21 de julio de 2024

Y los ganadores en las elecciones 2023 serán…

8 de septiembre de 2023
Por Eligio Palacio Roldán
Por Eligio Palacio Roldán
8 de septiembre de 2023

Colombia es un país que siente la política, que vive la política, que gira en torno a ella. Hoy como hace dos años, como hace cuatro, como cada vez que hay elecciones la gente vuelve a gozar, a sufrir, a pelear por sus preferencias. En cada colombiano hay un analista, en cada político, en cada seguidor un ganador.

Este año, las elecciones serán definitivas para el futuro del país máxime si se tiene en cuenta que la izquierda lo está gobernando por primera vez en su historia, pero no hay tal, ahora como siempre ganarán los mismos, los mismos corruptos así habiten otro cuerpo, o como diría un amigo: ganará la esencia del colombiano, la corrupción.

Y es que la corrupción en Colombia está en esa malicia indígena tan valorada, en ese deseo de riqueza sin importar el otro, en esas ganas de tener dinero fácil y rápido, en el irrespeto a lo público, al dinero fruto del sudor de todos los colombianos.

Algunos medios de comunicación se rasgan las vestiduras ante cada escándalo de corrupción de la izquierda cuando guardaron silencio ante las atrocidades, en la materia, de la derecha y, a la inversa, los de izquierda antes críticos y denunciantes, ahora guardan silencio cómplice, pero es que los periodistas como los demás colombianos somos “lo que da la tierrita”.

Una diferencia entre el ayer y el ahora en la política es que antes había alguna identidad ideológica, ahora solo prima el interés personal, por eso, es frecuente ver, como si no se tuviese memoria, el deambular de gentes y candidatos de derecha a izquierda o de izquierda a derecha sin siquiera ruborizarse, otra, es que en los viejos tiempos había gran cantidad de incautos que creían en los políticos, hoy las gentes juegan a su mismo ritmo, a ver quién da más y por ello se han encarecido las campañas a tal punto que ya no son posibles sin la financiación de contratistas inescrupulosos o del narcotráfico tal como lo demuestra la elección de casi todos nuestros presidentes desde la era Samper, hace ya treinta años.

Que sabias suenan hoy las palabras dichas hace ya cuarenta años por el presidente de la época, Julio Cesar Turbay Ayala, según las cuales había que “reducir la corrupción a sus justas proporciones”, porque la verdad esta perdió todo sentido de la proporción y arrasó con la institucionalidad en nuestro país.

Esta semana me decía un amigo que, en mi pueblo Entrerríos, en mi departamento Antioquia, iban a ganar los candidatos más corruptos, los con mayores apoyos no lícitos y que los iba a apoyar porque había que traer el dinero que se invierte en la costa para acá, claro que sí, seguramente sucederá y, en pocos años, superaremos esa región en abuso de poder, en corrupción y en atraso. ¡Que vaina!

Dirigentes de derecha, no sueñen, la izquierda ganará las elecciones porque tienen el poder y han demostrado saber usarlo para beneficio propio, quizás mejor que ustedes, y los colombianos votan por quien compre sus votos ya sea en efectivo o a crédito.

ANTES DEL FIN

Estoy por pensar que muchos candidatos no distinguen entre la derecha y la izquierda y no digo de sus manos propiamente. Hablando de manos, tampoco saben que después de ser electos les quedarán manchadas para siempre.

Vuelve a las noches del Canal Caracol la serie Escobar el Patrón del Mal, es mucho soñar pero que bueno que Colombia entendiera que el narcotráfico y la corrupción dañan la nación entera. Claro, yo sé que no, eso es mucho pedir.

Termina la serie “Romina Poderosa” segunda serie de Caracol en este año que explota hasta la saciedad la maldad en la mujer. Muy buenas actuaciones de Carolina Gómez y Zharick León pero que cansancio todas las noches con la maldad como protagonista.