuca haciendo precolombinos mexicanos. Cobraba según el marrano.
Betancur y Morales, cómplices de trago y féminas, aparecen como sus grandes amigos en "Los pasos del Condenado" (Arango Editores) que narra el terrible secuestro que padeció.
Otto Morales habla de la obra de Arenas y agota adjetivos. "Qué escritor tan inmenso. Léalo", ordenó. Le obedecí y me di tremendo banquete.
La devoción de Arenas por el cuasi nonagenario Don Otto, quedó plasmada en una escultura que está en la Biblioteca Pública Piloto. Una vez trató de llevársela. Se lo impidieron lectores beligerantes. Del ahogado el sombrero: un Crucifijo de Arenas preside su oficina de abogado.
La tercera esposa de Arenas, María Elena Quintero, escritora, poeta, ducha en preparar mexicanísimos fajitas Al-Pastor y tacos con mole, coincidió con Morales Benítez en Pereira en el lanzamiento de un libro.
Allí habla sobre la vida y obra del creador del monumento a Los Lanceros del Pantano de Vargas, el Bolívar Desnudo, de Pereira, la Estatua del General Córdova, en Rionegro?, prolongaciones de sus primeras vírgenes.
Su legado está capando museo. Solo una inmensa minoría conoce su casa-taller. María Elena ha pegado gritos en busca de apoyo oficial y privado para un museo que permita divulgar la obra del hombre que hacía poesía y política con sus esculturas.
Cacaos del Sindicato paisa y heliotropos oficiales han amagado con volver museo el talento de Arenas. Falso positivo.
Quien más ha empujado desde el pavimento para democratizar a Arenas ha sido el contador, asegurador, empresario y fabulista de Aranjuez Rodrigo Ramírez Restrepo.
El "Coco" ha visto arrumados en los talleres de Arenas en Caldas y Barrio Granada, bancos de madera, atriles, matrices de esculturas gigantescas, herramientas, bocetos, dibujos, pedazos de maquetas en yeso, réplicas de esculturas, serigrafías, autorretratos.
Una Ley de honores -con estampilla incluida- creó para Sabaneta el museo que lleva el nombre del artista. Los alcaldes sabaneteños han pasado agachados.
Ramírez considera que en la Responsabilidad Social Empresarial hay un filón para impulsar la idea. Solo falta que le pongan el cascabel a ese gato.