31 de enero de 2023
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El grito de auxilio por la vida de las «primimarchantes» en Colombia

25 de noviembre de 2022
25 de noviembre de 2022
Foto: Tomada de instagram @bogotatransito
Maribel Arenas Vadillo

Bogotá, 26 nov (EFE).- Apenas eran las ocho de la mañana cuando en el grupo de WhatsApp «Marcha 25N Bogotá» comenzaron a llegar mensajes de mujeres que preguntaban si alguien más acudiría este viernes sola a la manifestación en Bogotá del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Entre estos mensajes estaba el de Andrea Vega, madre de una adolescente de 14 años llamada Juanita Poveda que hoy se incorporó al grupo de las «primimarchantes» (mujeres que marchan por primera vez), organizado por la Plataforma y Fundación de Derechos Humanos Dos Latinas.

«Es importante que haya un cambio para que gente como yo o las generaciones que vienen podamos vivir tranquilas, salir a la calle tranquilas y vivir juntas, felices y sin miedo a nada», explica a EFE la joven Poveda desde la Galería Transfeminista Siempre Vivas, punto de encuentro de la marcha organizada por la plataforma de articulación de las movilizaciones feministas en Bogotá, Somos un Rostro Colectivo.

Con su cuello envuelto en un pañuelo violeta, Juanita no duda en trazar su propia definición de seguridad: «Estaremos seguras cuando las niñas y las jóvenes se puedan vestir a cualquier hora como quieran y no tengan que soportar miradas o chiflidos de hombres». Pese a su corta edad, ya ha sido objeto de miradas lascivas en el transporte público y de pitidos de carro en la calle.

LAS VOCES VETERANAS

Interrogada al respecto y, bajo una combinación de sombras de ojos violáceas y verdosas, Vega reconoce que, aunque nació de ella la idea de llevar a su hija a la marcha, su despertar feminista no data de mucho tiempo atrás.

«Fue hace año y medio que asistí a mi primera marcha. Ahí realmente empecé con esta conciencia de entender en qué estamos de verdad las mujeres y cómo cuando nos unimos podemos lograr grandes cosas», agregó al tiempo que achacó su adhesión a la causa feminista «a los treinta y tantos» al hecho de haber crecido en una cultura que no propiciaba estas reflexiones dentro de las familias.

De entre las 500 personas, según fuentes policiales, que elevaban sus pancartas y voces al grito de «alerta, alerta, alerta al que camina, la lucha feminista por América Latina» en una jornada marcada por la lluvia, también destacaba por sus lentes redondas y su corta melena, María Eugenia Ramírez, una orgullosa activista y feminista de 72 años.

En el caso de Ramírez, la primera marcha a la que concurrió fue por los desaparecidos en Colombia en la década del 70. Luego se «encontró» con las mujeres y se dijo a sí misma «por aquí es mi lucha».

«Yo le diría a las mujeres que (hoy) marchan por primera vez que se animen y comprometan con esta lucha para tener la conciencia de que mi cuerpo es un territorio y solamente yo decido sobre él», insistió al tiempo que reivindicó la importancia de denunciar en las calles la violencia contra las mujeres porque «las normas no son suficientes».

INCOMODAR PARA AVANZAR

A las palabras de Ramírez se sumó la politóloga y directora de la Fundación Dos Latinas, Gina Borré, quien reconoció «el incomodar como algo intrínseco de la protesta social», siempre y cuando no se afecte la integridad de las personas.

«Se ha construido toda una caricatura muy exitosa alrededor de la idea de lo que significa ser feminista», lamenta Borré mientras recuerda que la lucha feminista también puede hacerse a través del arte, las instituciones o los activismos tradicionales.

Esta manifestación que aglutinó a medio millar de marchantes de todas las edades y que culminó, a pesar de las fuertes precipitaciones, en la Plaza de la Hoja fue uno de los diversos recorridos que tiñeron de verde y violeta las calles de la capital colombiana para pedir el fin de una violencia que, según los últimos datos de la Fiscalía, ha dejado este año un total de 180 feminicidios. EFE