3 de diciembre de 2022
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Guterres: «Cualquier acción que ponga en peligro la seguridad de la central de Zaporiyia es inaceptable»

7 de septiembre de 2022
7 de septiembre de 2022
Créditos: OIEA

El Secretario General de la ONU continúa profundamente preocupado por la situación que se vive en la central nuclear ucraniana de Zaporiyia y en sus alrededores, así como por las informaciones que recibe sobre los recientes bombardeos producidos en esa zona.

Durante una sesión del Consejo de Seguridad dedicada a los últimos sucesos en la planta ucraniana, António Guterres destacó este martes que “cualquier daño, intencionado o no, a la mayor central nuclear de Europa en Zaporiyia -o a cualquier otra instalación nuclear en Ucrania- podría suponer una catástrofe, no sólo para las inmediaciones, sino para la región y más allá”.

El titular de la ONU reiteró la necesidad de tomar “todas las medidas necesarias para evitar esa situación” y apeló “al sentido común y a la cooperación” como el “camino a seguir”, ya que “cualquier acción que ponga en peligro la integridad física, la seguridad o la protección de la central nuclear es inaceptable”.

Por ello, destacó que todos los esfuerzos para restablecer las actividades de la planta como infraestructura civil son “vitales” y explicó los dos pasos para conseguirlo.

En primer lugar, pidió a las fuerzas rusas y ucranianas que se comprometan a no emprender ningún tipo de actividad militar en dirección a la planta o desde la misma, ya que “Zaporiyia y sus alrededores no deben ser un objetivo ni una plataforma para operaciones militares”.

Seguidamente, destacó la necesidad de llegar a un acuerdo “sobre un perímetro desmilitarizado” que implicaría “el compromiso de las fuerzas rusas de retirar todo el personal y el equipo militar de ese perímetro y el compromiso de las fuerzas ucranianas de no entrar en él”.

Acto seguido lamentó que la Décima Conferencia de Revisión de las Partes del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, que concluyó a finales de agosto sin consenso, fuera “víctima de la guerra en Ucrania”.

“El documento final buscaba tratar la cuestión de la seguridad de las centrales nucleares en zonas de conflicto armado, incluida Ucrania. Pero la Conferencia no logró alcanzar un consenso para aprovechar la oportunidad de consolidar el Tratado”, dijo y llamó a los Estados a usar todas las vías de diálogo y diplomáticas “para avanzar en estas cuestiones fundamentales”.

En clave futura, Guterres confió en que la misión de expertos del Organismo Internacional de Energía Atómica desplegada en Zaporiyia desde la semana pasada pueda desempeñar su trabajo “sin obstáculos” y que contribuya “a garantizar una seguridad nuclear permanente en la central”.

Por su parte, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) calificó de “histórica” la misión que él mismo encabezó la semana pasada a Zaporiyia.

Rafael Mariano Grossi -quien participó en la sesión por teleconferencia- indicó que la tarea proporciona “instrumentos preciosos” que ofrecen “una lectura neutral, imparcial y técnica de la situación” y que se recogen en el informe publicado hoy por la agencia.

“Pero, además, lo que también es de enorme valor e el hecho de que los inspectores del OIEA han permanecido en el lugar. Así que, en este momento, el OIEA y (…) las Naciones Unidas y la comunidad internacional tienen la capacidad de tener una evaluación directa e inmediata de la situación sobre el terreno. Estos hechos no tienen precedentes”, recalcó.

Grossi recordó que las pasadas inspecciones del OIEA a lugares que habían pasado por circunstancias difíciles, “como Chernóbil o Fukushima, o incluso en conflictos armados como en Iraq”, siempre habían ocurrido “a posteriori para recoger los pedazos y reunirse para subsanar lo que ya había ocurrido. En este caso, tenemos el imperativo histórico y ético de evitar que algo suceda”.

Previamente, Grossi enumeró las conclusiones de su visita a la central nuclear, reflejadas en el informe divulgado hoy.

Entre ellas, Grossi afirma que se violó y se sigue violando la integridad física de Zaporiyia.“El ataque físico a sabiendas o no, los impactos que ha recibido esta instalación y que pude ver personalmente, evaluar junto con mis expertos, es simplemente inaceptable. Estamos jugando con fuego y podría ocurrir algo muy, muy catastrófico”, alertó.

Al igual que Guterres, el informe del OIEA propone establecer una zona de protección limitada al perímetro y a la propia central.

Grossi indicó que los trabajadores de la planta operan en circunstancias extremadamente difíciles junto a equipos militares y vehículos en diferentes partes de la central, por lo que pidió la retirada de todos estos equipamientos.