2 de octubre de 2022
Directores
Juan Sebastián Giraldo Gutiérrez
Ximena Giraldo Quintero

Represaliado, sintaxis, lideresa, biche-viche

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
20 de septiembre de 2022
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
20 de septiembre de 2022

 No obstante, sorpresas nos da la vida y cada día aprendemos algo nuevo.

Cuando, por indicación de un amante del buen castellano, leí la siguiente información, consideré huérfano el participio pasado ‘represaliado’, pues estaba seguro de que su verbo ‘represaliar’ no existía: “Tohá es hija de José Tohá, el primer ministro de Interior del presidente Salvador Allende, derrocado en 1973, hombre represaliado por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1989)” (LA PATRIA, Mundo, 7/9/2022). No obstante, sorpresas nos da la vida y cada día aprendemos algo nuevo: con el siglo XXI nacieron el verbo y su participio, asentados por primera vez en la vigésima segunda edición de El Diccionario (2001) con las siguientes definiciones: “Represaliar. tr. Castigar, tomar represalias. Morf. conj. c. anunciar”. “Represaliado, da. adj. Que ha sufrido represalias”. Se emplea también como sustantivo. Quedamos, pues, informados. Nota: ‘Represalia’ (“respuesta de castigo o venganza por alguna agresión u ofensa”) viene remotamente del verbo latino ‘reprehendere’ (participio pasivo ‘reprehensus’), que significa ‘asir, tomar, coger; reprehender, acusar, vituperar, censurar, criticar’. Sinónimo suyo, otro neologismo, ‘retaliación’ (2001), que la misma fuente define así: “f. México y Venezuela, represalia. (//respuesta de castigo o venganza). En Colombia también es corriente. ***

La columnista de LA PATRIA Elizabeth Ramírez Correa ‘se enguaraló’ en la redacción de la oración subordinada de la siguiente cláusula: “En Manizales eventualmente alguna empresa hace algún aporte, a diferencia de por ejemplo la Filarmónica de Medellín, quien su mayor aportante es la empresa privada”  (10/9/022). Castizamente, así: “…la filarmónica de Medellín, cuyo mayor aportante es…” o “…de la que el mayor portante es…” o “…de la cual…”, sin el pronombre relativo ‘quien’, porque éste se refiere únicamente a personas y es variable solamente en número (‘quien, quienes’). En la época de los clásicos, además de ser invariable, ‘quien’ se empleaba también referido a cosas. Actualmente, la norma no se respeta, como en este ejemplo: “…la novedad está en proponer que sean las organizaciones quienes definan si en estos espacios pueden estar o no presentes los militares…” (El Tiempo, Nancy Patricia Gutiérrez, 12/8/2022). “…que sean las organizaciones sociales las que definan…”, en buen castellano. Retomando el hilo, a la columnista Ramírez Correa ‘se le enredó la piola’, como dije, al redactar la oración subordinada, pues ésta, por ser un complemento genitivo (de posesión), debió ser construida, como está ejemplificado arriba, con la preposición ‘de’ (que indica posesión) o con el pronombre relativo ‘cuyo’ (posesivo), que, en este caso, concierta, no con el antecedente (‘filarmónica de Medellín’), sino con la cosa poseída (‘mayor aportante’). Es la sintaxis, parte de la gramática. ***

Texto de una de las caricaturas dominicales de Ari: “¿Dónde están los cívicos los líderes y liderezas los gremios y los organismos de control de Manizales?” (LA PATRIA, 4/9/2022). Aunque no me gusta, el femenino de ‘líder’ es ‘lideresa’, con ‘ese´. Como ‘condesa, baronesa, alcaldesa, marquesa’. Y no me gusta ‘lideresa’, porque, para mí, tiene más fuerza expresiva ‘la líder’. Por los gustos se vende el calamaco. Le faltaron, además, unas cuantas comas, que pudo haber tomado, prestadas o regaladas, de las muchas que sobran diariamente en las sentencias de la página del crucigrama de nuestro periódico.  ***

‘Se maduró biche’ decimos de alguno que realiza acciones impropias de su edad y que lo pueden llevar al fracaso. Y en El Tiempo leí lo siguiente: “De la reina fallecida me gustaban sus rutilantes sombreros y sus trajes color amarillo pollito y verde viche chillón” (Poncho Rentería, 14/9/2022). Entonces, ¿‘biche’ o ‘viche’ para referirse a lo que aún está tierno, que no ha llegado a la madurez? Don Rufino acepta las dos grafías, lo mismo que Alario di Filippo, que explica: “Para algunos ‘biche’  viene de la palabra quechua ‘huichi’ (tierno), y «sabido es que la ‘hu’ se transforma en ‘v’ al castellanizarse, como sucedió con la palabra ‘vicuña’, que en quechua era ‘huicunna’» (Pedro María. Rebollo), por lo que ‘biche puede escribirse también ‘viche’ ” (Lexicón de colombianismos). Nota: en los diccionarios regulares no es entrada el término ‘viche’. ***