18 de agosto de 2022
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Buzz Lightyear sí viajó al espacio. La innovación: el motor de las empresas

26 de junio de 2022
Por Mauricio Salgado Castilla
Por Mauricio Salgado Castilla
26 de junio de 2022

Las paredes de la sala de juntas estaban llenas de diferentes dibujos de los personajes de la película Toy Story 2. Los creativos de Disney estaban sentados en la gran mesa, compartiendo con los personajes, Woody, Jessie, el dragón, el señor cara de papa y el perro salchicha resorte, con sus grandes ojos fijos en Duncan Wardle, el director de innovación de Disney. Todos lanzaban ideas para promover la película. De pronto, Duncan, el escocés, dijo: “¿y si cumplimos el sueño de Buzz de ir al espacio?”. Los otros lo miraron incrédulos, “¿cómo podemos hacer eso? Buzz es un simple juguete”.

Días después, Duncan, con Buzz entre sus manos, exponía la idea a los directores del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, Estados Unidos. Unos rieron, otros lo miraban con la boca abierta. Semanas después, Duncan recibió una llamada en la noche, la conversación duró, escasamente, un minuto. Necesitaban que, al día siguiente, llevara dos figuras de Buzz a la Nasa en Houston, tendrían que desarmar una de ellas para revisar que no existieran burbujas de aire en el interior que pudieran explotar debido a los cambios de presión y gravedad.

El 31 de mayo de 2008 se lanzó el transbordador Discovery, en el cual ocho astronautas cumplían su sueño, al igual Buzz, quien, con su casco de astronauta, durante 15 meses y con tres tripulaciones diferentes sería parte de videos educacionales, como en el que explicaron la gravedad. En el mismo Discovery regresó a la tierra y, en ceremonia especial, John Lasseter, jefe de creativos de los estudios de animación Pixar, en compañía de la directora adjunta de la NASA, Lori Garver, entregó al director del museo, del aire y del espacio en Washington a Buzz, un verdadero astronauta. El costo de esta promoción mundial para Disney fue de dos muñecos.

La creatividad es natural, basta ver a los niños jugando con las cajas de los regalos y papeles de colores para hacer viajes espaciales, salvar al mundo de monstruos o poder cabalgar por las nubes, llenas de colores en unicornios posibles. La imaginación no tiene fronteras. Sin embargo, pasados unos años esos mismos niños dejan de jugar, y si son adultos solo el 3 % lo hace. El sistema educativo restringe la imaginación, pues en los colegios se busca que se repliquen lo aprendido, por lo que el escrito pedido es un resumen de lo leído, no una nueva historia a partir de ello.

Sin embargo, las empresas requieren, con urgencia, innovar para sobrevivir. Las propagandas de televisión y las redes sociales están colmadas de innovaciones: son cientos los aparatos novedosos que se ofrecen para pelar papas o cortar vegetales; los champús con “algo nuevo”, recién descubierto, y los televisores, celulares y automóviles con algo que no tenían en la temporada anterior. La economía la mueve la innovación. Ante este panorama, ¿qué tanto innovas en tu empresa y en tu vida?

Es importante aclarar que existen diferencias entre ser creativo y ser innovador. La creatividad es la invención de una idea o un concepto que no existía, por ejemplo, una nueva canción, una pintura, una historia o un personaje. Es decir, es la base de los inventos y la innovación. Por su parte, innovar se puede definir como una nueva forma de realizar los procesos internos de una empresa, de concebir, diseñar, producir, mercadear y vender productos o servicios. Es decir, se trata de crear un cambio que genera beneficios, pues, si no los hay, podrá ser una invención, pero no una innovación. Así, muchos creativos se vuelven innovadores solamente cuando su idea produce utilidades y solo el 30 % de las patentes mundiales se vuelven productivas, las otras quedan como “inventos”.

Es importante considerar que la innovación no es solo de productos y servicios, y que no tiene que implicar grandes presupuestos. Por ejemplo, se puede innovar en la forma de atender a los clientes, en la disposición de las oficinas, en el trato a las personas… Todo ello puede implicar grandes beneficios, ¡hay que cambiar el ambiente! Otros ejemplos de ideas innovadoras sin grandes inversiones son:

Innovación en las comunicaciones promoviendo el consumo responsable. Solo con cambiar la forma de presentar los recibos de los servicios se puede motivar una transformación en la conducta de consumo. Si se presenta el consumo propio en contraste con hogares similares, pero con menor consumo, podría promoverse el ahorro.

Innovación en el ambiente para fomentar la comida saludable. En las reuniones laborales es usual ofrecer alimentos dulces, como pasteles, muffins o frutas. Si se quiere propiciar una vida saludable en la organización, podría colocarse un espejo frente a la mesa en la que se ofrecen los bocadillos, lo que generará que, automáticamente, las personas opten por los alimentos saludables, pues, ante la presencia de estos elementos, las personas se inclinan por los comportamientos socialmente aceptados.

Sin embargo, innovar no es un proceso que suceda de manera automática en la mayoría de las personas y organizaciones, por lo que en la Corporación de la Microempresa acompañamos a las organizaciones en este proceso, presentando una serie de recursos que propician la innovación:

1.     Pensar: el día a día, o mejor, el corre corre de cada día no ayuda a innovar. Son necesarios espacios para el pensamiento y tener la mente libre para crear, buscar soluciones o nuevas formas de hacer las cosas, sin que sea necesario prestar atención a algo en específico. Por eso las personas son más creativas cuando están en medio de una ducha, caminando, al despertarse o viajando. Es poco usual que durante el trabajo haya espacio para la creatividad.

Google es, sin duda alguna, una de las organizaciones más innovadoras, pues recrea espacios diferentes a los escritorios, como mesas de ping pong y otros juegos. Dispone, también, de sitios para caminar, hamacas y salón de meditación y yoga. Todo ello con el objetivo de llevar la mente a un estado diferente, para que las ideas fluyan.

2.     Tiempo: es un recurso escaso, a la mente no se le da tiempo libre. De hecho, no suele destinarse en la agenda del día un espacio para pensar. Además, entre más importante es el cargo que ocupa una persona menos tiempo hay para pensar, cuando debería ser lo contrario. Como consecuencia, los directivos y funcionarios con cargos relevantes en las organizaciones no tienen ideas o soluciones, porque su mismo estilo de trabajo no les da el espacio para crearlas. En este sentido, delegar es relevante.

Cuando Bill Gates era presidente de Microsoft desaparecía por quince días al año y se encerraba en una cabaña a la que solo se podía acceder en helicóptero. Llevaba los documentos de los proyectos que debía examinar, se liberaba de todas las obligaciones diarias de su cargo y, de ese retiro, llegaba con ideas y nuevos desarrollos para implementar.

Hay un momento en el que muchas de las personas que trabajan en exceso se enferman y ya no les importa nada, lo cual los obliga a descansar. El cerebro se desconecta y, curiosamente, cuando ya han descansado es cuando tienen las mejores ideas.

3.     Respirar: el oxígeno y la glucosa son los combustibles del cerebro, de modo que resulta enriquecedor tomarse unos pocos minutos al día para respirar conscientemente: tomar aire, pensar cómo fluye, llega a los pulmones y, luego, al cerebro. Este ejercicio baja los niveles de la hormona cortisol (tema que se trata en uno de estos artículos) y la ansiedad, facilitando pensar libremente. Esto justifica hacerlo varias veces al día.

4.     Enfocarse en innovar: la misión Apolo 13 de la NASA resultó un éxito ante un inmenso riesgo, porque se enfocaron en innovar, diseñando “expediciones para innovar”. En este sentido, es importante cuidar los pensamientos, ¿qué se habla alrededor de un café?, ¿los comentarios son pesimistas?, ¿las personas se quejan? o ¿habrá un ambiente para nuevas ideas y mejoras?

5.     Actitud: los conocimientos y la experiencia suman para conseguir nuevos desarrollos e ideas, pero, sin duda alguna, la actitud se multiplica. Si no se está motivado no se cree que el trabajo realizado aporta o que vale la pena, por lo que el resultado de la labor no será positivo. La actitud lo es todo. 

6.     Observar: la creatividad tiene su origen en la observación, en la capacidad de aplicar soluciones de un sector a otro. La innovación es, entonces, tomar esas ideas y volverlas productivas.

7.     Equipo: el secreto es que sea multidisciplinario, más que interdisciplinario. Además, las personas deberían reunirse por sus ideas y sus formas de ver la vida, no por sus cargos. De este modo, podría crearse un ambiente de cocreación, de creación colectiva.  

¿Listo para innovar en la vida y en el trabajo?

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