21 de julio de 2024

La truculencia de la vida nacional

24 de junio de 2023
Por Eligio Palacio Roldán
Por Eligio Palacio Roldán
24 de junio de 2023

Las obras de ficción literarias, radionovelas, telenovelas o películas, incluso las crónicas periodísticas, deben tener elementos truculentos que generen el interés de los consumidores, truculento se entiende “que sobrecoge o asusta por su morbosidad, exagerada crueldad o dramatismo”. Son truculentas, por ejemplo, las obras El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas y Cumbres Borrascosas de Emily Bronté, o la telenovela El Sultán o las inolvidables series de Julio Jimenez. La truculencia no solo marca la escaleta de novelas y películas, si no la de vidas atormentadas por la ambición de dinero y poder.

El drama que vive Colombia en este momento supera con creces la truculencia de cualquier obra de ficción y su desarrollo nos tiene pegados a los noticieros como ayer a las telenovelas, no en vano los informativos tienen mejor rating que los dramatizados. Y es que, en la historia de los dirigentes políticos en el gobierno, las autoridades que investigan ese drama y en los medios de comunicación que se nutren con el escándalo hay intriga, pasión, maldad y misterio.

La novela comenzó con el tímido incidente de la pérdida de una suma de dinero tal vez insignificante, para el nivel de ingresos de los protagonistas, pero desencadenó en una tragedia que ya tiene muerto a bordo. Ayuda también al clímax la entrega periódica de los capítulos a la manera de las series como El Cuento del Domingo, ausentes ahora de nuestra televisión.

Y bueno, la historia da para mucho morbo y adrenalina de los medios de comunicación y de los espectadores, un verdadero éxito mediático, ganador en el futuro de varios premios de periodismo. Hasta ahí todo bien, lo malo es que mientras tanto las instituciones pierden credibilidad, la democracia se debilita y la crisis se agudiza.

Grave, muy grave la situación del país. Grave que la historia que comenzó con el presunto robo por parte de la niñera de Laura Sarabia, Marelbys Meza, sea cierta, peor aún que no lo sea. De serlo estaríamos superando con creces lo sucedido con el Proceso 8.000 en el gobierno de Ernesto Samper y tendríamos tres años de un gobierno haciendo malabares por defenderse, de no serlo el periodismo colombiano entraría en una crisis sin precedentes. Hoy como nunca se requiere responsabilidad de los periodistas, de los medios de comunicación y de los entes investigadores, en especial de la Fiscalía General de la Nación, una tarea bien difícil porque como lo he expresado en diferentes oportunidades, para el ser humano, es muy difícil llegar a la verdad y con la polarización de los diferentes sectores de la sociedad, ahora más que nunca no habrá una historia del gobierno Petro, sino múltiples historias.

Le llegó la hora a la izquierda colombiana de demostrar su grandeza, que no cometen los mismos errores de la derecha, de que para esa corriente ideológica el fin no justifique los medios, que no son más de lo mismo. No creo que lo logren y, entonces, la desesperanza habitará como nunca en Colombia y el futuro del país será aciago.

ANTES DEL FIN

En pleno furor las campañas políticas para las elecciones regionales en Colombia y ahí, también, todo tipo de componendas, deslealtades y truculencias no importa si el escenario es una gran ciudad o un pequeño pueblo. Es lo que da la tierrita.

Me sorprende gratamente por estos días Claudia López, la alcaldesa de Bogotá, tal vez no todo esté perdido, quizás haya esperanza. Es cuestión de saber elegir y bueno de entender y asumir la responsabilidad de gobernar.