19 de agosto de 2022
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Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez

El negocio infame y robo a la salud pública

1 de agosto de 2010
1 de agosto de 2010

Es decir, le han cobrado más de lo debido. Y no es cualquier bicoca. Los últimos estimativos hechos por el Ministerio de la Protección Social hablan de más de 600 mil millones de pesos.

Y en aras de no ver paralizado o colapsado el sector, el Estado se ha hecho el sordo, ciego y mudo. Lo mismo que los órganos de control y así de fácil, esas empresas se han embolsillado alrededor de medio billón de pesos. Lo que acaba de ocurrir con el cobro de un mismo medicamento es un verdadero asalto a las arcas públicas. Es un robo descarado, en el que solo con la denuncia ya debiera estar actuando la Fiscalía General de la Nación, la Contraloría y la Superintendencia Nacional de Salud.

El caso es el siguiente: La EPS Coomeva le suministró el medicamento Rituximab para pacientes que sufren de artritis y lupus a dos de sus afiliados, uno en Bogotá y otro residente en Cali. Ambos recibieron el mismo medicamento del laboratorio Roche, en ampollas, con idénticas características pero uno costó un millón 179 mil pesos y el segundo 13 millones 460 mil pesos.

Una diferencia de 12 millones 281 mil pesos entre una y otra factura presentada al Fosyga. Ni en el Fosya ni en el Ministerio de la Protección Social se explican el por qué del evidente sobrecosto.

El informe oficial muestra que la primera cuenta presentada por Coomeva al Fosyga, con el radicado (42-21-43-79), el día 8 de junio de 2009, recobra al Estado ese servicio por un millón 179 mil pesos. El proveedor de la atención fue el Centro Médico Imbanaco de Cali. Dos meses después aparece la segunda cuenta. Coomeva radica ante el Fosyga un nuevo recobro, con el radicado (42-55-28-39), el día 15 de agosto de 2009, por el suministro del mismo medicamento pero esta vez por 13 millones 460 mil pesos. El proveedor fue el Hospital Militar Central, precisa el documento.

Pero el desangre no llega hasta allí. Como es plata del Estado, es decir, de todos nosotros, de los contribuyentes, sigamos haciendo fiesta. Hay otro aberrante hecho que es igual de asqueroso que el primero. La EPS Colmedica suministró el mismo medicamento, Rituximab, con similares características pero en la primera cuenta se lo cobró al Fosyga en un millón 299 mil pesos y en la segunda por 12 millones 618 mil pesos.

Según el informe, Colmedica presentó una factura al Fosyga, el 15 de mayo del año 2009, con el radicado (22 31 96 31) por un millón 299 pesos por el suministro del Rituximab a un paciente que fue atendido en la Liga Colombiana Contra el Cáncer. Sin embargo, el medicamento, de la misma marca y con la misma dosis, se hizo más costoso. De acuerdo con el recobro del día 4 de septiembre de 2009, con el radicado (42 61 34 36), Colmedica lo presentó por 12 millones 618 mil pesos.

El servicio lo ofreció en la Universidad Pontificia Bolivariana. Otro medicamento que se pagó casi tres veces más costoso Esta vez el medicamento es Adalimumab, también para pacientes con artritis y enfermedad de Crohn. El 15 de julio del año pasado Coomeva se lo cobró al Fosyga en un millón 692 mil pesos y el 13 de noviembre, cuatro meses después, en 3 millones 731 mil pesos.

Mientras que Colmedica, en una primera factura lo recobró por un millón 495 mill pesos, el primero de junio de 2009, y en la segunda factura lo pasó por 3 millones 896 mil pesos, el 13 de julio del año pasado.

¿Si lo anterior no es un robo descarado, que será entonces? ¿Porqué no han actuado los órganos de control?. ¿Qué explicaciones tendrán estas dos EPS para el pueblo colombiano?

En 2006, el Fosyga pagó por servicios que no están en el POS 300 mil millones de pesos. Un año más tarde esta cifra casi que se duplicó y llegó a los 550 mil millones de pesos. Pero en 2008 superó todos los cálculos. El sistema de salud debió pagar en recobros a las EPS un billón 139 mil millones de pesos.

En 2009, el Estado a través del Fosyga pagó a las EPS un billón 855 mil millones de pesos, de los cuales más del 85 por ciento correspondían a pago de medicamentos, un nueve por ciento a procedimientos y cirugías y un seis por ciento a insumos médicos.

Y lo peor de todo es el chantaje de las EPS al Estado que lo amenaza con hacer colapsar el sistema sino le pagan el robo que cometen. Es decir, el monstruo que terminó creando el Estado a través de la Ley 100 cuando se entregó al sector privado la salud como una mercancía, hoy es de tal tamaño que sólo puede enfrentarse nacionalizando esas empresas y asumiendo el Estado el control de ellas y del negocio de paso. No hacerlo sería en vano cualquiera emergencia social y no habría plata en el mundo que pueda saciar los mezquinos e intestinos intereses de quienes hoy desagraciadamente manejan a sus anchas la salud del pueblo colombiano. Hoy Diario del Magdalena.