18 de mayo de 2021
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La incoherencia humana

6 de julio de 2010
6 de julio de 2010

Y entro a juzgarlo desde el punto de vista de las intenciones que tuvo al abrirle el paso al neoliberalismo, pues ese producto se vendió como la panacea que derramaba leche y miel incluso para los países más pobres. El resultado ha sido nefasto y en algunas oportunidades el mismo César Gaviria lo ha reconocido así.  Porque no podemos olvidar que la economía, en la medida que funciona con seres humanos, también falla.

Ocurre con frecuencia que utilizamos dos lógicas: una para justificar nuestras actuaciones, en donde utilizamos la “intención” con la cual actuamos, y otra, la de los “resultados”, cuando nos referimos a las actuaciones de los demás.

Volviendo al caso del doctor Gaviria, me parece también que luego de haber desempeñado con éxito el oficio de presidente de la OEA, resolvió regresar al país y echarse sobre el hombro la responsabilidad de un partido político como el liberal, que ha venido perdiendo credibilidad y lazos con los sectores más necesitados de este país. Y es que no podemos olvidarnos de las grandes reformas hechas desde el liberalismo con  Alfonso López Pumarejo, la reforma a la Constitución del 86,  para no hablar del liderazgo que ejerció para promover la libertad de los esclavos en el siglo XIX. El liberalismo tiene pues una historia que no se puede desconocer.

Y cuando el doctor Gaviria se puso al frente del Partido, inició un proceso de oposición al gobierno del doctor Uribe, oposición que es saludable para la democracia porque ésta no puede entenderse como la homogenización de la opinión, ni la imposibilidad de que se oigan otras voces diferentes a la oficial, en materias tan importantes como el orden público, a economía y los asuntos militares.

Ha sido pues el doctor Gaviria un verdadero censor al estilo romano, señalando aciertos y desaciertos del gobierno. El último incidente en donde cruzaron fuertes términos tanto Uribe como Gaviria, dan testimonio de la postura firme que ha tenido Gaviria a lo largo del período de Uribe.

Por todo ello me ha parecido absolutamente incongruente, que después de haber estado en la orilla de la oposición, venga ahora  a declarar su adhesión al doctor Santos, un mal imitador del doctor Uribe y quien por sus ejecutorias anteriores promete más de lo mismo pero de menor calidad, en la medida que toda imitación significa “limitación” e incapacidad para crear algo diferente o mejorar lo realizado.

Triste final para un hombre público, sólo igualable con la decisión del doctor Rodrigo Rivera que cambió su ideario galanista por un plato de lentejas (perdón, por un ministerio). Pero vueltas da la vida y así como nos ha tocado presenciar casos de defensores del proletariado en los claustros universitarios en listas de la “U”, tendremos que decir: “cada día trae su afán y con él, noticias que nunca esperábamos”. 

P/D.
Hablando de incoherencias futbolísticas, es increíble que la selección francesa sea realmente una selección de sus excolonias con un portero blanco y francés.