28 de septiembre de 2022
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Guillermo Trujillo Estrada Renovación gremial

Por Guillermo Trujillo Estrada
7 de agosto de 2022
Por Guillermo Trujillo Estrada
7 de agosto de 2022

Ha pasado un poco desapercibido el nombramiento en propiedad de Natalia Yepes Jaramillo como presidente del Comité Intergremial de Caldas. Primero, a destacar el hecho de ser mujer, además un justo reconocimiento a una profesional de calidades invaluables, dirigente gremial consagrada a defender los intereses del sector privado y los de toda la sociedad, líder indiscutible, una dama de excelsas virtudes, madre ejemplar, que ha demostrado que las nuevas generaciones -cuando reciben responsabilidades y se les da la oportunidad-, cumplen con creces la labor encomendada.

El nombramiento coincide con reformas en la estructura del organismo para la toma de decisiones, buscando que la preponderancia de los sectores de la producción pueda estar sobre el gran número de afiliados con que terminaron, al ingresar asociaciones profesionales, entidades públicas, ONG, etc., constituyendo para ello una junta directiva.

Desde finales de los años 70, Emilio Echeverri fue el presidente; pocos directores ejecutivos ocuparon esta dignidad, que hasta mediados de los años 90 estuvo reservada a presidentes de junta de los gremios y, a partir de entonces, por personajes de la región, externos, que trataban de conciliar los intereses de los gremios para llevar su vocería, invadiendo en muchas oportunidades la orbita de sus representados.

Cabe recordar que fueron fuertes las denuncias y vigilancia sobre lo público que ejercía el Comité de Gremios, -hasta recibir represalias de quienes ejercían el poder estatal, llevándonos a ver la necesidad de crear la Corporación Cívica de Caldas, conformada solo por personas naturales, para ejercer la veeduría sobre lo comunitario y lo público y así, proteger las empresas de sus ataques. Parece ser que la situación ha mejorado porque no se han vuelto a ver denuncias públicas.

Lo que queda claro de estos 40 años, es la falta de renovación en la dirigencia gremial, que en buena forma explica lo que sucede en la dinámica y en la modernización de nuestra sociedad y que pierde su capacidad de avanzar, al ritmo de las nuevas corrientes.

Solo para citar un caso; el actual presidente de la junta de la Cámara de Comercio es el mismo que estaba hace cuatro décadas. Pero además, la mayoría de los presidentes llevan muchos años en sus cargos y ya son sexagenarios, lo que poco contribuye a la adaptación a los nuevos tiempos y a la toma de decisiones que conduzca a la modernización y el progreso.

Lo increíble es que, -a mí, como a la mayoría de los que hoy ejercen- nos dieron la oportunidad de actuar y confrontarnos en los terrenos más difíciles de la vida política, económica y social de la región, -sin cumplir treinta años en esa época- razón por la que parece inexplicable que no sean ellos mismos quienes promuevan un relevo, para formar liderazgos y nueva dirigencia.

Trato de entender, como decía algún autor, que cuando no se logra la utopía se vive de la nostalgia; eso puede estar sucediendo a quienes sienten que antes fue mucho mayor la importancia de la región y su progreso permanente, por lo que no desean entregar hasta lograr obras como el aeropuerto de Palestina, que precisamente fue una de las banderas cuando la fundación del Comité de Gremios, como se llamaba en aquel entonces.

Irene Vallejo, en una columna, titulada Mirarse el Ombligo, afirmaba “Los seres humanos tenemos la debilidad de creernos el ombligo del mundo. Es un espejismo que domina a las personas y a los pueblos, una curiosa fijación en los habitantes de un planeta esférico”, y finaliza recordando que, “Así que nosotros mismos confirmamos la regla: cada cual cree estar en el centro, y por eso el mundo tiene más ombligos que sesos”.