18 de mayo de 2024

Entomofagia: Un gusto por los insectos

12 de mayo de 2024
Por Jairo Londoño Franco
Por Jairo Londoño Franco
12 de mayo de 2024

Los bumangueses, habitantes de la región colombiana de Bucaramanga, son conocidos por su cercanía a la entomofagia, es decir, el consumo de insectos. Algunos de sus platos típicos incluyen como complemento las hormigas culonas, un manjar tradicional de Santander.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recomienda el consumo de insectos como una fuente de nutrición económica que aporta grasas, proteínas, vitaminas y minerales al organismo. Más de 2000 millones de personas consumen una variedad de 1900 especies de insectos, principalmente en Asia y África.

Recuerdo que una vez, mientras caminaba por una calle de Floridablanca, en Santander, me antojé de una oblea. Al morderla, noté un sabor arenoso. Me informaron que era la especialidad de la casa: obleas adobadas con hormigas.

En otra ocasión, me invitaron a visitar un restaurante tailandés donde se puede encontrar una amplia variedad de insectos para degustar, como escarabajos, orugas, saltamontes, langostas, grillos, lombrices, cigarras y, por supuesto, hormigas. En este lugar, decir “mesero, tengo una mosca en mi sopa” puede resultar en un cargo extra en la cuenta, ya que incluso las moscas son consideradas un manjar.

El filósofo Aristóteles recomendaba que los insectos saben mejor en estado larvario, antes de su transformación. Entre los adultos, los machos tienen mejor sabor, y las hembras solo después de su cópula. El consumo de insectos es una costumbre tan antigua como la humanidad misma. Nuestros ancestros primates aún buscan hormigas y orugas en los orificios de los árboles.

El Levítico 11-23 del Antiguo Testamento señala que se deben considerar inmundos a todos los insectos con alas que caminan sobre cuatro patas. Sin embargo, se pueden comer aquellos que tienen las patas traseras más largas y pueden saltar sobre el suelo, como las variedades de saltamontes, langostas y grillos. De hecho, estos fueron el alimento de Juan el Bautista y de Jesús Cristo durante su cuarentena en el desierto.

Nuestros jardines son auténticos restaurantes de insectos, con gusanos, mariposas, cucarrones, chicharras en los días soleados, polillas en las noches rondando los focos iluminados y luciérnagas, todos sin IVA.

La variedad de artrópodos en nuestros hogares es inmensa. Si alguien lo sabe bien, son nuestros bebés, que gateando por el piso encuentran apetitosos animalitos de variados colores que llevan a la boca para masticarlos, para su deleite y nuestro terror.