8 de agosto de 2022
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Unos 25 millones de niños no recibieron vacunas rutinarias por culpa del Covid-19

15 de julio de 2022
15 de julio de 2022

Así lo ha dicho la Organización Mundial de la Salud y UNICEF con datos que demuestran que la pandemia de COVID-19 ha provocado el mayor descenso sostenido de la vacunación infantil en 30 años.

El porcentaje de niños que recibieron las tres dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tos ferina (DTP3) -que se utiliza como marcador de la cobertura de inmunización- cayó cinco puntos porcentuales entre 2019 y 2021, hasta el 81%.

Como resultado, 25 millones de niños no recibieron una o más dosis de DTP a través de los servicios de inmunización de rutina solo en 2021. Esto es dos millones más que los que se perdieron en 2020 y seis millones más que en 2019, lo que pone de relieve el creciente número de niños en riesgo de sufrir enfermedades devastadoras pero prevenibles.

El descenso se debe a muchos factores, como el aumento del número de niños que viven en entornos frágiles y de conflicto; la desinformación y los problemas relacionados con el COVID-19, como las interrupciones de la cadena de servicios y suministros y el desvío de recursos a la respuesta y las medidas de contención de la pandemia.

«Esta es una alerta roja sobre la salud infantil. Estamos asistiendo al mayor descenso sostenido de la inmunización infantil en una generación. Las consecuencias se medirán en vidas», dijo Catherine Russell, directora ejecutiva de UNICEF. «Aunque el año pasado se esperaba una resaca de la pandemia como resultado de las interrupciones y bloqueos provocados por el COVID-19, lo que estamos viendo ahora es un descenso continuado. El COVID-19 no es una excusa. Necesitamos poner al día la inmunización de los millones que faltan o, inevitablemente, seremos testigos de más brotes, más niños enfermos y una mayor presión sobre los sistemas de salud que ya están presionados.»

De los 25 millones de niños que perdieron vacunas, unos 18 millones no recibieron ni una sola dosis de DTP durante el año. La gran mayoría de ellos viven en países de ingresos bajos y medios, siendo India, Nigeria, Indonesia, Etiopía y Filipinas los que registran las cifras más altas. Entre los países con los mayores aumentos relativos en el número de niños que no recibieron una sola vacuna entre 2019 y 2021 están Myanmar y Mozambique.

Además, se ha perdido más de una cuarta parte de la cobertura de las vacunas contra el virus del papiloma humano que se logró en 2019, que ya era baja con solo un 15% de vacunados con la primera dosis.

Descenso sostenido

Se esperaba que 2021 fuera un año de recuperación. En lugar de ello, la cobertura de la DTP3 retrocedió a su nivel más bajo desde 2008. El descenso en otras vacunas básicas aleja al mundo de las metas fijadas para 2030 en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La cobertura de la primera dosis de sarampión cayó al 81% en 2021, también el nivel más bajo desde 2008. Esto significa que 24,7 millones de niños no recibieron su primera dosis, 5,3 millones más que en 2019, y 14,7 millones no recibieron la segunda dosis. Del mismo modo, en comparación con 2019, 6,7 millones más de niños no recibieron la tercera dosis de la vacuna contra la poliomielitis y 3,5 millones, la primera dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano, que protege a las niñas contra el cáncer de cuello uterino.

El fuerte descenso de los dos últimos años se produce después de casi una década de estancamiento en los progresos, lo que, según estas agencias, subraya la necesidad no sólo de abordar las interrupciones relacionadas con la pandemia, sino también los desafíos sistémicos.

«La planificación y la lucha contra el COVID-19 deben ir de la mano de la vacunación contra enfermedades mortales como el sarampión, la neumonía y la diarrea», dijo el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS. «No es cuestión de una cosa o la otra, es posible hacer ambas cosas».

Desnutrición infantil

Este retroceso histórico en las tasas de inmunización se produce en un contexto de rápido aumento de las tasas de desnutrición aguda grave. Un niño desnutrido ya tiene la inmunidad debilitada y la falta de vacunas puede significar que las enfermedades comunes de la infancia se conviertan rápidamente en letales para ellos. La convergencia de una crisis de hambre con un creciente déficit de inmunización amenaza con crear las condiciones para una crisis de supervivencia infantil.

La cobertura de las vacunas disminuyó en todas las regiones, siendo Asia Oriental y el Pacífico la que registró el mayor retroceso en la cobertura de la DTP3, con una caída de nueve puntos porcentuales en sólo dos años.

Algunos países frenaron notablemente los descensos. Uganda mantuvo altos niveles de cobertura en los programas de inmunización rutinaria, al tiempo que puso en marcha un programa de vacunación selectiva contra el COVID-19 para proteger a las poblaciones prioritarias, incluido el personal sanitario. Pakistán recuperó los niveles de cobertura anteriores a la pandemia gracias al compromiso de alto nivel del gobierno y a los importantes esfuerzos para ponerse al día. Las agencias aplauden que esto se haya logrado en medio de una pandemia, cuando los sistemas sanitarios y los trabajadores de la salud estaban sometidos a una gran presión.

En el resto del mundo, subrayan, “se necesitarán esfuerzos monumentales” para alcanzar niveles de cobertura universal y prevenir brotes. Los niveles inadecuados de cobertura ya han provocado brotes de sarampión y poliomielitis en los últimos doce meses.