10 de agosto de 2022
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Recesión a la vista

26 de julio de 2022
Por Fernando Escobar Giraldo
Por Fernando Escobar Giraldo
26 de julio de 2022

Parece inevitable una recesión global entre finales del 2022 y comienzo del 2023. De acuerdo con lo que hemos investigado, existen varios índices que unidos nos permiten llegar a esa conclusión que algunos economistas aun se niegan a aceptar, y otros, en cambio, adelantan, asegurando que la recesión ya llegó.

No es usual que se presente una recesión global, definida por los expertos como la coincidencia de este fenómeno financiero en varios de los países líderes en el mundo. De hecho, la economía mundial ha pasado por cuatro grandes recesiones en las últimas siete décadas: en 1975, 1982, 1991 y 2009. Suelen durar un período de un año en las economías avanzadas, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, y, como es lógico, siempre repercuten en el resto del mundo.

Se entiende por recesión una caída significativa de la actividad económica que acontece en el conjunto de la economía y para un número suficiente de meses, y que resulta visible en términos de producción, empleo, renta real, y otros indicadores. En Estados Unidos, la última recesión ocurrió en el 2020 y tuvo una duración de tan solo dos meses.

Desde la crisis financiera de 2007-2009 -la mayor caída después de la Gran Depresión de 1929- no se había producido, hasta ahora, un acontecimiento económico mundial de esta magnitud. «La recesión será difícil de evitar» para muchos países, dijo en Junio el presidente del Banco Mundial, David Malpass.

El Banco Central de Estados Unidos intenta ralentizar la economía para reducir la inflación, que en este momento aumenta al ritmo más acelerado desde 1981. La segunda semana de Junio, la Reserva Federal anunció el mayor aumento en las tasas de interés desde 1994, y es probable que este año ocurran más aumentos considerables en el costo de los préstamos.

Según un reciente análisis publicado por el diario The New York Times, “los principales bancos han actualizado sus pronósticos para reflejar la creciente posibilidad de una recesión económica. Los analistas de Goldman Sachs calcularon que la probabilidad de que se presente una recesión en el próximo año es del 30 por ciento, cifra que antes habían fijado en el 15 por ciento. Los economistas de Bank of America predijeron que había un 40 por ciento de probabilidades de que surja una recesión en 2023”.

Me sorprendió enterarme dos días atrás que la comunidad hispana en Estados Unidos es la más alarmada. La confianza del consumidor hispano ha experimentado un brusco descenso en el segundo trimestre del 2022 en medio de temores de una creciente inflación y de una  inminente recesión.

El Indice de Sentimiento del Consumidor Hispano descendió  al 78,3% comparado con el 92% del primer trimestre, el 86,7% del cuarto trimestre del 2021, y el 90,8% correspondiente al mismo trimestre del año pasado, esto conforme a la Iniciativa de la Encuesta sobre Economía y Negocios de la Universidad de Florida Atlantic (FAU BEPI) en la Escuela de Negocios de FAU.

El desempleo ha comenzado a sentirse en el país del Norte, Tesla espera reducir su nómina de trabajadores con el despido de 10,000 personas mientras que dos de las mas grandes empresas de hipotecas han comenzado a despedir personal ante el temor a que se reduzca la venta de viviendas debido a los elevados intereses. Esto para dar tan solo un par de ejemplos.

La alerta para Colombia es mayor, no solo porque el asomo de una recesión mundial coincide con el cambio de gobierno en nuestro país, lo que ya ha comenzado a afectar la venta del petróleo, una de las principlaes fuentes de divisas, sino también porque la crisis del Norte tiende a disminuir las exportaciones de nuestro país hacia su mayor aliado económico. A esto se suma también la reducción del crédito internacional, pegado a una disminución en los pagos de las deudas externas. El mundo vive en una nube de economía ficticia. Si se sumaran las deudas externas de todos los países, sería para risa, llegarían a cifras que no caben en mente alguna.

Con la posible recesión, Colombia enfrentará dificultades en la compra-venta de alimentos, y las remesas que llegan del exterior, descenderán notablemente. Nada fácil para una economía afectada notablemente por el perverso pulpo de la corrupción.