6 de julio de 2022
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Garapullo/ Julián Ramírez B. Elección presidencial e inflación económica

13 de junio de 2022
13 de junio de 2022

Actualmente, el mundo pasa por un gran aumento de los índices de precios, sin precedentes en los últimos 40 años, que tiene en vilo a los países del mundo entero. En términos económicos, este fenómeno se conoce como inflación que, en términos generales significa, el aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios existentes en el mercado durante un determinado período de tiempo. Cuando los precios suben, se adquieren menos bienes y servicios con el dinero que se adquiere. Carestía, como decían nuestros abuelos.

En Estados Unidos, por ejemplo, el gobierno Biden y en general los demócratas, son conscientes de que la inflación es el problema más grave que enfrenta el gobierno de cara a las elecciones del congreso en noviembre de 2022. Y en la Unión Europea, la inflación ronda el 9% anual y tiene en jaque a los países occidentales.

La inflación se mide a través de la fórmula del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y se presenta por muchas causas. El fenómeno inflacionario mundial actual, tiene como sus principales causas, el crecimiento desmedido que recibió la oferta monetaria (cantidad de dinero circulante que emite los bancos centrales) durante la pandemia, que, entre otras razones, se hace como medida para evitar la recisión económica (decrecimiento de la actividad económica), y la guerra Rusia-Ucrania, debido al aumento del precio del petróleo, de los cereales y fertilizantes. Por lo tanto, el problema de la inflación es un fenómeno mundial que no puede ser ajeno a las elecciones presidenciales en Colombia.

En Colombia, y en la mayoría de países del mundo, los bancos centrales hacen hasta lo imposible para estabilizar la inflación con medidas como el alza de las tasas de interés y rediciendo la oferta monetaria la cual creció con la pandemia. Pero mientras se prolongue la guerra en Ucrania, más severas serán las repercusiones sobre la inflación en el mundo entero.

Pero, el alza en la tasa de interés no es suficiente para contener el fenómeno inflacionario. Por eso, el Reino Unido implementó un impuesto del 25% a las empresas petroleras quienes fueron las más beneficiadas con el alza del petróleo y del gas en los mercados internacionales, con el cual pretende subsidiar a los consumidores de gasolina y gas agobiados por los precios; medida que también se estudia en Washington por el gobierno Biden para ser implementada en ese país.La inflación causada en Colombia en mayo de 2022, bordeó el 9%, lo que, por supuesto, golpea a los estratos más bajo de la población. Ante este panorama, el Banco de la República seguirá subiendo la tasa de interés que, según los entendidos en la materia, en junio llegará al 7,5%. En contraposición, el gobierno Duque, programó para el próximo 17 de junio otro día sin IVA, medida que, sin lugar a dudas, estimulará la demanda agregada del país, pero que es una medida contraria para contener la inflación que es lo que pretende el Banco de República con el alza de la tasa de interés.

En las campañas presidenciales en Colombia, poco se habla de la emergencia inflacionaria. La inflación es cosa seria, que no puede brillar por su ausencia en el debate electoral. La primera vuelta presidencial desveló la inconformidad y los deseos de cambio del pueblo colombiano que empezó a sentirse con el paro del 28 de abril de 2021 en respuesta al proyecto de reforma tributaria presentada por el gobierno Duque, mal llamada ley de solidaridad sostenible. Lo que significa que, economía y protesta social, van de la mano. El mal manejo de la economía, genera protesta social.

Desde el 7 de agosto, el mayor desafío del próximo gobierno en Colombia, sea en cabeza del economista Gustavo Petro o del ingeniero Rodolfo Hernández, será el monstruo de la inflación, que, mal manejada, causará un nuevo estallido de la protesta social. De ahí la importancia de hacer una buena elección, basada, no en la demagogia de quien dice lo que quiere escuchar el ciudadano del común, sino en la formación académica y la experiencia de quien pretende gobernar al país.

Por lo tanto, querido lector, de la buena elección que hagamos los colombianos, dependerá el fruto económico de la nación. En sus manos está hacer una elección responsable y consecuente con las necesidades urgentes en materia económica. Y la demagogia no es la solución, se requiere conocimiento, responsabilidad y mesura en el manejo de las finanzas del país.