2 de octubre de 2022
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¿Qué pasa con Aerocafé?

Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
21 de septiembre de 2022
Por Uriel Ortíz Soto
Por Uriel Ortíz Soto
Abogado, analista y columnista de opinión en El Espectador, Revista Semana y Eje 21.
21 de septiembre de 2022

La situación con el aeropuerto del Café, Aerocafé, es bastante compleja, empezando por el presidente Petro, que ya se lavó las manos, dejando la construcción y terminación de la obra, en manos de las comunidades.

¿Por qué,  los organismos  de control y fiscalizadores, tienen que esperar, que las obras bajo su vigilancia, se conviertan  en elefantes blancos, para poder actuar?

¿Sera que no se han dado cuenta, que tienen la facultad de ejercer el control previo, sobre sus presupuestos y no esperar que se conviertan en auténticos elefantes blancos indomables y difíciles de contener?

Como lo avizoramos en una de nuestras columnas anteriores, Aerocafé, va camino a convertirse en elefante blanco, con graves repercusiones: sociales, económicas y políticas, para nuestro departamento de Caldas y el País.

Que vergüenza para nuestro departamento, que obra tan importante, este manejada por personas inexpertas, que lo único que pretenden es sacar provechos económicos, mas no construirla con todas las de la Ley, para ponerla al servicio del departamento y del País.

Antes de su reinicio hace dos años, había estado suspendida por cinco años, sin embargo, sus directivos, no corrigieron los tantos desafueros inicialmente cometidos y siguieron construyéndola sobre los mismos escombros; nadie entiende esta posición tan cínica y descarada, donde muy a las claras se ven más los deseos de esquilmar al departamento de Caldas, que de construir la obra.

Las ilusiones del Aeropuerto del Café, cada día, se van alejando más de las posibilidades; lo más grave, cuando hay comprometidas millonarias inversiones de capitales nacionales y extranjeros;  resulta que el contrato inicial para la remoción de escombros, a un costo de $148.000-oo, millones de pesos, ya ha sido suspendido y con varias sanciones que cumplir a costos bastantes altos, con serios incumplimientos y dilapidación de recursos.

Cuando no se tiene plena claridad, entre lo que se dice y lo que se hace, los resultados de las obras que se pretenden construir,  resultan siendo nefastos para los fines propuestos.

El aeropuerto del café, -aerocafe, nació con el mal de zambuto, puesto que quienes la proyectaron, dejaron amplios espacios, que permite a los contratistas corruptos, apropiarse de buena parte de sus recursos.

En una de mis columnas sobre el tema, del presente año, titulada: Aerocafé entre la incertidumbre y la realidad, se advertían, los pro y los contras de la obra; se hablaba de su inconveniencia presupuestal, de las empresas que se habían presentado a licitación, de los diseños y de la improvisación del lugar de construcción, entre muchos otras inexactitudes, que no fueron desvirtuadas, ni mucho menos corregidas, por quienes en su momento eran o aún son los promotores de la obra.

Donde la construcción de Aero café fracase, sería otra vergüenza para el departamento de Caldas, con graves repercusiones: sociales, económicas y políticas, muy superior al robo a Caldas, ocurrido hace más de treinta años.