20 de junio de 2021
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Caldas, un justo campeón

1 de julio de 2009
1 de julio de 2009

El Caldas, un club que hasta hace menos de una década era considerado uno de los equipos 'chicos' del fútbol colombiano, está escribiendo su nombre en el listado de los gigantes, gracias a sus reiteradas conquistas en los últimos años: en el 2003 logró la segunda corona y en el 2004, dirigido por el siempre recordado entrenador Luis Fernando Montoya, conquistó la Copa Libertadores de América al derrotar a uno de los colosos del balompié mundial: el Boca Juniors argentino.

Guardadas las proporciones, el triunfo sobre el Junior fue parecido a aquel de la Libertadores, pues tuvo que luchar contra todo. Esta vez, su reto era definir el título como visitante, frente a 60.000 delirantes y convencidos seguidores del equipo 'currambero', con tres de sus mejores jugadores suspendidos (entre ellos su goleador), en el horno ardiente que es el estadio Metropolitano Roberto Meléndez. Pero con la marca del perfil bajo de su entrenador, Javier Álvarez, el Once, que no era favorito en las encuestas y sondeos, congeló el infierno barranquillero con una demostración de seriedad, trabajo, concentración y buen fútbol, virtudes que han sido ampliamente reconocidas y alabadas por los expertos en el tema e incluso por los integrantes del rival.

El triunfo del 'blanco-blanco' de Manizales es, además, un ejemplo para muchos clubes colombianos, pues su plantel fue construido con jugadores desechados por otros equipos de rancios abolengos venidos a menos; con futbolistas que, aunque han demostrado su talento, no hacen parte de la Selección Colombia ni son reclamados en masa por empresarios o clubes del extranjero.

El principio de sus directivos fue tener un equipo acorde con su realidad económica, un presupuesto realista de no gastar más de lo que se recibe, con sueldos razonables, que siempre se pagaron a sus futbolistas y a su planta administrativa.

Pocas cosas como el fútbol hacen sentir el orgullo de la patria o del terruño, y los manizaleños que esperaron de madrugada a sus héroes para dar la vuelta olímpica son hoy la gente más feliz de esta patria porque su equipo, un 'nuevo grande' del balompié local, fue "fiel surtidor de hidalguía", como recita la primera línea del pasodoble Feria de Manizales.