22 de febrero de 2024

Ávidas-habidas, trasegar, azuzar, recuperar

Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
6 de junio de 2022
Por Efraim Osorio
Por Efraim Osorio
Profesor y catedrático, algunos años; rebuscador, otros tantos, y hoy, escritor y defensor ferviente de nuestro hermoso lenguaje castellano.
6 de junio de 2022

Quisquillas de alguna importancia

Con frecuencia me he referido al verbo ‘trasegar’, porque siempre, siempre, su uso es equivocado.

 ¿En qué se parecen ‘ávidas’ y ‘habidas’? En nada, ni siquiera en la acentuación, pues la primera es esdrújula, siempre con tilde; la segunda, grave terminada en ‘ese’, sin ella. Es, pues, incomprensible que el columnista Luis Guillermo Velásquez López hubiese escrito lo siguiente sin darse cuenta de tan protuberante error: “…un gran despliegue en las redes sociales, llenas de indignación y habidas de cambio, le dan un parte de triunfo a su promotor” (LA PATRIA,  27/5/2022). Y el error es protuberante, sin duda, porque ‘habida-as’, del verbo ‘haber’, se usa más como adjetivo con el significado de ‘posesión’, verbigracia, ‘las cosas mal habidas perjudican’, o la expresión ‘habida cuenta de’, que siempre debe ir acompañada de un complemento (‘habida cuenta de su arrepentimiento’), y que quiere decir ‘teniendo en cuenta’. Según esto, el término en cuestión está completamente fuera de lugar en ese texto, y debió ser reemplazado por el adjetivo calificativo ‘ávidas’ (‘ansiosas, anhelosas, deseosas’): “…ávidas de cambio”, obviamente. ***

 En una de sus ‘Novelas ejemplares’, “Rinconete y Cortadillo”, cuenta Cervantes: “Y aplicándosele a los labios, de un tirón, sin tomar aliento, lo trasegó del corcho al estómago…”. Con frecuencia me he referido al verbo ‘trasegar’, porque siempre, siempre, su uso es equivocado, ya que le dan significados que no tiene, como en la siguiente muestra: “La vida es de contrarios que logran trasegar disensos, de convivencia productiva entre las diferencias y afinidades” (LA PATRIA,  Publicidad de la Asociación de medios de comunicación, AMI, 22/5/2022). ¿Trasegar disensos? Como se dice popularmente, ‘me quedé en las mismas’, pues, además de la acepción que tiene en la cita cervantina (‘beber bebidas alcohólicas’), tiene las de ‘revolver cosas’ y la de “trasladar cosas de un sitio a otro; particularmente, ‘trasvasar un líquido’” (M. Moliner). ¿Quiso decir el redactor ‘que logran ‘armonizar’ disensos’? ¡Ni idea! Nota: ‘Corcho’, en el texto de Cervantes, tiene el significado de ‘corchera’: “Cubeta de corcho empegado o madera, en que se pone la garrafa con nieve para enfriar la bebida”. ***

En los diccionarios, la última palabra de la letra ‘a’ es ‘azuzar’, definida así: “(De la interjección ‘sus’). Invitar a los perros para que embistan. // 2. Irritar, estimular”. El mismo sentido que los colombianos le damos al verbo ‘cujiar’ (‘cujear’), y que lo usábamos casi exclusivamente con los perros. Por su etimología –la interjección ¡sus! se emplea para “infundir ánimo repentinamente, excitando a ejecutar con vigor o celeridad algo” –, y a pesar de sus múltiples sinónimos, entre ellos, ‘irritar’ y ‘enconar’, me parece que ‘azuzar’ debe emplearse sólo con animales, racionales e irracionales, no con ‘heridas’, por ejemplo, como lo hizo la periodista María Isabel Rueda en esta frase: “…sin necesidad de haber incurrido en una sola agresión ni en pelear ni en azuzar las heridas” (El Tiempo, 29/5/2022). “…ni en agravar las heridas”, tal vez. ***

‘Adquirir de nuevo lo perdido’ es la definición elemental del verbo transitivo  ‘recuperar’ (del latín ‘recuperare’ –‘recobrar, volver a entrar en posesión de’–). Se pueden ‘recuperar’ miles de cosas, tangibles unas, intangibles otras: propiedades materiales, plata, la tranquilidad, el sueño, el habla, la memoria, la familia, la honra, la estimación de quienes nos rodean y hasta la honradez, etc., pero no lo que nunca hemos tenido ni lo que nos ha perjudicado, como una desgracia o un desastre. No obstante esto, el escritor y columnista José Jaramillo Mejía escribió: “Recuperar un desastre institucional puede dilatarse por años, con costos sociales y económicos incalculables” (LA PATRIA, 30/5/2022). Hay ‘desastres’ cuyas consecuencias son reparables, especialmente los que sólo causan daños materiales, caso en el cual podría hablarse de ‘reparar’ un desastre, con el sentido de ‘remediar el daño’; pero hay otros, en los que se pierden vidas humanas u objetos de incalculable valor histórico o sentimental, que son ‘irreparables’, de daños irremediables. El verbo ‘recuperar’ puede usarse también con su naturaleza de pronominal, por ejemplo, ‘el paciente se recuperó plenamente de la cirugía’. ***

Pregunta: ¿Desea  usted cuatro años de ‘testigos y testigas’, ‘amigas y amigos’, ‘mayores y mayoras’, ‘compañeras y compañeros’? -¡Ni riesgos!

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