18 de agosto de 2022
Directores
Orlando Cadavid Correa
Evelio Giraldo Ospina

Un cobro dirigido exclusivamente a los pobres más pobres

17 de julio de 2022


Por la Bruja sin Escoba

El presiente electo repitió una y mil veces durante su campaña, y lo reafirmó después de su triunfo electoral, que ni los colombianos de bajos ingresos, ni la clase media, tendrían que preocuparse por la anunciada reforma tributaria, porque no se les castigaría con más impuestos y no se tocaría el IVA. El designado ministro de Hacienda José Antonio Ocampo se muestra de acuerdo con esas promesas y da la impresión de estar dispuesto a acatarlas. Pero no todas las personas que han sido anunciadas para el gabinete ministerial parecen haber escuchado al nuevo presidente. La señora Patricia Ariza, anunciada como próxima ministra de la Cultura, deseosa de aumentar los ingresos de su futura cartera, habla de ampliar la base actual de usuarios de la telefonía celular que están obligados a pagar un impuesto de consumo del 4%. Hoy en día el impuesto no rige para planes de celular de menos de 152.000 pesos mensuales. Ella propone bajar ese límite a 38.000 pesos. Es, entonces, un cobro dirigido exclusivamente a los pobres más pobres de entre los usuarios de ese servicio. Una movida que contradice claramente las promesas del gobierno entrante. Uno se imagina el fuerte regaño que el señor Petro le hará dado a la señora Ariza por lengüilarga.

ESCÁNDALO DE MARCA MAYOR CONTRA EL CANAL REGIONAL TELECAFÉ

«Todo lo del pobre es robao», dice un adagio popular. Y otro habla de que «no pueden ver un pobre acomodado». La W Radio está orquestando un escándalo de marca mayor contra el canal regional Telecafé, dando por sentado que esa empresa, que lleva 30 años sirviendo los intereses de Caldas, Quindío y Risaralda, es escenario de una gran corrupción. Hasta ahora, sin prueba ninguna.

Los canales regionales de televisión cumplen una función de divulgación importante y benéfica. Pero solo sobreviven gracias al auxilio que reciben del Estado. No tienen la capacidad económica de las organizaciones propietarias de los grandes canales nacionales y trabajan prácticamente con las uñas. Tienen que hacer maromas financieras para lograr que les alcance la platica para poder seguir funcionando. Hasta donde sabemos, además de su actividad en el campo de la televisión colombiana, Telecafé ha montado un negocio paralelo que ofrece la organización de eventos de distinto tipo en todo el país.  Y, si el objeto social de la empresa incluye esa clase de actividades, no existe ninguna razón para criticarla por buscar más recursos para apoyar su buen funcionamiento. No tiene nada de delictivo que intente ofrecer servicios adicionales, para agenciarse unos dineros que le son sumamente necesarios. Pero a los señores de la W les parece sumamente sospechoso que Telecafé logre que diferentes organismos oficiales le contraten esos servicios.

Por supuesto en ese campo, como en todos, existe el riesgo de corrupción. Si alguna parte de los ingresos por esos rubros terminan ilegalmente en los bolsillos de los directivos del canal, o se convierten en coimas para estimular las contrataciones, pues no hay duda de que estaríamos ante un episodio escandaloso. Y, en Caldas, casos se han visto. Pero si la plata de esos contratos se ha manejado con transparencia y ha ingresado a las arcas de Telecafé sin dejar pelos en la talanquera, es elogio y no crítica lo que merece la labor de la empresa. Fue doloroso ver la entrevista que le hicieron por ese canal al gerente encargado y percibir su tristeza por las acusaciones. Y hay que recordar a los señores de la W, que tan seguros se muestran en su ataque al canal, que existe una figura que se llama la presunción de inocencia, y que son los acusadores y los jueces quienes tienen que demostrar que ha habido dolo. Mientras así no ocurre, los acusados son inocentes, y afirmar que se está haciendo trampa es una calumnia, también punible según el código penal. Esta Bruja cree que en Telecafé se ha actuado con honradez. Y mientras no se demuestre lo contrario, seguirá confiando en su buen manejo. Solo si resultan condenados en juicio por delitos de corrupción, se les podrán, y en entonces sí con toda seriedad, reprochar sus actuaciones.

REEMPLAZAR LA NUBIA POR UNA PISTA DE SU MISMA LONGITUD, NO RESUELVE NINGÚN PROBLEMA

El pasado 12 de julio, bajo el título Crónica de Gardeazábal # 450, el escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal publicó un audio en el que se refirió al fracasado aeropuerto que algunos grupos de manizaleños llevan décadas tratando de construir en Palestina, para reemplazar el cómodo aeródromo de La Nubia que tantos servicios le ha prestado a su ciudad. Sin la existencia de La Nubia, por ejemplo, no se habría salvado la vida del gran Gilberto Villegas Velázquez, el tan apreciado Givive, cuando solo la corta distancia entre esa pista de aterrizaje y la clínica en que lo estaban atendiendo, permitió que llegara a tiempo el suero antiofídico que requería de urgencia para evitar su muerte.

Como algunos manizaleños más pragmáticos, esta Bruja cree que reemplazar La Nubia por una pista de su misma longitud, más lejos de la ciudad, no resuelve ningún problema. En eso tiene razón el autor de Cóndores no entierran todos los días, a quien tanto estimamos y admiramos en Manizales. Su opinión al respecto, sin duda, es acertada. No lo es, en cambio, la agresiva menara en que se refiere a la clase dirigente de nuestra ciudad. ¿Por qué respira tanto odio? ¿Qué gana con insultarlos sin compasión? Ciertamente, la oligarquía manizaleña ha cometido muchos errores y muy posiblemente es culpable de muchos de los problemas que hoy enfrenta Manizales. Y su anhelo de tener un nuevo aeropuerto faraónico es un error que desafortunadamente nos ha impedido mejorar La Nubia. Pero, ¿qué tiene de malo que prefieran un aterrizadero –como él lo llama– en el zaguán de sus casas, a tener que sufrir el largo viaje hasta Pereira, que incluye la estrecha carretera de una sola calzada entre Tarapacá y Santa Rosa, el descenso de El Boquerón, y el insufrible trancón de la variante La Romelia-El Pollo? No sabíamos que Álvarez Gardeazábal tuviese tanto aborrecimiento hacia esa oligarquía (ojalá por oligarquía y no por manizaleña), admiradora ella, en cambio, de la buena literatura que él produce.

LO TRISTE ES SABER QUE AL AUTOR INTELECTUAL DE ESA SUPERTRAMPA (MICO A LA LEY DE GARANTÍAS)  NO LE VA A PASAR NADA

No se cansa el presidente Duque de demostrar su desprecio por la ley. Contra la opinión general, sacó adelante, incluido como «mico» entre las normas sobre presupuesto aprobadas para el presente año, un artículo por medio del cual se dejaba sin efecto un aspecto importante del conjunto de garantías establecido en nuestra estructura legal para tratar de hacer más democráticos los procesos electorales. Una de las disposiciones de esa ley era que en época de elecciones el gobierno tenía prohibido hacer nombramientos y celebrar contratos, porque esto podría permitir la utilización de fondos públicos para estimular las votaciones a favor de los candidatos del gobierno. Con la disculpa de la pandemia, dizque para promover la reactivación económica, Duque logró que se permitiera la celebración de convenios interinstitucionales que podrían dar lugar a algunos de esos estímulos. La aprobación era a todas luces inconstitucional, por dos razones incontrovertibles: por una parte, porque un simple artículo de una ley ordinaria de presupuesto no puede cambiar nada en una ley estatutaria como lo es la ley de garantías; y por la otra, por su calidad de «mico»: con ese artículo se violaba la obligatoria unidad de materia de la legislación sobre presupuesto que se estaba debatiendo, al referirse a unas garantías electorales, tema totalmente diferente al presupuestal. Muchísimos expertos constitucionalistas advirtieron al gobierno y al congreso que estaban a punto de cometer un grave atropello. Sin embargo, presumiblemente con buenas dosis de mermelada, el gobierno logró sacarlo adelante, a sabiendas de que la Corte Constitucional lo iba a tumbar, como efectivamente acaba de suceder. Pero como el gobierno era consciente de que la decisión de la Corte iba a tomar algún tiempo, esto le daba la oportunidad de saltarse las garantías e influir en el resultado electoral. El tiempo que necesitaba la corte para definir ese asunto se vio aumentado por la sospechosa demora de la procuradora general de la nación, amiga de Duque, en emitir un concepto sobre el tema, concepto que era un requisito legal, previo a que ese alto tribunal pudiera dictar sentencia. Claro que esa jugadita no fue suficiente porque el gran desprestigio –justificado o no– que afectaba al gobernante era tal que la oposición logró ganar las elecciones a pesar de todo. De modo que el intento fue fallido. Y ahora, para corroborar la mala fe del presidente, la Corte acaba de tumbar el artículo en cuestión, como le ha tumbado un número importante de iniciativas de orden constitucional y legal durante estos cuatro largos años. Y lo peor del caso es que, según lo dispuesto por la Corte, su decisión es retroactiva, lo cual quiere decir que los contratos llevados a cabo con base en la desaparición de las garantías, contratos que alcanzan a más de 5 billones de pesos, quedan sin efecto, y el dinero que ya se haya gastado en ellos deberá devolverse, vaya usted a saber de dónde. No será Duque quien lo reponga. Se anuncian varias demandas por prevaricato contra los parlamentarios que, a pesar de saber que estaban violando la constitución, votaron en favor de la propuesta del gobierno. Lo triste es saber que al autor intelectual de esa supertrampa no le va a pasar nada.

Esta Bruja sale a unas cortas vacaciones. Muy posiblemente para el próximo domingo no alcance a enviar un Aquelarre. Espero reaparecer el 31 de julio.