18 de mayo de 2024

El Gran Bochinche Nacional

9 de mayo de 2024
Por Augusto León Restrepo
Por Augusto León Restrepo
9 de mayo de 2024

Unos colegas periodistas de Manizales, a quienes agradezco la invitación, me pidieron que me pronunciara en relación con el trino que publicó en X el señor Presidente de la República, Gustavo Francisco Petro Urrego. El trino aplaudía a los cuatro mil manifestantes -según el cálculo de la Radio Nacional de Colombia- que salieron en Manizales para conmemorar el Día de los Trabajadores en su fiesta universal del 1o de mayo y, de paso, aplaudir y solidarizarse con su gobierno. El trino en cuestión dice literalmente: “Ay Manizales del alma, ya no cree en la Svástica, cree en la cultura, en el arte, en el pueblo trabajador”. (sic).

En principio, les respondí que, como no sigo al señor Presidente en Twitter, ni en casi nada, por no decir que en nada, iba a buscar su texto, que es el mismo que transcribí aquí arriba. Una vez leído, de la manera más tranquila posible, les contesté a mis amigos manizaleños que estaba padeciendo desde hace más de un año de esterilidad e impotencia periodística, ocasionadas por una pereza invencible en mi opinómetro sobre lo que acontece en el país político, que vive en un bochinche atronador y víctima de la “epidemia de rabia nacional” a la que alude Aura Lucía Mera en su última columna de El Espectador. Y que me abstendría de atender la invitación porque cualquier frase, por neutra que fuera, podría tomarse como incitadora del fuego paranoico y crispado en que nos desenvolvemos.

Sin embargo, aquí estoy recogiendo mis palabras. Los únicos que no se devuelven son los ríos, tenía como lema uno de los gallos de la veleta de la política colombiana, para glosar el tema de la esvástica del señor Presidente, venenoso y sarcástico si se quiere, pero carente del más mínimo rigor histórico. Los coqueteos nazis, fascistas y falangistas, con alta dosis también de encíclicas y prédicas cristianas que proponen soluciones terrestres para los pobres y desposeídos, sedujeron a unos jóvenes conservadores entre los años 30 y 50 del siglo veinte, cuando se atrevieron a organizarse en credo ideológico, bajo el nombre de Acción Nacionalista Popular. Salieron a la palestra electoral, y fueron derrotados en las urnas. Obtuvieron 6.666 sufragios. Hasta ahí llegaron los arrestos de las huestes derechistas y se enterraron las esvásticas, las camisas negras, los brazos en alto, las fanfarrias mussolinianas y hasta el inspirado himno de la Falange española, que empieza “Cara al sol con la camisa nueva/ que tú bordaste en rojo ayer/ me hallará la muerte si me lleva/ y no te vuelvo a ver”.

Silvio Villegas, abanderado de ese movimiento desde el diario La Patria, del que fue su Director, abjuró con posterioridad de su ideario y Gilberto Alzate Avendaño, apabullado por la derrota, se retiró a sus cuarteles de jurista durante algunos años, para regresar después a la arena partidista y convertirse en el más gallardo de los contrincantes y el Caudillo más conciliador y pacifista. Ante sus restos mortales, el 27 de noviembre de 1960 -recién cumplidos los cincuenta años falleció Gilberto Álzate Avendaño-, presidente Petro, en un inspirado obituario, Carlos Lleras Restrepo expresó: “De unas pocas personas depende hoy en realidad el futuro de la Nación, entre ellas estaba Gilberto Álzate, y todos los que lo conocimos bien estábamos seguros de que en ese luchador bronco y generoso tenía ahora el pueblo un guardián de la paz y la República, un celoso defensor de las instituciones”.

Señor Presidente: usted llega hoy a Manizales. Esperamos que el cambio climático o causas de fuerza mayor, no le impidan oír en el Coliseo del Barrio San Sebastián el memorial de las vastas necesidades de las gentes de Manizales y de Caldas, ante una concurrencia abarrotada, tal como a usted le fascina, atraída por las invitaciones de su gobernador, de su ministro de la Tecnología, de su representante a la Cámara, de diputados y concejales adictos a su causa y de algunos alcaldes, que lo ayudaron a elegir. Y de Otty Patiño, su Alto Comisionado para la Paz, de reconocidos lazos afectivos y académicos con la ciudad de Manizales. Quienes, le puedo asegurar, jamás han visto una sola esvástica por estos lares. Y que oiga con atención y respeto los himnos de la ciudad y de Caldas y no La Internacional, cuando se icen las banderas respectivas, en vez de las del M19. A Mussolini y a Hitler, sí que les gustaban las muchedumbres y los himnos y el agitar de las banderas. Digo yo.