10 de agosto de 2022
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Evelio Giraldo Ospina

Poco a poco

4 de agosto de 2022
Por Hernando Arango Monedero
Por Hernando Arango Monedero
4 de agosto de 2022

¡Sí!  Ese es el sistema mediante el cual se van destruyendo las defensas de la población en los regímenes totalitarios. De qué otra manera, al pueblo de Korea del Norte, lo han anestesiado para que no levante la cabeza y proteste ante un régimen que lo ha copado todo, al grado de que los ciudadanos están convencidos de que, absolutamente todo, se lo deben al heredero del caudillo que hoy está al mando del país, y soportan hambrunas y padecen privaciones, gracias a su dios al mando. Pero callados. De igual manera, los cubanos aceptan que son los gringos los responsables de lo que padecen de pobreza y limitaciones. Aquellos que hace unos días protestaron por que padecen hambre, fueron a parar a la cárcel, porque allá no se paran en mientes y no hay derechos humanos, ni defensores de derechos humanos, de esos que acá reclaman, o reclamamos. En Venezuela pasa lo mismo, y en Nicaragua, lo acabamos de ver, fueron a parar a la cárcel aquellos que quisieron competir para la presidencia en las elecciones recientes con el chafarote de Ortega y de su esposa.

Pasa lo mismo que con las ranas a las que, para cocinarlas, las meten al agua fría en una olla. Lentamente se va subiendo la temperatura y acaban cocinadas, sin protestar, para que sean servidas y deleite de quienes gustan de sus ancas. A los habitantes de los países que caen en las garras de esas tendencias socialistas y marxistas, les van haciendo lo mismo. Poco a poco, poco a poco les van suprimiendo derechos, unos leves al principio y unos más drásticos después y, cuando menos piensan, si es que piensan, ya son simples esclavos del régimen, y ni cuenta se dan de lo que han perdido y están dispuestos a lo que sea a cambio de la poca comida que les proveen. ¿Lo hemos visto en Venezuela? Algunos se resuelven y huyen de la esclavitud, como lo hacen algunos venezolanos que acá llegan; O los cubamos que, a riesgo de sus vidas, se lanzan al mar para ver si acaso llegan al continente y encuentran una mejor vida.

Pues acá ya nos están aplicando las primeras dosis de lo que vendrá. Reformarán el sistema de salud, el segundo mejor de América después del de Canadá, y tendremos un nuevo sistema, que dependerá del Estado, tal y como era hace 30 años. Será de caridad. ¿Y la tutela? Vaya. Y también el sistema de pensiones será reformado. Todo a cargo del Estado. Y después de unas fuertes inflaciones de la economía, y para cuando le quiten doce o catorce ceros a la moneda, la pensión será el equivalente a lo sumo a 30 dólares, como está hoy la de Venezuela, en donde es eso para un médico bien pago. Y van a reformar la tenencia de la tierra, para que haya muchos propietarios, y poca comida. Así es en el Congo, en donde muchos son dueños de parcelas pequeñas, parcelas que alimentan a duras penas a una familia, pero que no alcanzan a ser abastecedoras de los mercados. Sí, porque no todos los propietarios de tierra son empresarios, y por lo tanto no tieneni capacidad de ser productivos, ni la visión para serlo. ¡Ah! Y no exploraremos en busca de gas, ni haremos fracking como lo hace el mundo entero. Todo eso, porque resolvimos que nuestros recursos naturales los manejarán desde afuera, en una clara entrega de soberanía con el tal acuerdo de Escazu, con lo que le estamos diciendo a otros que vengan y nos digan que podemos hacer con lo nuestro, ante la confesa incapacidad de autodeterminarnos.

Y así, poco a poco, se va calentando el agua, y nosotros no nos daremos cuenta de que nos están cocinando y que acabarán comiéndonos, o sometiéndonos, que es lo mismo.    

¿Acaso no vamos sintiendo que es así? Cada uno de los ya nombrados se siente dueño de un pedazo de la revolución, del cambio, de lo que se viene. Y lo peor, es que muchos de esos, hoy dueños de ese pedazo, serán parte de las ranas que se van cocinando. Así ha sido, así será aquí también.

¿Será que seremos capaces de despertar, juntarnos con nuestros semejantes en intereses, en afanes, en oficios y en esperanzas? Y hablar, entendernos entre nosotros, examinar lo que está bien, lo que hay que mejorar, lo que hay que defender. Si no lo hacemos, seremos ranas en la olla.

Manizales, agosto 5 del Tercer Año de la Peste.