27 de septiembre de 2022
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Un voto de confianza

9 de agosto de 2022
Por Clara Inés Chaves Romero
Por Clara Inés Chaves Romero
9 de agosto de 2022

La posesión del nuevo mandatario fue sui generis y marcada de mucha significación, pero los principales mensajes fueron la paz, la inclusión, el medio ambiente, el liderazgo y la integración regional.

Cabe resaltar el punto uno de la constitución nacional que leyó el presidente Petro que dice: “Artículo 1. Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general.”

El presidente Petro ha hecho énfasis en que no habrá expropiaciones y en que continuará fortaleciendo la democracia y el sistema capitalista. A su vez seguirá al pie de la letra el artículo primero antes señalado el cual es importante en un Estado Social de Derecho como el que se supone que es Colombia.

Lo que no deja de asombrar es que sus detractores y en particular el Centro Democrático quieren confundir haciéndole creer a la nación colombiana lo contrario y en particular desvirtuando el sentido de lo que significa la justicia transicional para el proceso de paz total que el Primer Mandatario quiere aplicar.

No es cierto como lo concibe la senadora María Fernanda Cabral que el Presidente Petro quiera ofender o acabar o maltratar o cualquier verbo que se le quiera dar a las Fuerzas Armadas del país; por el contrario tiene una estrategia interesante para acércalas al pueblo colombiano y generar confianza, y es a través de llevar a cada rincón del país salud y educación y que mejor vehículo que sea a través de nuestros militares y policías.

En lugar de generar malas expectativas y de desvirtuar la buena fe que plasmo en su acto de posesión, deberíamos darle un voto de confianza y dejarlo gobernar, pues lo que si es cierto es que para lograr la paz debemos mirar a esa Colombia olvidada y llegarle con inversión social y seguridad.

No podemos ser tan obtusos de no mirar otras alternativas que puedan realmente combatir el narcotráfico. América Latina deberá unirse no solamente para tratar esta problemática regional sino otras, que lo que han hecho es desunirla, pues la unión debe estar por encima de las ideologías, ya que sus ambigüedades perjudican a todos por igual.

Si bien Estados Unidos es un socio importante que no se puede desconocer, estamos en la era de la igualdad de los Estados y no podemos seguir siendo apéndices de ningún país pues hace tiempo que Colombia es mayor de edad, y en ese sentido puede hacer valer sus puntos de vista dentro de un contexto de negociación y dialogo comprensible para derrotar todas las barreras y los miedos que se puedan tener frente a distintos temas como lo es el narcotráfico.

No es con mezquindades, ni descalificaciones y menos con tergiversaciones como vamos a unir a las dos Colombias que mencionaron las senadoras del Centro Democrático en los medios de comunicación. El Presidente gobernara como debe de ser para todos los colombianos que votaron por él y para los que no los hicieron y su desafío será ese.

Debemos es ayudar a esa unión y no a ahondar en  la desunión y en la pequeñeces y mezquindades como lo hizo el hoy expresidente Duque al impedir que la espada de Bolívar fuera utilizada en el acto de posesión del actual Jefe de Estado.

Si no tomamos conciencia de nuestra realidad y no doblamos las páginas de violencia y odios de nuestra historia nunca alcanzaremos el desarrollo y la justicia social que tanto piden a gritos los colombianos.

(*) Exdiplomática y escritora