28 de septiembre de 2022
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Ximena Giraldo Quintero

El Aquelarre. Que seamos los beneficiados por el nuevo sistema, no sus víctimas

7 de agosto de 2022


Por la Bruja sin Escoba

Hoy empieza en serio el experimento de establecer, por primera vez en la historia, un gobierno de izquierda en Colombia. Se posesiona del cargo de presidente de la república el exguerrillero Gustavo Petro. Fue una decisión de nuestra democracia, y hay que aceptarla. Solo cabe esperar que cumpla su promesa de respetar las mismas normas democráticas que permitieron su acceso al poder, que no intente perpetuarse en el gobierno y que, dentro de cuatro años, las elecciones sean tan libres como lo fueron las que lo acaban de consagrar.

El ensayo es, cuando menos, interesante. Por supuesto, ya que los conejillos de indias en este intento vamos a ser los colombianos, es natural que todos deseemos que el asunto salga bien, que seamos los beneficiados por el nuevo sistema, no sus víctimas. Es muy difícil preverlo. Hay diferentes formas de aplicar las teorías de izquierda: está la de los países nórdicos, está la de las naciones sudamericanas, y hay algunas otras. La primera genera bienestar. La segunda ha dado como resultado a Cuba, a Nicaragua y a Venezuela, que son fracasos evidentes. Hagamos fuerza por que Petro sepa elegir lo que más le convenga al pueblo colombiano.

QUE TAIWAN SE CONVIERTA EN UNA NACIÓN PLENAMENTE INDEPENDIENTE

De todas partes surgen duras críticas a Nancy Pelosi por su visita a Taiwán. Aseguran que fue una provocación innecesaria; acepto que es un riesgo. Tal vez un riesgo terrible de guerra nuclear. Pero la posible alternativa tampoco parecía ser una mejor opción. Si Estados Unidos sigue con su débil apoyo a Taiwán y no toma decisiones drásticas, China invadirá esa pequeña democracia que es hoy un ejemplo para el mundo y, después, nada detendrá al gigante asiático y la amenaza nuclear seguirá latente, porque China no se contentará con haber arrasado a Taiwán. Al ver que esa es una fórmula triunfadora, y que nadie se atreve a oponérsele, podría seguir su impulso en contra de las Filipinas, del Japón, de Australia… ¿Hasta dónde llegará su afán imperialista? Mientras más se demore Occidente en pararle el macho a China, más ventajas obtendrá esta en su carrera armamentista, más aumentará su poderío nuclear y más difícil será oponérsele en el futuro. De modo que tal vez estábamos ante una de las últimas oportunidades de conservar la democracia.

Y no es totalmente cierto que los Estados Unidos estén violando su compromiso previo de aceptar la idea de una sola China. Recordemos que el acuerdo se refería a «una China, dos sistemas», tal como lo había enunciado la propia China inicialmente. Y que fue la misma China la que primero lo violó, cuando destruyó el otro sistema, el que gobernaba en Hong Kong. Occidente no hizo nada por detener ese atropello, lo cual le da una patente de corso para hacer lo mismo en Taiwán, si Occidente no le sale adelante y no hace nada por evitarlo.

De modo que sí: es gravísimo lo que hizo la presidenta del congreso de los Estados Unidos, pero tal vez habría sido aún más grave no haberlo hecho. ¿Quién sabe?

Hoy Hong Kong se encuentra bajo el dominio chino, sometido despóticamente a su sistema comunista. Sería muy triste que ese fuera también el destino de Taiwán. Este país ya no alega ser el único representante del pueblo chino. Más bien lo que uno desearía sería que dejara de ser parte rebelde de China, según lo califica Pekín, y se convirtiera en una nación plenamente independiente. Eso permitiría que hubiese una sola China, solo que sin ser dueña de la pequeña isla en la que se encuentra Taiwán. ¿Utópico? Tal vez, pero soñar no cuesta nada.

CADA VEZ EL NUEVO PRESIDENTE PARECE MENOS DISPUESTO A ACEPTAR LAS REGLAS DEL JUEGO DEMOCRÁTICO

Uno de mis contertulios, ‒abogado él; esta Bruja no lo es‒ me ha convencido de que debo hacer una aclaración respecto a algo que escribí en la columna de hace ocho días.

Los encargados de juzgar las conductas punibles de las personas son los jueces penales. Y se debe partir de la base de que obran con honradez y lo hacen después de analizar cuidadosamente los hechos. Eso es claro.

Posiblemente fue equivocada mi interpretación de la información dada días antes por La W Radio bajo el título Presuntos integrantes de la ´Primera Línea’ de Pereira fueron dejados en libertad, información cuyo texto era el siguiente: A estas personas se les imputaron los delitos de empleo o lanzamiento de sustancias u objetos peligrosos, violencia contra servidor público, perturbación en transporte público, colectivo u oficial, constreñimiento ilegal, daño en bien ajeno agravado, concierto para delinquir y hurto calificado y agravado. Y agrega: La Fiscalía aportó videos, registros fotográficos e interceptaciones de llamadas telefónicas como material probatorio de la participación de los capturados en la presunta quema de buses y estaciones policiales, bloqueos de vías, lesiones a policías, entre otros hechos. Finalmente, un juez de control de garantías de la capital risaraldense decidió dejar a los siete imputados en libertad con la condición de comparecer cada 15 días ante un tribunal de control. Además, el juez señaló que el actuar de estas personas que presuntamente harían parte de la denominada ‘Primera Línea’ estaría relacionado con su juventud y aseguró que no son un peligro para la sociedad. 

A primera vista, se podría entender que los acusados habían sido encontrados culpables, a pesar de lo cual, se les habría dejado en libertad, que fue lo que se criticó en ese Aquelarre anterior. Mi amigo abogado me explicó que a la información radial le faltó ser más explícita en el sentido de que los acusados continúan vinculados al proceso, pero se les permitirá enfrentarlo disfrutando de libertad condicional. Parecería que quienes redactaron la noticia consideraron que la figura de presentación quincenal era suficiente para que así se entendiera. Eso no resulta tan obvio para quien no haya estudiado derecho procesal penal.

Escrito lo anterior, nos encontramos con la noticia según la cual el presidente electo Petro está preparando una estrategia para lograr que salgan de la cárcel otros de los vándalos que sembraron la destrucción en Colombia en esas jornadas. Es explicable, porque Petro y Gustavo Bolívar promovieron las protestas. Aceptemos que ellos pensaban en protestas pacíficas, no en la violencia que finalmente desataron los maleantes. Pero recordemos que Bolívar les donó a los revoltosos elementos de protección para que pudieran enfrentarse a la policía, con menos riesgo para su integridad física, mientras desarrollaban sus violentas actividades. Esta es una clave del conflicto: las protestas del año 2021 cuyos dirigentes ‒y también, inexplicablemente los medios de comunicación‒ calificaron de pacíficas cuando en realidad fueron un escenario de terrible violencia, no deberían quedar impunes, como ha ocurrido, por desgracia, con la famosa EPA Colombia, condenada a cinco años de cárcel por la Corte Suprema de Justicia, a pesar de lo cual disfruta de absoluta libertad y no se ve voluntad política de la justicia para obligarla a pagar su merecida sentencia.

Aparentemente, la intención del presidente electo es interferir el normal desarrollo del juicio contra esos detenidos, lo que refuerza la creencia que muchos tienen en que su intención es eliminar la independencia de los poderes y empezara así a destruir nuestra estructura institucional. Mala noticia para quienes entendemos que Petro ganó en forma honesta la presidencia y tenemos la esperanza de que respete la democracia que lo eligió. No es que se quiera hacer oposición porque sí; pero cada vez el nuevo presidente parece menos dispuesto a aceptar las reglas del juego democrático.