24 de junio de 2024

Con obra de teatro previenen el abuso sexual en Caldas

16 de mayo de 2009
16 de mayo de 2009
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  • La línea 106 es una estrategia de prevención frente a la problemática del maltrato y el abuso sexual infantil, además de otras situaciones que atentan contra la integridad de los niños y niñas.

“Con estas escenas pretendemos explicarles a los niños que cuando sean maltratados o abusados lo mejor que pueden hacer es denunciar estas situaciones ante sus papás o sus profesores y no dejarse intimidar por los abusadores o los maltratadores cuando los presionan para que guarden silencio ante estas anomalías”. Así lo afirma la psicóloga Luz Nancy Rodríguez Sánchez, funcionaria de la Línea 106, quien personifica a Anita, la niña de vestido morado, que durante la obra de teatro enfrenta varias situaciones cotidianas que en la actualidad, experimentan miles de niños y niñas en el mundo.

Esta obra de teatro se ha convertido en la herramienta bandera con la que cuenta la Línea 106, que consiste en un servicio de orientación, asesoría e información psicosocial telefónica, que promueve y favorece el buen trato y la garantía de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Entre abril y diciembre de 2008, la línea 106, que hace parte de un convenio ICBF – Gobernación de Caldas, recibió un total de 4.039 llamadas efectivas de los 27 municipios del departamento. De ese volumen,  2.244 llamadas  fueron de participación y reconocimiento del servicio, lo que para el equipo interdisciplinario que la atiende, significa la eficacia de los procesos de difusión y promoción, en especial de la obra teatral, que ya ha llegado a múltiples rincones de Caldas.

Según el último reporte de la Línea 106, la categoría de salud psíquica y física sigue ocupando los primeros lugares en lo que a recepción de llamadas se refiere, lo que para los sicólogos que atienden la Línea, evidencia la confianza que genera para buscar orientación y acompañamiento.

Pero al marcar 106 no sólo se espera ayuda para resolver conflictos mayores. Quienes digitan esta cifra de tres dígitos acceden a un mundo de posibilidades que inicia con la simple orientación para realizar una tarea escolar, o para aprender pautas de sana convivencia.

Es así como durante las presentaciones teatrales, se vinculan diferentes roles que hacen más completa la representación de la cotidianidad; en esencia, la relación madre e hija, y padrastro – hijastra reflejan condiciones humanas que hoy se traducen en los índices de maltrato y abuso sexual infantil, por lo que para los creadores de las escenas, el mensaje también va dirigido a todos los integrantes del núcleo familiar y a la sociedad en general.
La Sicóloga Luz Nancy Rodríguez, manifiesta que han sido múltiples las anécdotas que han experimentado momentos después de presentar las escenas.

“Hace poco nos presentamos en Aranzazu, y fue tanta la credibilidad que generamos en los niños, que al final de la obra, la tarima se llenó de pequeñitos por todas partes; casi nos caemos porque ellos sentían que éramos sus amigos y que podían confiar en nosotras, que somos psicólogas, trabajadoras sociales o profesionales en desarrollo familiar que gracias a un disfraz podemos motivarlos a llamar, a buscar estos servicios que son tan importantes y oportunos, y lo más importante, a hacerlos sentir acompañados”, agregó Luz Nancy.

Los ejercicios de perdón también son un componente clave del engranaje. El arrepentimiento de las fallas que como niños se pueden cometer y la decisión de enmendar los errores y adoptar conductas de obediencia con los padres, llegan al imaginario, no sólo de niños y niñas, sino también de sus papás, porque con sus rostros no disimulan que se compenetraron con la historia”, aseguró Beatriz Helena Santander, psicóloga que personifica a Florecita.