12 de agosto de 2022
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Comisión de Verdad colombiana presenta en Quito nuevos comienzos de exiliados

27 de julio de 2022
27 de julio de 2022

Quito, 28 jul (EFE).- La Comisión de la Verdad de Colombia presentó este miércoles su informe final en Ecuador, uno de los países que más refugiados alberga del conflicto armado colombiano, y que ha sido testigo de historias de colombianos que han tenido que recomenzar su vida desde cero, «desde las cenizas».

El informe, que rompe discursos oficiales, recoge el testimonio de colombianos exiliados en 24 países, que debieron buscar la protección en otro lado pues no la «tenían en Colombia», dijo el comisionado Carlos Beristain.

Al presentar el informe en Quito, recordó que más de un millón de personas salieron de Colombia por el conflicto armado.

Los testimonios, recabados durante tres años y medio, comprenden a exiliados de distintas épocas: desde los años 70 hasta la actualidad, pues después de la firma del acuerdo de paz (entre el Gobierno colombiano y la entonces guerrilla de las FARC) aún hay personas que han tenido que salir del país «por la continuación de la violencia en muchos territorios», dijo.

En el documento se plasman historias de colombianos que comenzaron «todo de cero, todo desde las cenizas» pues perdieron todo: vínculos, trabajo, tierras, proyectos de vida, señaló Beristain.

«Eso que es tan invisible es lo que hemos tratado de rescatar», anotó al señalar que el informe de la Comisión no se hizo para dejarlo en papel sino «para seguir caminando».

SIN TIEMPO PARA ASIMILAR

Beristain recordó que una de las entrevistadas en Chile dijo que «ser refugiado es convencer al otro que tu verdad vale la pena», que necesitan protección y reconocimiento.

«El exilio, el refugio, las víctimas que tuvieron que salir del país, el desplazamiento transfronterizo colombiano ha sido muy invisible, porque durante muchos años el Estado colombiano negó la existencia del conflicto armado», añadió al sumar a ello que miles salieron solos, otros con pocos familiares, pero muchos se quedaron.

Para mucha gente ha sido «como una manera de tratar de dejar atrás una historia de mucho dolor porque no hay tiempo para asimilar, hay que buscar trabajo, ver qué se hace con los hijos, ver posibilidades de vivienda, cómo integrarse» en el país de acogida, explicó.

Precisamente eso le pasó a Carmen Vivero, una caleña de 53 años que llegó hace cinco a Ecuador al huir de grupos armados que trataron de extorsionar a su esposo y cuñado.

Ella cerró su restaurante, él su taller de mecánica de motos y emprendieron viaje a Ecuador con las manos vacías, contó a Efe esta madre que dejó en su tierra a sus tres hijos y cinco nietos, y quien aún no ha podido conocer a su bisnieta de cinco meses.

Conteniendo las lágrimas enseña en su teléfono la foto de su nieta: «Esta es mi cosita hermosa, me muero por ir a verla a Cali».

«Estamos acá, esperando a ver qué nos resuelven. Después de estar tres años acá nos negaron el refugio, nos dijeron que nos teníamos que ir del país. Pero ¿cómo va a salir uno de un país a que lo maten, sabiendo uno lo que le espera?», preguntó.

Ella y su esposo han logrado trabajos temporales y aunque ya cuentan con un pasaporte, el recuerdo de un atentado a su cónyuge y del asesinato de sus dos cuñados le bloquea el ánimo para cruzar la frontera y sellar el documento.

«Dijeron que teníamos que ir y quedarnos dos horas o tres allá (en su país, al otro lado de la frontera) para poder sellarlo y después volver a pasar, pero la verdad nos da miedo», subrayó.

Para su incierto futuro, ruega lograr un trabajo estable a fin de ayudar a su familia en Cali, en especial a uno de sus hijos que sufre esquizofrenia: «La expectativa de nosotros es acomodarnos aquí y tener algo de qué sobrevivir».

«HABITACIÓN OSCURA»

Entre las recomendaciones del informe -que ya fue presentado oficialmente en junio pasado en Colombia- figura la necesidad de que haya un reconocimiento de lo sucedido, «de que esto sí pasó».

«No se pueden curar las heridas sin reconocimiento», dijo Beristaín al agregar que también debe haber una modificación de la Ley de Víctimas, que es anterior al proceso de paz con las FARC.

Asimismo -añadió- debe haber una Conferencia internacional sobre «el exilio y refugio colombiano que se ha invisibilizado», y conocer las implicaciones del conflicto en la sociedad, por lo que también han recogido historias de nuevas generaciones, «que ni siquiera existen en las estadísticas de víctimas» del conflicto armado.

Esas segundas generaciones no saben qué les pasó a sus padres pues vivieron durante mucho tiempo en una «casa donde había una habitación oscura, donde no se podía hablar de lo que había pasado en Colombia», dijo al señalar que la Comisión es también una oportunidad para abrir otros procesos de diálogo. EFE