9 de junio de 2026

Los Alcaldes de la Pandemia

27 de julio de 2020
Por Saúl Sánchez Toro
Por Saúl Sánchez Toro
27 de julio de 2020

Lidiar contra esta situación atípica, suigeneris, que le ha tocado a nuestros gobernantes no es nada fácil. En Manizales, por ejemplo se escuchan las voces de Lisistratas y de  hijos de Apuleyo que piden la cabeza del burgomaestre,  tan solo porque se ha plantado en la raya y no ha dejado que la recua despavorida salga a reactivar el comercio, abrir supermercados, iglesias,  clubes nocturnos, salas de cine y compañías de transporte. Le critican el que no haya detenido a los cientos de coteros, recicladores, basuriegos, cuidadores de carros, mendigos y trashumantes que viven al diario o de la caridad del pueblo, o que no haya sido capaz de parar la barahúnda inmunda, el desfile nefasto  de personas sin barbijo o tapaboca, que se pasean orondas por el centro de ciudad. Ah, y le critican que no haya logrado controlar el desmesurado movilizar de carros que campean en dos filas o desfilan en una angustiante cola, lenta como cangrejo y con las bocinas rompiéndonos los tímpanos. Claro,  es muy fácil criticar cuando se está en una  sala, apoltronado, tomando un Cabernet Sauvignon, un Merlot o un Scotch,  viendo Netflix o Amazon Prime y esperando el pollo asado que da vuelta en el horno Black and Decker, de su lujosa cocina, que tiene una  alacena rebosada de enlatados y de verduras recién compradas.

Nuestras ciudades, que han heredado la  desorganización de unos administradores anteriores, que a su vez la heredaron de los de antes,  no pueden en seis meses, cuatro de los cuales manejados en cuarentena,  convertirse de la noche a la mañana en las mejores capitales, administradoras del caos, la tecnificación de un transporte anárquico, las moralizadoras de las mañas y artimañas, con tradición de hogaño, de unos políticos hegemónicos bautizados con agua de corruptela.

Creer que unos imberbes  jóvenes alcaldes, que se deben a unos movimientos clasistas, nepóticos , despóticos y viciados, van a imponer el orden a una sociedad desbocada, que cabalga en el potro de la ignorancia, es ser muy ingenuos y atrevidos.

Los cándidos,   fuimos nosotros,  que nos dejamos cariar,  influenciar y votamos por las propuestas futuristas, de cambio, desarrollo, modificación de criterios, de unos políticos curtidos, avezados en deslumbrar a los electores con propuestas maquiavélicas, maquilladas con  el tinte gris  de la peluca inmoral de la falsa ética, que no era tal, con cara de Arlequín  y que a la hora de la verdad ha mostrado su verdadera faz clientelista, tradicionalista, seguidora de los trazados o lineamientos de una vieja política anquilosada, amañada y sin códigos de ninguna índole.

Exigirle a estos alcaldes dizque  de “avanzada”, que cambien a favor del Pueblo, es pedirle peras al Olmo.

Los Alcaldes tradicionales nuestros, están curtidos en  no responder Derechos de Petición, no cumplir tutelas, ni Acciones Populares y se respaldan en un pool de abogados que los defiendan ante los tribunales, para poder incumplirle al Electorado lo que en época de campaña ofrecieron  y en la realidad aciaga, no podrán cumplir.

Villa Hada, La Florida, julio 27 de 2020