14 de junio de 2024

Maquiavelo aún vive

8 de junio de 2024
Por Eduardo Aristizábal P.
Por Eduardo Aristizábal P.
8 de junio de 2024

“ Se puede engañar a parte del pueblo, parte del tiempo. Pero no se puede engañar a todo el pueblo, todo el tiempo.” Abraham Lincoln.

 

Nicoló di Bernardo dei Machiavelli, más conocido como Nicolás de Maquiavelo fue un político, filósofo, diplomático y escritor italiano, nacido en Florencia el 3 de mayo de 1469 y murió el 21 de junio de 1527 en la misma capital de Toscana.

 

Considerado un padre de la ciencia política moderna y figura del Renacimiento italiano.

 

“El fin justifica los medios”, que, a pesar de no ser de él, siempre se le ha atribuido, pues esta afirmación resume toda su filosofía, porque para cada situación existe una forma de actuar distinta que cambia de acuerdo con las circunstancias.

 

La política no tiene ninguna relación con la moral. Al igual que Thomas Hobbes piensa que el ser humano es malo por naturaleza, por lo tanto, el gobernante debe ser consciente en el momento de crear las leyes, argumentando que, si una persona puede hacer el mal y sacar beneficio, indudablemente lo hará y si no lo hace, es por temor.

 

Manifiesta que entre el gobernante y los pueblos

se da una permanente oposición, por lo tanto, si el pueblo participa en la política, entonces se supedita esta lucha al ámbito de la política, pero que la Republica esté permanentemente organizada de tal manera que por intermedio de sus instituciones pueda mantener internamente dicho combate, porque de lo contrario sería el final de la misma.

 

Nos ponemos a reflexionar sobre el pensamiento de este tenebroso personaje, cuya vida transcurrió entre la Edad Media y el Renacimiento y tenemos que aceptar, desafortunadamente, que todavía existen muchos cultores de su filosofía, especialmente en la actividad política.

 

La capacidad profesional e intelectual es cada vez más pobre en nuestro congreso. En los últimos años se ha acrecentado mas el ingreso al Poder Legislativo de quienes están mejor patrocinados, no de los más brillantes o destacados por su labor social.

 

Es imperiosa una revisión legal de las calidades personales y profesionales de los candidatos a las distintas dignidades del Estado, pues ya se volvió común que algunos muchachitos aparecen con mas grados que un termómetro, con diplomas obtenidos en programas exprés, sin cumplir con los requisitos oficiales.

 

Congresistas sin principios que tiene misiones particulares para cumplirle a sus financiadores y que logran beneficios personales, muy distantes del bien común como debe ser la obligación de todo congresista. Es decir, legislando en causa propia. “ La política es el arte de disfrazar de interés general, el interés particular” Edmond Thiaudiére, filósofo francés.

 

Los debates ligeros, altisonantes, sin argumentos, muchas veces exagerados en insultos, cuando no de falacias, se convirtieron en pan nuestro de cada día.

 

Ya está haciendo carrera un gravísimo vicio, muchas veces, con la complicidad de algunas personas que fungen como periodistas, de hacer públicas opiniones, que como tal son subjetivas, pero las quieren convertir en información que debe ser objetiva, para terminar, inventando noticias, confundiendo a la parroquia. “Confundid y reinad” Baltazar Gracián, filósofo español.

 

Y muy grave que en el ya permanente pugilato verbal entre gobierno y oposición,  se volvió común que un buen número de políticos se haya dedicado a recorrer el país inventando ruedas de prensa, desvirtuando el real objetivo de esta institución del periodismo,  con temas que no son noticiosos, pero que concitan la atención de ingenuos periodistas, simplemente para vender opiniones, en una soterrada campaña antigobiernista, bajo los mismos parámetros del contenido del párrafo anterior, convertir en noticia, lo que es opinión personal sin ninguna trascendencia real, pero sí, con proclives intenciones.

Tocará rematar con la manida frase “ La esperanza es lo último que se pierde,” dicho popular que transmite la idea que,  inclusive,  en situaciones adversas o desafiantes, la esperanza y la fe en un futuro mejor, son los últimos sentimientos que se pierden.