26 de septiembre de 2021
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Concentrar-se; sino, si no; propinar; dequeísmo

1 de julio de 2009
1 de julio de 2009

QUISQUILLAS DE ALGUNA IMPORTANCIA
Por Efraín Osorio López (*)
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Ricardo López, cronista deportivo de LA PATRIA, les quedó debiendo a sus lectores un complemento directo. En efecto, esto escribió: “El equipo (Once Caldas) concentra desde anoche en la sede deportiva, cerca a Chinchiná, y ya está listo para el partido” (VI-12-09). Pero no les dice qué concentró, si ‘jugadores’, ‘esfuerzos’, ‘voluntades’ o qué cosa. Ello es que ‘concentrar’, así expresado, es un verbo transitivo que pide complemento directo o acusativo. Si ‘concentró’ a los primeros, la oración castiza es la siguiente: “El equipo concentra desde anoche a sus jugadores”. Porque, en este caso, el verbo ‘concentrar’ significa “congregar un número generalmente grande de personas para un fin determinado”. Se usa también como pronominal, ‘concentrarse’. Y así, el giro de la oración debe cambiar: “El equipo ‘se concentra’ desde anoche…”. Quisquillas, don Ricardo, pero ¡ave María, si son importantes!
Aunque sea machacar en hierro frío, seguiré machacando. ¡Qué cuentas! En anteriores oportunidades he escrito sobre la gran diferencia que hay entre la conjunción adversativa ‘sino’ y la locución condicional negativa ‘si no’. En las dos siguientes muestras, sus autores las confunden: En la primera, el caricaturista Ricky ‘dibujó’ la conjunción en lugar de la locución: “Hay que decirle al niño que existen otros equipos distintos a la Selección Colombia. Sino, nunca va a saber qué es gol” (LA PATRIA, VI-9-09). La frase correcta: “Si no, nunca va a saber qué es gol”. En la segunda, Alejandro Samper Arango emplea la locución en vez de la conjunción: “El agua sucia tampoco es de las leyes, como dice Llano, si no de quienes las aplican” (Ibídem, VI-13-09). Lo correcto, señor: “…sino de quienes las aplican”. Como también lo dije anteriormente, considero que esta confusión se debe a la forma como la inmensa mayoría pronuncia la conjunción, convirtiéndola en palabra aguda. Dicen -sí, señor- ‘sinó’ por ‘sino’. Para evitar esta confusión, no hay más remedio que analizar, analizar y analizar.
En la primera página del mismo diario leí el 15 de junio lo siguiente: “La victoria que el Once Caldas le propinó 2-0 al Tolima (…) lo dejó en inmejorables condiciones…”. Al verbo ‘propinar’ (del latín ‘propinare’ = ‘ofrecer una bebida, brindar’) la Academia le asigna dos acepciones, así: “Tr. Administrar una medicina. // 2. Dar un golpe. ‘Propinar una bofetada, una paliza, una patada’ ”. Las ‘victorias’, en cambio, no se ‘propinan’; se obtienen, se ganan, se aseguran, se merecen, etc. A veces, se regalan, como sucede en boxeo, y como ocurrió en la Fórmula Uno, cuando el piloto brasilero Rubens Barrichello se la regaló, deteniéndose metros antes de la meta de llegada, a su compañero de escudería, Michael Schumacher, dizque por estrategia de equipo. Con esta actuación, los responsables de la decisión le ‘propinaron’ un duro golpe a la ética profesional.
Los participios pasivos, don Jorge, por su carácter de adjetivos, concuerdan en género y número con sus sustantivos correspondientes. Así escribió el doctor Jorge Raad Aljure: “No debe ser encomendado ni dejado a otros la elección de sus inmediatos seguidores” (LA PATRIA, VI-16-09). En esta oración, porque el sustantivo ‘elección’ es femenino, sus participios deben construirse en ese género, así: “No debe ser ‘encomendada’ ni ‘dejada’ a otros la elección…”. Elemental, señor.
La ‘terronera’ que muchos escritores le tienen al ‘dequeísmo’ los obliga a suprimir la preposición ‘de’ en construcciones que la piden. Pregúntenle, si no, al doctor Jaime Alzate Palacios. El 16 de junio, el cibernauta Hugodm escribió: “Será que don Efraim se dejó vencer por el famoso DE QUE, tan utilizado…? Revisé, entonces, mis apuntaciones de ese mismo día, y encontré la única frase en la que pude ‘claudicar’. Así escribí: “Estoy seguro DE QUE éste es un error…”. En esta frase no hay ‘dequeísmo’, mi don. Éste se configura únicamente cuando a la conjunción ‘que’ se le antepone la preposición ‘de’ luego de un verbo enunciativo, como ‘decir, jurar, asegurar, sentenciar, anunciar’, etc., por ejemplo, ‘digo de que’. Si usted, señor, sustituye la partícula ‘que’ por ‘esto’, sus dudas se esfumarán. Mire: “Estoy seguro DE ‘esto’; digo ‘esto’ ”. Vuelva, entonces, a la frase original, y póngale la ‘de’ sin vacilación a la primera frase, y suprímala en la segunda. Le aseguro QUE no falla, y estoy convencido DE QUE no volverá a caer en el error. ¡Palabra! Nota: Don Andrés Bello, autoridad en la materia, enseña que este ‘que’ de las oraciones enunciativas no es ‘conjunción’, aunque una dos proposiciones (“dijo que no sabía”), sino ‘sustantivo’ (complemento del verbo de la primera proposición). Discutible, muy discutible, maestro.