26 de junio de 2022
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A las puertas de la destrucción

12 de junio de 2022
Por Alberto Zuluaga Trujillo
Por Alberto Zuluaga Trujillo
12 de junio de 2022

Desafiando la pandemia, hace poco más de un año, unos desadaptados se tomaron las calles de las principales ciudades del país, convocados por el Comité de Paro e instrumentalizado por el Pacto Histórico, pretextando su inconformidad con el proyecto de reforma tributaria presentado por el Gobierno al Congreso. Como consecuencia del largo receso económico impuesto por los 14 meses del infortunado encierro, nosotros, la cuarta economía de América Latina y uno de los países más desiguales del mundo, registrábamos una caída del 6.8 por ciento en el producto interno bruto (PIB) y un aumento del desempleo por encima del 16 por ciento. Al cuarto día de las protestas el Presidente se vio forzado a retirar su reforma, la que no bastó para apaciguar los ánimos, antes, por el contrario, llevada al límite, la población fue azuzada una vez más por la dirigencia del Pacto Histórico, que armó, incitó y pagó a los jóvenes de la Primera Línea, lo cual está documentado en videos donde se observa al senador Bolívar entregando los kits respectivos, constantes de un casco, gafas, respirador, tapa oídos y guantes. Esta brutal insurrección le costó al país 6.2 billones de pesos y la pérdida de 83 vidas humanas. Pese a las pruebas incuestionables e irrefutables, el senador Gustavo Bolívar no ha sido llamado a responder por estos infames delitos y sigue pavoneándose como una vedette por los distintos medios y redes para nuevamente amenazar al país que de no ganar Gustavo Petro el 19 de junio las elecciones a la presidencia, incendiarán y destruirán a Colombia. La publicación con la que están llamando a la población dice: “Yo voto por el Pacto Histórico. Nos vemos el 19 de junio. Hora 4 p.m. en el parque de la Resistencia, (en el caso de Medellín). Ya sea para celebrar la victoria del pueblo o ya sea para organizar lo que sería la revolución más violenta a nivel nacional. Nos vemos en las calles”. Igual, lo expresó Petro, cuando a instancias de RCN, ante la pregunta de qué haría el día de las votaciones en caso de perderlas, respondió: “Regresaría a mis épocas de juventud, para hacer lo mismo que hacía hace 20 o 30 años”. Y qué hacía Petro hace 30 años; delinquir como miembro del M-19, movimiento criminal desmovilizado el 8 de marzo de 1990 y a cuya amnistía Petro no se amparó, según se desprende de las contradictorias discusiones entre el Ministerio de Justicia y el Consejo de Estado, razón para no entenderse el por qué se le permite el ejercicio democrático de elegir y ser elegido. Esa es la Colombia macondiana descrita por nuestro nobel Gabriel García Márquez. ¿Será que nuevamente el gobierno Duque permitirá la destrucción del país, como cuando la paralización de los departamentos de Cauca, Nariño y Putumayo en marzo de 2019 por la Minga Indígena, o en abril del 2021 cuando el Paro Nacional, o en mayo de 2022, poco antes de la primera vuelta, cuando el Clan del Golfo paralizó cuatro departamentos, violentando 178 municipios sin protección alguna, como reacción por la extradición de su jefe, alias Otoniel? Dice el adagio popular que, “guerra avisada no mata soldado”, pero en la Colombia macondiana mata civiles, policías y militares. Imposible, que los videos amenazantes, colgados en las redes sociales solo los vean los ciudadanos y no lleguen a las altas esferas del gobierno. Imposible, que una vez más estos criminales del Pacto Histórico, que más se asemejan a un “Pacto de Violencia, Destrucción y Sangre” se salgan con las suyas. Si las urnas consagran a Petro como presidente, Colombia sabrá respetar tan soberana decisión, sí, por el contrario, lo derrota, Duque responderá por la seguridad de la Patria. Para eso juró como presidente, para proteger la vida y bienes de los colombianos.

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