31 de enero de 2023
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La inmovilidad en Pereira

21 de enero de 2023
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
21 de enero de 2023

Una tarde, cuando salía del Tigre, rumbo al centro de Pereira, recogí a dos empleadas del servicio doméstico para llevarlas hasta la vía principal y tomaran un bus. Fue de horror los comentarios que hacían sobre la ineficiencia en la prestación del servicio de transporte urbano, a tal punto, decían, que una tarde-noche, estuvieron esperando un bus durante una hora y media y un señor que se encontraba en el mismo paradero, resolvió pararse en medio del carril para obligar a un bus a parar para que los recogiera. De ese tamaño es la ineficiencia, en un sector como Cerritos en donde las obras de construcción y la gran cantidad de viviendas, hacen que crezca el número de usuarios en forma desmedida.

A lo anterior habría que agregarle el hecho de que, por la vía entre Pereira y Cartago, que pasa por Cerritos, circulan vehículos en cantidad cada vez más alarmante y con cierta frecuencia se presentan accidentes que congestionan aún más, dicha vía.

Con ese panorama, es apenas lógico que se estimule la compra de motos, porque, sin duda alguna, no tienen ninguna limitación para sobrepasar por la izquierda, por la derecha, con los semáforos en rojo e incluso, por los andenes peatonales y las rutas señaladas para las bicicletas.

No deja de ser curioso que todo tipo de vehículo, sencillamente no acata las normas de tránsito y yo no entendía la razón por la cual la autoridad no toma ningún tipo de medida para ordenar el tráfico. Y esa razón tiene que ver con el hecho de que policías y agentes de tránsito son los primeros en transgredir las normas de tránsito y, además, los alcaldes no exigen severidad en el cumplimiento de las normas porque resulta que los motociclistas pueden, en determinado momento, como ocurrió en Bogotá, paralizar ciertas vías, cuando se toman medias que los afectan. Bien difícil que, repito, la autoridad imponga orden en lo que tiene que ver con el tráfico.

Sí se debería entonces, pensar en un proceso de educación desde temprana edad, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los motociclistas son personas jóvenes que no alcanzan a dimensionar por sí solas, el peligro que acarrea una alta velocidad y el zigzag que continuamente realizan por las vías donde transitan. Y esa educación, desde luego, debe comenzar por los agentes encargados del orden público y del vehicular.