14 de agosto de 2022
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El aquelarre. Manizales no tiene un velódromo de competencia

25 de junio de 2022

Por la Bruja sin Escoba 

El 22 de junio pasado, bajo el título Alcaldía de Manizales terminó la primera fase de las obras del velódromo de la Universidad de Caldas, publicó este diario una noticia en la que se anunció la reapertura de la cancha de fútbol y de las pistas de entrenamiento para ciclismo y atletismo en las instalaciones deportivas de la universidad, después de la instalación de la grama sintética para la cancha y de su cerramiento perimetral que permitirá el uso continuo y simultáneo de esos escenarios sin que se interfieran. Hay que agradecer la celebración del convenio entre la universidad y el municipio para la ejecución del proyecto, y felicitar al doctor Carlos Alberto Arias, secretario del Deporte de Manizales por la ejecución de las obras.

Como lo dice la noticia, quedan pendientes los trabajos de pavimentación de la pista de ciclismo y de adecuación de la pista atlética, para los cuales ya se inició el proceso de adjudicación.

Ahora bien: esta Brujita no quiere ser aguafiestas. Pero quisiera recordar que, con todo y eso, Manizales no tiene un velódromo de competencia en el que se puedan celebrar campeonatos de ciclismo de pista. Esto impide que nuestra ciudad pueda ser sede algún día, por ejemplo, de un torneo internacional de esa disciplina. Valdría la pena pensarlo.

YA VEREMOS CÓMO SE VA A DETERIORAR EL AMBIENTE EMPRESARIAL Y SE LIMITARÁ LA ECONOMÍA PRIVADA

Había decidido no escribir en este Aquelarre sobre las pasadas elecciones de segunda vuelta. Durante la semana que hoy termina, cantidades de analistas políticos, comunicadores y comentaristas han presentado todo tipo de opiniones y predicciones sobre lo que va a pasar en Colombia con el régimen socialista que se inicia. Casi todos estaban de acuerdo en que Petro iba a tener muchas dificultades de gobernabilidad, dado que no iba a lograr las mayorías parlamentarias necesarias para hacer aprobar sus proyectos de ley y sus programas de reforma.

Pero el jueves pasado amanecimos con una inesperada noticia que vale la pena analizar. Prácticamente nadie tuvo en cuenta en los análisis anteriores a esa fecha la volubilidad de César Gaviria y su capacidad de acomodarse como sea necesario, a cambio de su ración de mermelada. Se olvidaron de que, por ejemplo, hace cuatro años, como director eterno de Partido Liberal, le dio la espalda al candidato escogido en franca lid por el liberalismo a través de una consulta popular, y apoyó al candidato del Centro Democrático con lo que contribuyó a propinarle a su propio partido la derrota más apabullante que haya sufrido desde la época anterior al Frente Nacional.

Y ahora, gran sorpresa, traicionando nuevamente la ideología liberal, a la manera de la más dinámica veleta que ha dado este país, que es el multitránsfuga Roy Barreras, cuyo único credo es su beneficio personal, se comprometió con Petro, a apoyarlo «incondicionalmente» –así lo dijo– para la imposición del programa del socialismo del siglo XXI. Con eso le garantizó al presidente electo la capacidad de reformar lo que quiera. Como consecuencia, Petro seguramente echará por tierra cierta morigeración que había demostrado en sus propuestas durante las últimas semanas, con la que pudo atraer a muchos de quienes desconfiaban de sus intenciones, y seguramente retomará las radicales ideas iniciales que le sirvieron para obtener el triunfo en la primera vuelta. Y Gaviria será arropado como miembro del grupo dirigente que, a la manera de Maduro y Diosdado Cabello en la vecindad, se enriquecerá más aún a costa de los sufrimientos del pueblo. Y ya veremos cómo se va a deteriorar el ambiente empresarial y se limitará la economía privada; Ecopetrol, cuyas acciones perdieron ya un 20% de su valor en los primeros cuatro días a partir del domingo de elecciones, se convertirá en una PDVSA ruta 2; además, se restringirá la libertad de expresión, y los periodistas que, como Daniel Samper Opina, apoyaron de buena fe a Petro en sus aspiraciones, tendrán que seguir adulando al nuevo régimen, estén o no de acuerdo con lo que haga, o tendrán que buscarse otro oficio. Así de triste.

PETRO EMPEZÓ A SACAR LAS UÑAS

Por supuesto, esta Bruja sin Escoba no es clarividente. Hace muchas décadas se le perdió la bola de cristal y nunca la pudo recuperar. Por lo tanto, podría equivocarse en estos pronósticos. La esperanza es lo único que se pierde. Ojalá. De ser así, no tendría inconveniente en reconocerlo y en ofrecerle disculpas a Petro por haberlo juzgado mal. Aunque hay que reconocer que las primeras señales no dan pie para hacerse ilusiones: el mismo día de la elección, el domingo pasado al atardecer, Petro empezó a sacar las uñas. En una descarada muestra de irrespeto hacia la separación de poderes que es uno de los pilares de la verdadera democracia y una norma trascendental de nuestra constitución, sin reato alguno, frente a millares de asistentes al antiguo y remodelado Coliseo El Campín –hoy Arena Movistar–, y ante millares de colombianos que observaban el evento por televisión, el recién elegido mandatario, aprovechando el desbordado entusiasmo de la multitud, se atrevió a presionar públicamente al fiscal general de la nación para que violara la ley y dejara en libertad a unos presuntos maleantes que deberán enfrentar un juicio penal por la semidestrucción del país durante el llamado paro nacional, cuando, escudados en una protesta supuestamente pacífica, quemaron instalaciones policiales, estaciones del Transmilenio y de otros sistemas de transporte en diferentes ciudades, bloquearon las vías causando un grave  desabastecimiento en algunas ciudades, incendiaron o arrasaron supermercados y negocios particulares, y hasta ocasionaron la muerte de pacientes de urgencia, incluidas gestantes en trabajo de parto, que iban en ambulancias a las que no se les permitió el paso por los puntos bloqueados y no pudieron acceder a los centros de salud en los que les habrían podido salvar sus vidas. Todavía no olvidamos el dolor de ver millares de pollitos recién nacidos, echados al pavimento de las carretas, porque los dueños de los galpones no pudieron recibir, por causa de los bloqueos, los alimentos que necesitaban para sobrevivir.   Y Petro pretendía que, en lugar de juzgarlos, y condenarlos si resultaban culpables, se les dejara impunes y felices por el éxito de sus hazañas.

LOS DEFENSORES DE LOS ANIMALES HAN PERDIDO OTRA BATALLA

Al terminar esta última legislatura del congreso de Colombia, se cayó, por falta de tiempo para sacarla adelante, la iniciativa de una ley para prohibir en Colombia las corridas de toros y sus hijas putativas, las corralejas. Los defensores de los animales han perdido otra batalla, pero seguramente no perderán la guerra. Es posible, incluso, que el espectáculo taurino desaparezca por extinción natural, antes incluso de que las leyes le den su réquiem definitivo. Son muchas las ciudades colombianas en las que la celebración de corridas y novilladas eran eje central de sus fiestas anuales. Por solo citar algunas en las que hubo y ya no hay espectáculos de esa naturaleza, mencionemos a Medellín, Armenia, Palmira, Popayán, Bucaramanga, Barraquilla, Cartagena y Calarcá. Algunas de esas plazas (la de Calarcá, por ejemplo) han dejado de existir; otras están prácticamente abandonadas y se ve la hierba cubriendo parcialmente la arena. En la Santamaría de Bogotá no se celebran corridas desde hace tiempo, y los aficionados de la capital tendrán que irse a Subachoque (Cundinamarca) para asistir al par de corridas que se celebrarán cada año en la pequeña plaza Puente Piedra de esa localidad. La placita La Castellana de Dosquebradas en la que esporádicamente se celebraban corridas para los pereiranos, desapareció hace mucho tiempo. Fue reemplazada por una de mayor aforo en el sector de la Plaza de Ferias de Cerritos, pero allí se celebraron muy pocos «festejos» y lleva cerrada ya varios años. De tal manera que, si por el lado el congreso no se llega todavía a la prohibición, lo cierto es que la importancia del movimiento taurino sí está en franca decadencia en nuestro país. Y también en España, en Venezuela y en el Ecuador. En Quito dejaron de darse corridas desde el año 2012. Esperemos que alguna vez se logra decidir en Colombia la prohibición. Pero, si no se acaba por decisión legal, sino por simple conciencia humanitaria, tanto mejor.

Y un apunte más: decir que si se acaban las corridas de toros desaparecerá la «especie» –que no lo es– de los toros de casta, es como decir que no se podía prohibir la comercialización del marfil, porque se acabarían los elefantes. Y por ahí andan, vivitos y coleando, en África y Asia. Y si disminuye su población, no es porque han dejado de reproducirse al no poderse ya matarlos para sacarles los colmillos, sino porque cada vez se les reduce más su espacio vital, ante el desmesurado crecimiento de la especie humana. Pero, así como los mantienen, al igual que otras especies en peligro, en reservas naturales en varias naciones africanas, podrán crearse en nuestros llanos orientales reservas naturales para la conservación de la esa hermosa raza de los toros que actualmente se destinan a la lidia.