20 de julio de 2024

Superbacterias retan la eficacia de los antibióticos

13 de junio de 2024
13 de junio de 2024

Crédito: Arnok Sden

Bogotá, 13 de junio de 2024 . En un momento histórico apenas reconocido en 1930, el descubrimiento de la penicilina marcó el inicio de una era en la que la humanidad logró combatir eficazmente las infecciones bacterianas. Sin embargo, este avance significó también el inicio de una batalla constante entre los antibióticos y las bacterias patógenas. Desde entonces, el uso masivo de estos fármacos ha llevado a las bacterias a desarrollar resistencias como respuesta natural a su supervivencia, un fenómeno previsto por Alexander Fleming, quien alertó sobre el peligro de un uso incorrecto de los antibióticos que podría conducir a la resistencia bacteriana.

Actualmente, las superbacterias representan una amenaza creciente. Estas cepas bacterianas son capaces de resistir múltiples tipos de antibióticos, dificultando el tratamiento de infecciones comunes y aumentando significativamente el riesgo de complicaciones graves e incluso de muerte para los pacientes afectados. En algunos casos extremos, como lo ilustra el trágico incidente de una mujer en Nevada en 2016, ciertas bacterias se han vuelto resistentes a todos los antibióticos conocidos, dejando a los médicos sin opciones efectivas de tratamiento.

Según informes recientes de la OMS y la ONU, si no se toman medidas urgentes, las bacterias resistentes podrían convertirse en la principal causa de muerte a nivel mundial para 2050, superando incluso al cáncer y las enfermedades cardiovasculares. En 2019, se estimó que las infecciones causadas por bacterias resistentes provocaron cerca de 1.3 millones de muertes directas y contribuyeron a aproximadamente 5 millones de fallecimientos adicionales relacionados en todo el mundo.

La capacidad de adaptación de las bacterias se ve facilitada por su alta tasa de mutación y la capacidad de intercambiar genes entre especies, un proceso conocido como transferencia genética horizontal. Además, la globalización ha acelerado la propagación de estas cepas resistentes a nivel mundial, lo que significa que un problema detectado en un país puede convertirse rápidamente en una preocupación global.

El desarrollo de nuevos antibióticos se ha ralentizado significativamente en las últimas décadas, exacerbando el problema y dejando a los médicos con recursos limitados para combatir estas infecciones resistentes. Los antibióticos de último recurso, aunque eficaces, también enfrentan el riesgo de volverse ineficaces frente a las superbacterias que evolucionan constantemente.

La resistencia bacteriana representa una crisis global que requiere una respuesta coordinada a nivel internacional. La implementación de políticas rigurosas para el uso adecuado de antibióticos tanto en humanos como en la agricultura, así como la inversión en investigación de nuevas terapias antimicrobianas, son medidas importantes para preservar la eficacia de los antibióticos y asegurar la salud pública mundial en las décadas venideras.