Concluyen obras en seis puntos críticos de la vía Manizales–Mariquita

Manizales, 9 de junio de 2026 – EJE 21. La culminación de obras de estabilización y recuperación en varios sectores de la carretera Manizales–Mariquita marca un nuevo capítulo para uno de los corredores viales más importantes del centro del país. Las intervenciones, ejecutadas en seis puntos considerados críticos por su vulnerabilidad a deslizamientos y fallas estructurales, buscan mejorar la seguridad de los usuarios y garantizar la continuidad del tránsito en una ruta clave para la movilidad regional y nacional.
Los trabajos se desarrollaron a lo largo de distintos tramos ubicados entre los departamentos de Caldas y Tolima, donde históricamente se han registrado afectaciones derivadas de movimientos de masa, pérdida de banca y deterioro de la infraestructura vial. De acuerdo con la información entregada por las entidades responsables del proyecto, la inversión superó los 19.000 millones de pesos.
Las obras incluyeron la estabilización de taludes, rehabilitación de pavimento, construcción de estructuras de contención, manejo de aguas superficiales y subterráneas, así como la recuperación de zonas comprometidas por fenómenos geológicos. Estas acciones estuvieron orientadas a reducir los riesgos asociados a derrumbes y garantizar condiciones más seguras para quienes utilizan la vía.
Las intervenciones se concentraron en los sectores de Sabinas (PR 14+750), La Albania (PR 47+420), Delgaditas (PR 49+200), Mesones (PR 61+750), Padua (PR 68+728 al PR 69+173) y Fresno (PR 82+850). En conjunto, los trabajos impactaron cerca de 70 kilómetros del corredor, considerado estratégico para la conexión entre el occidente colombiano y el centro del país.
La relevancia de esta carretera radica no solo en su función regional, sino también en su papel dentro de la red nacional de transporte. Actualmente, por el corredor circulan entre 1.500 y 2.500 vehículos diarios. Sin embargo, cuando se presentan cierres o restricciones en el paso por La Línea, el flujo vehicular aumenta considerablemente y puede superar los 4.000 automotores por día, convirtiendo esta vía en una de las principales alternativas para la movilidad entre distintas regiones del territorio nacional.
Durante una visita técnica realizada en el corredor, representantes del Instituto Nacional de Vías (INVÍAS) informaron que el Gobierno Nacional tiene previstas nuevas inversiones para continuar fortaleciendo la infraestructura de esta carretera. Según explicó Nelson Jiménez, subdirector de Modernización de Carreteras Nacionales de la entidad, se encuentran asegurados más de 116.000 millones de pesos mediante vigencias futuras para proyectos relacionados con el mantenimiento del corredor y la construcción de la variante de Padua.
La vía Manizales–Mariquita cumple una función determinante para múltiples actividades económicas. Además de facilitar el transporte de pasajeros, sirve como corredor para la movilización de productos agrícolas provenientes de municipios de Caldas y Tolima, así como para el abastecimiento de mercancías con destino a Bogotá y otras ciudades del centro del país. También representa una ruta utilizada con frecuencia por viajeros y operadores turísticos que se desplazan entre ambas regiones.
Habitantes de las zonas intervenidas señalaron que las obras contribuyen a disminuir los riesgos asociados a emergencias que durante años afectaron la movilidad. En sectores como Padua, donde los problemas de estabilidad de la carretera generaban preocupación constante entre transportadores y residentes, las intervenciones fueron recibidas como una medida orientada a mejorar las condiciones de tránsito y reducir la vulnerabilidad frente a eventos climáticos.
Expertos en infraestructura han señalado que este corredor seguirá siendo un eje estratégico para la movilidad nacional debido a su papel como ruta alterna ante contingencias en otros pasos de montaña del país. Por ello, consideran fundamental mantener programas permanentes de conservación, monitoreo geotécnico y atención preventiva en zonas de alta susceptibilidad a deslizamientos.
Con la finalización de estas obras y la proyección de nuevos recursos para su mantenimiento y modernización, la carretera Manizales–Mariquita continúa consolidándose como una conexión esencial para el transporte de personas y mercancías entre el Eje Cafetero, el Tolima y el centro de Colombia, en un contexto donde la infraestructura vial sigue siendo un factor determinante para la competitividad y la integración regional.