3 de agosto de 2021
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Familias prolíficas de Viterbo

10 de abril de 2009
10 de abril de 2009

La capacidad de compra del peso colombiano era alta, no existía la sociedad de consumo, las marcas no interesaban y la ropa la heredaban los hermanitos menores de sus congéneres mayores. Normalmente se escuchaba decir “cada hijo trae el pan debajo de su brazo”. ¡Eran otros tiempos y como nos cambian los mismos!
Hoy en día considero que una familia numerosa es aquella en donde el número de hijos supera la cantidad de tres o cuatro hermanos, es decir,  los especialistas en temas de convivencia y ayuda familiar no estarían en capacidad de aconsejar el número ideal de hijos que bien podría ser el de cuatro, siempre y cuando la posibilidad sea la de tener los dos hombres y las dos mujeres. Así que en esta nota me voy a referir a algunas familias que superaron los 10 hijos.
En Viterbo en el hogar formado por don Blas y doña Bárbara Marín procrearon 13 hijos, con la especial particularidad de que los nombres de sus padres comienzan por la letra B, mientras que los de sus hijos e hijas empezan por la letra A: Alcides, Alirio, Ancizar, Albeiro, Arabia, Aníbal y de ahí en adelante seria para mi difícil de identificarlos en orden descendente. Hoy en día, los diez hijos supérstites muy bien organizados, algunos profesionales y varios en el exterior, con sus familias constituidas las cuales no superan los tres hijos.
Pero otra característica de Blasito, cuyo diminutivo lo anoto por lo de su pequeña estatura, pero de gran sentido de la procreación, fue la de haber tenido alrededor de otros 14 hijos extra matrimoniales, considerándose un caso de excepcional singularidad en nuestro municipio. Entre ellos debo destacar al abogado Omar Montoya, historiador y biógrafo de Viterbo.
En el hogar de Simeón Osorio y Mary Puerta, la prole también llegó a 14 hijos. Se acostumbraba decir “muy bien levantados”, pues Simeón con su tienda de abarrotes combinada con la de cantina, se le veía diariamente atender su clientela con gran dedicación y esmero y tenia por colaboradores a sus hijos. En los ratos libres, en la noche o en la madrugada salía de pesca en los ríos Guarne y Risaralda, para ayudar al sustento y alimentación de su familia. Los educó con gran sacrificio, les indicó el camino y a fe que ellos les retribuyeron con creces la abnegación entregada en su formación. Varios de sus hijos se encuentran en el exterior y de los que están en Colombia debo  destacar a Mario, quien llego a ocupar con gran éxito profesional la gerencia nacional de ventas de una empresa multinacional de productos farmacéuticos.
Igualmente tengo que subrayar la singularidad de dos hogares conformados por los hermanos Pastor y Noé Agudelo, casados con las hermanas Clarisa y Virgelina Valencia, ambos matrimonios con 11 y 10 hijos respectivamente cada uno. Ciudadanos a carta cabal, exitosos económicamente, profesionales casi todos, en el exterior muchos de ellos y de los cuales debo resaltar a Adalberto, quien desempeño un alto cargo en el Incomex, en la Flota Mercante Grancolombiana y diplomático en el Japón por mas de 3 años. Su primo Javier fue alcalde de Viterbo por la década de los 80.
Como vengo recalcando la fertilidad de estos paisanos, tengo que informar que don Noé Agudelo enviudo pasados los 70 años y sin pensarlo dos veces volvió a contraer nupcias con una niña de 17 años con quien tuvo dos nuevos hijos.
Don Antonio Velásquez y doña María de Jesús Moreno, engendraron 13 hijos, de excelente trato y comunicación, exitosos profesionalmente, todos con un gran sentido del humor heredado de sus padres; en su gran mayoría profesionales, quienes fueron educados como ciudadanos de bien y de quien debo destacar al mayor de sus hermanos, como es Jesús Antonio, ex –director de la Imprenta Departamental de Cundinamarca y actualmente representante de empresas europeas fabricantes de maquinas de artes graficas, así como al sacerdote Miguel, párroco de una destacada iglesia en Pereira.
Existen otras familias numerosas sobre las cuales podría escribir muchas líneas, pero por falta de espacio, solo alcanzo a enunciar la de don Enrique Loaiza, varios de cuyos hijos fueron cantantes, destacándose el tenor Conrado y las sopranos Lucero y Lilia; las familias de don Efraím Alvarado, don Efraím Burgos, don Marco Alzate, don Alfonso Díaz, los Rodríguez y los Castrillón, entre las mas prolíficas.
Para no cansar a mis fieles y caros lectores, debo manifestar que el hogar formado por don Félix González y doña Laura Giraldo levantaron a sus trece hijos dentro de la mas estricta disciplina, formación católica, de gran generosidad y de un inmenso espíritu cívico. Algunos profesionales, otros políticos, esposas abnegadas, desprendidas y dedicadas por entero a sus hogares y por sobre todo, gentes de bien que le han servido desinteresadamente a la sociedad viterbeña.