9 de junio de 2026

Hiedra-hidra, rociar, entre, ley

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
9 de junio de 2026
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
9 de junio de 2026

 

Son muy comunes las frases que empiezan con la locución equivocada ‘entre más’.

La ‘hiedra’ (del latín ‘hedera-æ’) es un arbusto trepador que se aferra a las paredes y a los troncos de los árboles. En su artículo ‘La fiesta electoral colombiana’, el columnista de LA PATRIA Eduardo García Aguilar la menciona descuidadamente. Esto escribió: “La corrupción es la esencia del sistema, una hiedra de siete cabezas…” (31/5/2026).  Descuidadamente, porque estoy seguro de que fue solamente un error de digitación, común en los que por oficio tecleamos, pues él –lo supongo– debe saber muy bien la diferencia entre esa planta trepadora y el mito de la Hidra de Lerna (hija de Tifón y de Equidna), que es, según los que saben, “un monstruo acuático del inframundo con forma de serpiente de múltiples cabezas y aliento venenoso. Según el mito, el héroe Heracles (Hércules) tuvo que derrotarla como parte de sus doce trabajos” (Google). Tenía la particularidad de que las cabezas cortadas brotaban de nuevo. Pero el héroe logró por fin matarla, y cuenta el mito que mojaba la espada en su sangre para hacer mortales las heridas con ella causadas. ***

En las noticias de RCN del mediodía del 26 de mayo, al describir un acto violento contra una mujer, el presentador Felipe Arias dijo que el agresor ‘le roceó gasolina’. ‘Le roció gasolina’, castizamente. No sé si estaba leyendo o improvisando. Si lo primero, inaceptable, ¡cómo no! Le achaco el error a la pronunciación que hacemos de verbos como ‘pelear’ y ‘chantajear’, que decimos ‘peliar’ y ‘chantajiar’. El verbo es ‘rociar’ (del latín vulgar ‘roscidare’, derivado de ‘roscidus-a-um’, -‘lleno de rocío’), que significa ‘esparcir agua u otro líquido sobre alguien o algo’. Se conjuga como ‘desviar’, así: presente de indicativo, ‘rocío, rocías, rocía; rociamos, rociáis, rocían’. Presente de subjuntivo, ‘rocíe, rocíes, rocíe; rociemos, rociéis, rocíen’. Imperativo, ‘rocía, rocíe; rociemos, rocíen’. ***

Como el de todas las preposiciones, el oficio de ‘entre’ es introducir complementos (‘entre la espada y la pared’, ‘entre bomberos no se pisan las mangueras’), no, modificar adverbios, oficio propio del mismo adverbio. Son muy comunes las frases que empiezan con la locución equivocada ‘entre más’, que, a pesar de su extendido uso, debe ser rechazada en el lenguaje culto. Lo mismo debe aplicarse a la locución ‘entre mejor’, utilizada por la columnista Sania Salazar en esta oración: “…pues entre mejor conozcan los problemas y necesidades que tenemos van a tener más claro cómo atenderlos” (LA PATRIA, 3/6/2026). Se refería al conocimiento que los candidatos deben tener de las necesidades del Eje Cafetero. En esas oraciones, la preposición debe ser sustituida por el adverbio ‘cuanto’ o, coloquialmente, por ‘mientras’: “…pues cuanto mejor conozcan…”. Si ‘más’ va seguido de un sustantivo, el adverbio se convierte en adjetivo, por lo que debe concordar con él en género, así: ‘cuantos más peligros, más decisión se requiere’; ‘cuantas más adversidades, más fuerza de voluntad’. O ‘mientras más…’. *** 

En su columna del 13 de mayo, el señor Augusto Morales escribió: “En este sentido, el Artículo 90 de la Constitución (…) de la Ley 1437 del 2011…”. En estas frases no tienen justificación alguna las mayúsculas iniciales de ‘artículo’ y ‘ley’, porque son ‘nombres comunes’, a saber, ‘que designan individuos de una misma clase’, como los glosados y ‘decreto’, ‘inciso’, ‘numeral’, etc., que deben escribirse con minúscula inicial. A propósito, son también nombres comunes los de cargos públicos, como ‘presidente’, que muchos escriben con mayúscula inicial: “…tanto que el Presidente llegó a pensar en la posibilidad de renunciar…” (El Tiempo, Pedro Medellín Torres…”, 4/6/2026). “…el presidente…”, como ‘el rey’, ‘el emperador’, ‘el ministro’, ‘el concejal’, ‘el senador’, etcétera. Todos, sustantivos comunes.