28 de septiembre de 2022
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…Ni tan cerca que lo queme.

6 de agosto de 2022
Por Víctor Zuluaga Gómez
Por Víctor Zuluaga Gómez
6 de agosto de 2022

En el pasado, era normal que en los hogares existieran cuadros de varios santos, con una pequeña repisa en la base, en la cual se colocaba una vela o velón, para alumbrarlo. Entonces se decía, refiriéndose a la ubicación de la vela, que se debía ubicar: “Ni tan cerca que lo queme, ni tan lejos que no lo alumbre.”. Es decir, lo ideal sería un punto intermedio.

Desafortunadamente, hoy, los puntos intermedios no se utilizan ni para colocar las velas a los santos, ni para asumir posiciones frente a la situación del país, o a la manera de calificar la actuación de un político, en este caso del presidente saliente.

Lo primero que hay que entender, en relación con el ejecutivo saliente es que tuvo que afrontar una situación bien complicada a raíz de la pandemia que ha venido azotando al Planeta. Sin duda alguna hemos vivido momentos bien difíciles en lo que tiene que ver con suministro de víveres, con materias primas provenientes del exterior, pérdida de enorme cantidad de empleos y otros muchos aspectos derivados, repito de la pandemia, que sigue viva. Aspectos relacionados con la salud y la educación, fueron críticos, derivados del mismo fenómeno.

En segundo lugar, la corrupción generalizada que permitió la desaparición de gran cantidad de recursos, no es un fenómeno exclusivo del gobierno que está culminando sino un cáncer que nos viene carcomiendo de tiempo atrás.

Ojalá que el nuevo gobierno pueda encontrar un camino mucho más despejado y que la situación crítica de los Estados Unido, así como la guerra entre Rusia y Ucrania, puedan mejorar, porque estamos viendo que sigue teniendo una incidencia económica notable a nivel mundial. Y desde luego que no es precisamente por la llegada de Petro al poder, que se ha venido produciendo el fenómeno del aumento del precio del dólar.

En fin, digamos que el gobierno de Duque ha tenido sus aciertos y desaciertos, pero tampoco como para llegar a afirmar que ha “cesado la horrible noche”.

El panorama que se le presenta al nuevo presidente no es nada fácil y no creemos que baste con asumir el poder para que los niveles de corrupción desaparezcan y que pasemos a tener una producción tal que nos permita exportar más de lo que importamos. Seguramente tendremos que esperar muchos años más, para que podamos hablar de una plena confianza de la ciudadanía en sus gobiernos.