28 de septiembre de 2022
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Hambre y desnutrición, muy malas noticias para el nuevo gobierno

9 de agosto de 2022
Por Fernando Escobar Giraldo
Por Fernando Escobar Giraldo
9 de agosto de 2022

Ante los ojos de algunos lectores puedo verme quizás como alarmista. En mi columna pasada presenté un análisis, apoyado en algunos de los mas importantes organismos internacionales, sobre el asomo de una inminente recesión global. Hoy, una semana después, algunos expertos aseguran que la recesión ya comenzó. Para mencionar tan solo algunos, lo dicen medios de comunicación como CNBC, VCU News, WSJ, NY Times, CNET.

Pero dentro de la recesión está incluído un tema mucho más doloroso e igualmente real, el del hambre. Y con el hambre, la desnutrición, que en América Latina y el Caribe ha llegado a un elevado nivel del 8.6%. En uno de sus mas recientes informes, el Banco Mundial dice: “El alza sin precedentes de los precios de los alimentos ha provocado una crisis mundial que empujará a millones más a la pobreza extrema, aumentando el hambre y la malnutrición, y amenazando con eliminar los avances en materia de desarrollo logrados con tanto esfuerzo. Los mayores precios de los alimentos afectan más a la población de los países de ingreso bajo y mediano, que gasta en alimentos un porcentaje mayor de sus ingresos que la de los países de ingreso alto”.

Según el informe titulado “Commodity Markets Outlook” (Perspectivas de los mercados de productos básicos), los precios se mantendrán en niveles históricamente altos hasta fines de 2024. Se espera que los precios de la energía aumenten más del 50 % en 2022 antes de atenuarse en 2023 y 2024. Asimismo, se prevé que los precios no energéticos, incluidos los de los productos agrícolas y los metales, se incrementarán casi un 20 % en 2022 y también se moderarán en los años siguientes.

PANORAMA MUNDIAL

Debido a las alteraciones en el comercio y la producción relacionadas con la guerra en Ucrania, se espera que el precio del petróleo crudo Brent ascienda, en promedio, a los USD 100 el barril en 2022 —el nivel más alto desde 2013—, lo que representa un aumento de más del 40 % en comparación con 2021.

Estamos avocados a una crisis alimentaria mundial. Al 29 de julio de 2022, el índice de precios agrícolas era un 19 % más elevado que el nivel de enero de 2021. Los precios del maíz y el trigo eran un 16 % y un 22 % más altos, respectivamente, que los de enero de 2021. La inflación interna de los precios de los alimentos sigue siendo alta en todo el mundo.

Son en extremo alarmantes las cifras extractadas precisamente del informe del Banco Mundial titulado “El  estado de la inseguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2022”, en el cual se indica que el número de personas afectadas por hambre aumentó en 2021 a 828 millones, un incremento de alrededor de 46 millones desde 2020 y de 150 millones desde 2019, antes del brote de la pandemia de COVID-19.

COLOMBIA AFECTADO

La propuesta del presidente Petro de regresar a la productividad del campo en Colombia, suena como un reto para el país entero y si sabiamente el nuevo gobierno sabe encaminarlo, debemos lograrlo, tenemos que lograrlo para subsanar el grave problema del hambre que además conduce a otros males como la desnutrición, el crimen, la mala educación. Sembrar maíz otra vez, y también trigo, se convierten en una llamativa y lucrativa visión, pues son algunos de los productos más afectados en precios dentro de la actual crisis mundial, al igual que los aceites comestibles y los fertilizantes.

Se prevé que este año los precios del trigo aumentarán más del 40 % y alcanzarán un máximo histórico en términos nominales a nivel mundial.

La guerra de Ucrania nos perjudicará aun mas con el suministro de fertilizantes y, una buena idea quizás, sea la de tomar precauciones de inmediato. En los próximos meses, un reto importante será el acceso a los fertilizantes, lo que podría repercutir en la producción de alimentos de muchos cultivos en diferentes regiones. Rusia y Belarús son los principales exportadores de fertilizantes, con el 38 % de los fertilizantes potásicos, el 17 % de los fertilizantes compuestos y el 15 % de los fertilizantes nitrogenados. Medidas urgentes de nuestro gobierno en tal sentido, podrían hacer mas liviana esa carga para la producción agrícola nacional. Por Dios, ajalá alguien escuche y lo tome en serio. En lo posible, debemos acumular fertilizantes, comenzando de inmediato.

El 11 de julio de 2022, el gobierno colombiano promulgó el Decreto 1174, por el que se eliminan temporalmente los aranceles a la importación de grano de trigo y harina de trigo por un período de dos años. También se suspendieron los aranceles a la importación de insumos químicos agrícolas como fertilizantes, insecticidas, fungicidas y herbicidas hasta el 5 de abril de 2023. Estas medidas pretenden contener el aumento de los precios de los productos derivados del trigo y reducir los costes de la producción agrícola.

Tras las continuas subidas iniciadas a finales de 2021, los precios al por mayor de la harina de trigo eran en promedio un 70 por ciento más altos a nivel internacional en junio de 2022. En cuanto a los insumos agrícolas, los precios de venta al por menor de la urea eran más del doble de los niveles de un año antes en mayo de 2022. El país depende en gran medida de las importaciones para cubrir las necesidades internas de trigo e insumos químicos agrícolas. Durante el período 2017-2021, las importaciones de grano de trigo y harina de trigo se originaron principalmente en Canadá, Estados Unidos y Argentina, donde ya se aplican libres de derechos en el marco de los Acuerdos de Libre Comercio. Durante el mismo período, alrededor del 60 por ciento de los insumos químicos agrícolas se importaron de la Federación de Rusia, China y los Estados Unidos.

Las ideas del presidente Petro frente a esta nueva crisis no son malas, pero los correctivos y medidas preventivas no deben tomarse mañana ni pasado mañana sino hoy. Mas de la mitad de los colombianos lo necesita, el 54.2% de nuestros compatriotas hace frente a deficiencia alimentaria.