Proyecto del Tren del Café avanza hacia su etapa de factibilidad tras acuerdos entre tres departamentos

Pereira, 9 de junio de 2026 – EJE 21. La iniciativa ferroviaria conocida como Tren del Café continúa avanzando en su proceso de estructuración y se acerca a una de las fases más determinantes para definir su viabilidad. Representantes de Antioquia, Caldas y Risaralda acordaron la ruta técnica y financiera que permitirá contratar los estudios de factibilidad del proyecto, una propuesta que busca recuperar el transporte férreo como alternativa para fortalecer la logística y la conectividad en el centro-occidente colombiano.
Las decisiones fueron adoptadas durante una mesa técnica desarrollada en Medellín, en la que participaron entidades regionales vinculadas a la planeación del corredor ferroviario. El encuentro sirvió para revisar el estado actual de la iniciativa y establecer los procedimientos necesarios para asegurar los recursos que financiarán los estudios especializados requeridos antes de una eventual etapa constructiva.
Según los informes presentados durante la reunión, el proyecto registra un nivel de avance superior al 90 % en su fase de maduración. Este porcentaje corresponde al trabajo desarrollado en los últimos años en aspectos relacionados con planeación territorial, estructuración preliminar, análisis de demanda, articulación institucional y definición de los alcances generales de la infraestructura propuesta.
Uno de los acuerdos más relevantes consiste en la próxima presentación del proyecto ante el Sistema General de Regalías, mecanismo mediante el cual se buscará obtener financiación para contratar los estudios de factibilidad. Esta etapa permitirá evaluar con mayor profundidad variables técnicas, económicas, ambientales, prediales, sociales y operativas, indispensables para determinar la viabilidad definitiva del corredor férreo.
De acuerdo con las proyecciones iniciales, los estudios tendrían una duración cercana a los 18 meses. Durante ese periodo se realizarán análisis detallados sobre trazados, costos de construcción, demanda potencial de carga y pasajeros, impactos ambientales, requerimientos de infraestructura complementaria y modelos de financiación.
El proyecto contempla el desarrollo de aproximadamente 236 kilómetros de infraestructura ferroviaria, con el propósito de conectar importantes zonas productivas del Eje Cafetero y Antioquia. La propuesta busca integrar corredores industriales, agrícolas y logísticos que actualmente dependen en gran medida del transporte por carretera.
La mesa técnica también permitió ratificar el acompañamiento de la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, organismo multilateral que comprometió un aporte de tres millones de dólares para apoyar técnicamente el proceso de estructuración. Estos recursos estarán destinados al fortalecimiento de los estudios especializados y a la consolidación de los componentes técnicos necesarios para avanzar hacia una fase posterior.
Paralelamente, los promotores de la iniciativa anunciaron que el proyecto será presentado ante el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y el Ministerio de Transporte para la obtención de los conceptos de viabilidad correspondientes. Estos trámites son considerados fundamentales dentro del proceso de evaluación de grandes proyectos de infraestructura de alcance regional y nacional.
La propuesta ferroviaria surge en un contexto en el que Colombia busca diversificar sus sistemas de transporte de carga y reducir la presión sobre la red vial. Diversos estudios nacionales e internacionales han señalado que el fortalecimiento del transporte férreo puede contribuir a disminuir costos logísticos, mejorar la competitividad empresarial y aumentar la eficiencia en la movilización de mercancías de alto volumen.
De concretarse, el Tren del Café conectaría a Caimalito, en jurisdicción de Risaralda, con el Urabá antioqueño, atravesando el Valle de Aburrá y articulándose con otros corredores estratégicos de transporte. Entre ellos se encuentran las autopistas de cuarta generación (4G) y la línea férrea La Dorada–Chiriguaná, considerada una de las principales apuestas para la recuperación del sistema ferroviario nacional.
La integración de estas infraestructuras permitiría establecer una red logística de alcance nacional, facilitando la conexión entre centros de producción, plataformas logísticas y puertos marítimos. Especialistas en transporte consideran que este tipo de proyectos adquiere relevancia en momentos en que el país busca fortalecer sus capacidades exportadoras y mejorar la eficiencia en las cadenas de suministro.
Además de los posibles beneficios económicos, el proyecto ha sido presentado como una alternativa que podría contribuir a una movilidad de carga más sostenible. El transporte ferroviario suele registrar menores niveles de emisiones contaminantes por tonelada movilizada en comparación con otros modos de transporte terrestre, aspecto que ha cobrado importancia dentro de las estrategias de transición energética y reducción de la huella de carbono.
Otro de los desafíos identificados por los expertos está relacionado con la articulación institucional y financiera requerida para materializar una obra de esta magnitud. La ejecución de proyectos ferroviarios demanda inversiones de largo plazo, coordinación entre diferentes niveles de gobierno y procesos técnicos complejos que pueden extenderse durante varios años antes de iniciar la construcción.
Por ahora, la prioridad de las entidades involucradas será culminar los trámites de viabilidad y asegurar los recursos para la contratación de los estudios de factibilidad. Los resultados de esa fase permitirán establecer con mayor precisión los alcances definitivos de una iniciativa que busca recuperar el protagonismo del transporte férreo en una de las regiones con mayor actividad económica del país.
Aunque todavía se encuentra en etapa de planificación avanzada, el Tren del Café es considerado uno de los proyectos de infraestructura más relevantes en discusión para el centro-occidente colombiano, debido a su potencial impacto sobre la conectividad regional, la competitividad logística y la integración de corredores estratégicos para el comercio nacional e internacional.